Alexander Vega, el vidente

Por Laura Bonilla

En los pasillos de las cortes se rumoreaba que Alexander Vega sabía que iba a ser registrador, un año antes de serlo. Los requisitos habían cambiado y jugaban a su favor. La experiencia ya no era tan valorada, lo que le permitía certificar lo que no tenía. Para la elección de Registrador, que es la persona que tiene el poder sobre nuestra identidad y a la que le confiamos la custodia de nuestros datos y la seguridad de nuestros votos, se mueve el mismo mecanismo clientelar de otros nombramientos. Así fue como terminamos con un desastre como Vega de Registrador Nacional, y así es que probablemente volvamos a terminar. Pero peor, porque cada vez el mecanismo es más y más corrosivo. Nuestros votos y nuestros datos, en manos de clanes políticos, castas y familias, para quienes el nepotismo es el valor fundamental en la vida.

La Registraduría que deja Alexander Vega tiene además 500 cargos nuevos que repartirá a diestra y siniestra en los pasillos del Congreso, para que, a su vez, los congresistas presionen a las cortes y estas elijan a su sucesor. Esta semana, el registrador también está seguro de que sus fichas serán electas nuevamente y él podrá conservar el poder de 1.500 cargos (ver informe de Pares del 2020) y de más de 5.000 contratistas por prestación de servicios que le deben el cargo, o al menos mantenerse.

Esta semana, después de un examen llevado a cabo por la Escuela Judicial Rodrigo Lara Bonilla, donde nuestras fuentes nos informan que se realizó dos veces porque la primera vez se cayó el sistema, cuyas preguntas además son secretas a pesar de las peticiones de la sociedad civil, y de la calificación de las hojas de vida, se llevarán a cabo las entrevistas entre los diez candidatos que obtuvieron las mejores calificaciones en los exámenes. De ellos, Alexander Vega juega con planes A, B y C.

El primero, al que también nos referimos en Pares, es Hernán Penagos (La Registraduría de Hernán Penagos (pares.com.co)), que ya había sido mencionado por favorecer a su cuñada en la Registraduría del departamento de Caldas. Penagos, ex magistrado del Consejo Nacional Electoral, fue fundamental para el impulso de la reforma al Código Electoral impulsada por Vega y, además, según nuestras fuentes, sería quien cobraría los favores que una gran parte de operadores políticos y congresistas le deben al hoy Registrador, mayoritariamente cuotas burocráticas.

El segundo, el plan B de Vega, es Virgilio Almanza, quien había trabajado anteriormente con Vega y de quien fuentes de la Registraduría señalan que tuvo tal cercanía con el registrador que logró colocar varias hojas de vida en la entidad, a través de las cuales tiene acceso a congresistas que, a su vez, pueden presionar los tres votos fundamentales en las cortes. Es lo que terminó siendo la elección de un cargo tan importante: un circuito de tráfico de empleo.

El plan C, que sería el plan más flexible, es Jose Joaquín Vives, político del Magdalena, ex magistrado del CNE, miembro del clan Vives que también fue investigado por parapolítica en un proceso que fue archivado. JJ Vives, de llegar a ser registrador, tendría como ventaja la facilidad en el manejo político de las redes clientelares, un as bajo la manga en un momento del país en que la distribución de burocracia y contratos con los congresistas parece fundamental para la aprobación o el rechazo de las reformas en curso en el congreso.

Finalmente, en la lista se encuentran dos notarios, Leonardo Torres y Orlando Muñoz, un ex secretario general y registrador encargado en la administración de Juan Carlos Galindo, Orlando Beltrán, el candidato más cercano al gobierno que es Armando Novoa, Nerio Alvis, William Mauricio Ochoa y Jaime Hernando Suárez. Aunque las entrevistas se harán a los diez candidatos, es muy posible que la presión haga que se inclinen por alguno de los tres primeros y no por quien podría hacer un mejor trabajo para el país.

Este modelo clientelista y nepotista del que parece que no se salva ninguna entidad pública no es un asunto menor. Calcule usted que este año la Registraduría ha ejecutado 2.7 billones de pesos, de los cuales poco se ha destinado a mejorar la biométrica o a garantizar un buen proceso con la cédula digital, y por el contrario, mucho se ha gastado en mantener aceitada la máquina de los clanes en el Congreso, para que ganaran las elecciones regionales en los lugares donde lo hicieron. Con sus impuestos y los míos. Señores y señoras presidentes de las altas cortes: está en sus manos algo fundamental para el país. A no ser que Alexander Vega, el vidente, ya haya previsto el futuro.

Laura Bonilla

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