¿Cómo saber si mi hijo sufre acoso escolar?

Por Alexandra Parra

En el mundo actual, nuestros niños y niñas están expuestos a una variedad de situaciones y experiencias que pueden ser tanto positivas como negativas. Una de las experiencias negativas que muchos niños y niñas enfrentan es el acoso escolar o bullying. Esta es una situación reiterativa, sistemática y con abuso de poder que puede tener un impacto profundo en la salud mental y el bienestar de un niño o niña. Como madres y padres, es crucial estar informados y preparados para detectar y abordar esta situación. Hoy, hablaremos sobre las habilidades socioemocionales, la ayuda oportuna y el rol de las madres y padres en la detección del bullying y los signos de alarma.

– Habilidades socioemocionales

Las habilidades socioemocionales son cruciales para el desarrollo saludable de los niños y niñas. Estas incluyen la capacidad de entender y manejar nuestras propias emociones, así como la capacidad de entender y responder adecuadamente a las emociones de los demás. Desarrollar habilidades socioemocionales fuertes puede ayudar a los niños y niñas a manejar situaciones estresantes, como ser víctima de bullying.

Por ejemplo, un niño o niña con habilidades socioemocionales fuertes podría ser capaz de identificar qué se siente triste o enojado después de ser acosado, y luego buscar apoyo de un adulto o de un amigo. También podría ser capaz de expresar sus sentimientos de manera saludable, en lugar de reprimirlos.

1. Autoconocimiento: La capacidad de reconocer y entender nuestras propias emociones, cómo influyen en nuestro comportamiento y cómo nos afectan física y mentalmente.

2. Autocontrol: La capacidad de regular nuestras emociones y comportamientos, incluso en situaciones difíciles.

3. Conciencia Social: La capacidad de entender y apreciar las perspectivas de los demás y de mostrar empatía.

4. Habilidades de relación: La capacidad de establecer y mantener relaciones sanas y positivas con los demás.

5. Toma de decisiones responsables: La capacidad de tomar decisiones consideradas y respetuosas para nosotros mismos y para los demás, asumiendo las consecuencias de los actos.

– Ayuda oportuna

Es importante que los niños y niñas sepan que está bien pedir ayuda cuando la están pasando mal. Esto podría ser hablando con la madre, padre, un maestro, un consejero escolar o un amigo adulto. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino un paso crucial hacia el bienestar.

Por ejemplo, si un niño o niña está siendo acosado en la escuela, es importante que se sienta cómodo hablando sobre la situación con alguien que pueda ofrecer apoyo y tomar medidas para abordar el problema.

– Líneas para pedir ayuda

A partir de la Ley 1620 de 2013 y del Decreto 1965, que reglamenta dicha ley y se emitió ese mismo año, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar elaboró la siguiente ruta de atención o claves a tener en cuenta para actuar ante un caso de acoso escolar:

1. Las instituciones educativas donde se presenta la situación deben activar el protocolo de Atención Integral de Convivencia Escolar para situaciones tipo II (agresión escolar, acoso escolar y ciberacoso que no revistan las características de la comisión de un delito), definido en el artículo 40 del Decreto 1965.

2. Si la institución educativa no actúa frente al acoso escolar, tramita el caso ante una autoridad administrativa, como un Centro Zonal del ICBF (consúltalos aquí https://www.icbf.gov.co/instituto/puntos-atencion) o una comisaría de familia de tu ciudad o municipio.

3. El ICBF también cuenta con la línea telefónica gratuita nacional 141 y con el correo electrónico [email protected], donde puedes compartir una posible situación de acoso escolar.

– Rol de las madres y padres

Como madres y padres, tenemos un rol crucial en la detección y el abordaje del bullying. Es importante tener conversaciones abiertas y honestas con nuestros hijos e hijas sobre este tema, y asegurarnos de que sepan que pueden acudir a nosotros en busca de apoyo. También es importante estar atentos a cualquier cambio en el comportamiento de nuestros hijos o hijas que pueda indicar que están siendo acosados.

Por ejemplo, si un niño o niña que normalmente es extrovertido y social comienza a aislarse y a mostrar signos de tristeza o ansiedad, esto podría ser una señal de que algo no está bien. Es importante abordar estos cambios de comportamiento de manera abierta y sin juicios, y ofrecer apoyo y ayuda si es necesario. Recuerda que no siempre sabemos qué hacer y pedir ayuda a un equipo terapéutico es fundamental.

– Signos de alarma

– Llega con golpes en el cuerpo
– Llega con la ropa rota o deformada
– Pierde sus propios objetos de forma constante
– Deja de ver a sus amigos y hablar de ellos
– Cambios de conducta abruptos
– Cambia de ruta para ir al colegio
– Dejar sus hobbies o pasatiempos
– Angustia cuando habla del colegio
– Pérdida de la concentración, parece desconectado en clase
– Cambios en los hábitos de sueño, deja de comer o come mucho
– Cambios en los hábitos de sueño
– Abandono de su apariencia personal
– Cambios pronunciados en su personalidad
– Aumento de la tensión en casa, peleas continúas con hermanos
– No devolver las vueltas y tener excusas poco creíbles con la pérdida de dinero
– Decir que otros le molestan pero no decir quién
– Síndrome del domingo: Se enferman ese día para no ir a la escuela
– Cambios en el uso de sus dispositivos electrónicos

Detectar si un niño es víctima de bullying o acoso escolar puede ser un desafío, pero es crucial para su bienestar. Desarrollar habilidades socioemocionales fuertes, fomentar la búsqueda de ayuda oportuna y tener un rol activo y de apoyo como padres son pasos importantes para abordar este problema. Recuerda siempre, la prevención y el apoyo son clave para evitar el acoso escolar o bullying.

La presencia activa y comprensiva de los padres es el primer escudo contra el acoso escolar: el amor, el apoyo y la comunicación abierta son nuestras herramientas más poderosas.

Alexandra Parra
Neurospsicóloga y pedagoga

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