Contra las mujeres nunca más

Por Diego Cancino

El 25 de noviembre se conmemora la lucha de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, asesinadas en República Dominicana por la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Las hermanas Mirabal fueron perseguidas y finalmente ultimadas por el dictador por alzar su voz en contra de un gobierno autoritario, por desafiar la muerte y el terror, por oponerse al miedo y por liderar un movimiento político que anhelaba la libertad. Las hermanas Mirabal, conocidas como “Las Mariposas” fueron asesinadas por pretender transformar una sociedad y por soñar una patria para todas y todos.

Tras su asesinato, fue llevado a cabo en Bogotá el primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe. Como fruto de este encuentro surgió la propuesta de establecer el 25 de noviembre como el Día de la Lucha contra la Violencia Hacia las Mujeres, que fue aprobado por la Asamblea de las Naciones Unidas en 1999. Es por este legado de lucha que miles de mujeres han llenado las calles exigiendo una vez más un orden social que no las violente y cuestionando profundamente la estructura patriarcal y machista que hoy sigue imperando.

Al respecto, considero pertinente retomar algunas de las ideas que plantea Judith Butler en su libro La Fuerza de la no violencia, que constituye un marco teórico para abordar la prevención de la violencia política contra las mujeres. Lo primero que destaco de este texto la importancia que tiene la ética en la no violencia, entendiendo que se convierte en un imperativo para construir una sociedad que se base en la igualdad y en el respeto.

Por otra parte, Butler da cuenta de la interconexión de las luchas políticas, señalando cómo la violencia contra las mujeres está intrínsecamente ligada a otras formas de opresión, por lo cual propone la construcción de una política de la igualdad que desafíe las estructuras de poder existentes. Esto implica que prevenir la violencia política contra las mujeres pasa necesariamente por cuestionar y transformar las normas políticas y las prácticas que terminan por reproducir la desigualdad de género en la esfera política.

Estos planteamientos de Butler tienen enorme validez en la actualidad; a nivel global, 736 millones de mujeres han sido víctimas de violencia física y/o sexual por lo menos una vez, lo cual contrasta con la baja inversión en la prevención de violencia de género, pues sólo un 5 % de la ayuda gubernamental mundial va destinada a la violencia de género y menos del 0.2 % se invierte en prevenirla[1]. En Bogotá, además, sigue siendo evidente la desigualdad en el acceso a posiciones políticas decisorias como demuestran las pasadas elecciones al concejo en las que sólo 11 de 45 concejales serán mujeres y donde no hubo ninguna mujer compitiendo por la Alcaldía. Por

si fuera poco, a nivel nacional sólo resultaron electas 6 gobernadoras y “no habrá ninguna alcaldesa en las principales ciudades del país”[1].

La historia nos ha enseñado que las luchas preceden derechos y que la organización popular y social es la base de la transformación. Ayer las voces que inundaron las calles nos lo han recordado una vez más, nos han gritado una vez más que la sociedad que hemos construido no es justa, que su estructura, sus normas y sus prácticas siguen siendo violentas y que hay millones de mujeres luchando por un cambio justo, innegable e indetenible.

Las Mariposas que asesinó la dictadura dominicana vuelan sobre Colombia, su voz continúa vibrando y desafiando la historia y a todos aquellos que pretendieron alguna vez callarlas y negarlas. Que su lucha transforme y nos transforme, que su voz nunca jamás sea ignorada, que sepan que sus pasos abren caminos. Que nunca más se pretenda avanzar sin ustedes, ni contra ustedes.

Diego Cancino


[1] Cifra tomada de: https://www.elespectador.com/politica/solo-seis-mujeres-seran-gobernadoras-en-colombia-y-ninguna-alcaldesa-en-ciudades-capitales/


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