La Policía Metropolitana de Bogotá está varada

Contrario a lo que debería ser, los policías de Bogotá, a duras penas, pueden movilizarse con facilidad para el desarrollo de sus actividades en favor de la ciudadanía. ¿La razón? las motocicletas que normalmente usan no están en óptimas condiciones.

Según cifras de 2023, son 3.833 las motos de la Policía Metropolitana de Bogotá, que cumplieron con su ciclo de vida útil. La MEBOG tiene el mayor número de obsolescencia de motocicletas en el país.

Ante este panorama y a propósito del Plan Distrital de Desarrollo que actualmente discutimos en el Concejo de Bogotá, vale la pena insistir en que de los 3.52 billones que se destinarán a Seguridad, se piense en las herramientas que nuestros uniformados necesitan para desempeñar sus roles.

También es importante que se acuda al Fonsecon y no que éste mecanismo de financiación se tenga como un saludo a la bandera. A través de dicho fondo del Ministerio del Interior, se viabilizan proyectos para la Seguridad y Convivencia Ciudadana en el país. Bogotá no puede caer en los errores del pasado, como los cometidos por Claudia López, quien durante su periodo no tramitó proyecto alguno ante este financiador.

En este punto me detengo, pues aunque la antecesora del alcalde Carlos Fernando Galán no lo hizo, la Policía Nacional sí realizó la tarea. Dentro de los proyectos se solicitaron motocicletas para la capital del país, 45 en total, sin embargo, nos hicieron conejo.

Dicho lo anterior, lo explico a continuación. Al contrastar el proyecto presentado por la Policía Nacional, con el formato de viabilidad expedido por la Subdirección de Proyectos de Mininterior encontré una inconsistencia en el acta de sesión número 7 del comité evaluador del Fondo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana – FONSECON. Es evidente que no se cumplió con lo que se encontraba viabilizado para Bogotá, pues solo nos dieron 20 motos y así se anunció la semana pasada sin que funcionario alguno se ruborizara.

Debe quedar claro que el Ministerio del Interior viabiliza y lleva los proyectos al comité FONSECON y su obligación es aprobarlos tal y como están. Nuevamente, el gobierno de Gustavo Petro y su ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, demostraron sus rencillas hacia Bogotá.

Las motos que no le dieron a la capital del país las habrían enviado a Cauca, de donde es oriundo el ministro Velasco y Nariño. No digo que esto sea malo, pero, ¿por qué si la Policía Nacional no planteó la necesidad de motocicletas para estos dos departamentos y en el formato de viabilidad tampoco se estipuló, en el acta que firmó el Mininterior se destinan 15 y 10 motos respectivamente? Algo huele mal.

Considero que debe haber voluntad política y se tiene que moralizar a la Policía. Hace unos días, el alcalde de Barranquilla, Álex Char, entregó 409 motocicletas, treinta camionetas y cincuenta equipos de telecomunicaciones a la MeBar; me pregunto, ¿cómo allá se puede y acá no? La capital del Atlántico tiene más de un millón de habitantes y la capital del país más de ocho, según el DANE, pero acá nos conformamos con solo 20 moticos para la Policía. Lo anterior produce tristeza, sobre todo, al ver que el sicariato, los hurtos y la extorsión permean cada vez más en nuestras localidades.

Concluyo diciendo que están dejando sola a la ciudad, y aquí también hago mención a los representantes a la Cámara de Bogotá por el Pacto Histórico, ya que son mayoría y de gobierno. Es deber de la bancada abogar por los intereses de quienes los eligieron, gestionar recursos y no servir como un comité de aplausos de Gustavo Petro.

Andrés Barrios Bernal

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