Para el cambio estructural en Colombia, una ambiciosa Reforma Tributaria

Por John Escobar Reyes

Desde la campaña Presidencial de 2022, varios candidatos con sus respectivos equipos coincidían en algo, se debía tramitar otra reforma tributaria. No en vano, el gobierno saliente nos deja un déficit fiscal de 83 billones de pesos aproximadamente, es decir, el 7.1% del PIB (cifras a 2021, veremos cómo termina el 2022), comparado con el déficit que dejó santos de unos 30 billones aproximadamente, según datos del ministerio de hacienda. Sumemos la inflación, el desempleo vigente y la amenaza de recesión mundial, panorama complejo.

Claro, uno podría pensar que fueron años tormentosos los de este gobierno, la pandemia, entre otros factores, talvez incentivaron tanto gasto público, se gasta más de lo que talvez se debería, pero el hecho es que el déficit es muy alto y el país necesita recursos, más aún para cubrir los ambiciosos planes del nuevo gobierno que a la fecha, parece seguir muy concentrado en la estructuración de soluciones de peso para hacer una transformación hacia una Colombia competitiva, bajo un marco de la dignidad y potencia de vida, como han mencionado desde la campaña que logró atraer los votos suficientes para ganar la Presidencia, y con gran astucia, este Pacto Histórico, también logra mayorías en el congreso.

Desde este contexto, para los cambios estructurales propuestos, el nuevo gobierno propone una gran reforma tributaria progresiva. Proponen lograr unos $50 billones de pesos anuales en recaudo, por lo menos para el 2023, el nuevo ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, ya habla de una meta mínima de $25.9 billones a través de múltiples estrategias entre las que se encuentran el aumento de la renta en personas naturales con ingresos desde los $10 millones de pesos mensuales, así como la tributación a empresas de hidrocarburos, minería y grandes patrimonios superiores a los $3.000 millones de pesos, aumento de la tarifa efectiva de dividendos y ganancias ocasionales, entre otras propuestas como gravar bebidas azucaradas, snacks, y otros que han causado revuelo en redes sociales.

Varios puntos a tener en cuenta, en cuanto a lo propuesto con los gravámenes a personas naturales, no cubre ni al 2% de la población colombiana según el DANE. No se tocará el IVA donde cubriría a prácticamente todos los colombianos, temas que sí estaban en la pasada reforma de Carrasquilla en su momento. Otro punto a resaltar es que proponen en esta reforma cortar todos esos privilegios fiscales que de una u otra forma habían venido ganando muchos sectores productivos del país, tantos, que se revisarán para eliminar los que vean convenientes. Por ejemplo, las Zonas Francas que no exportan y solo existen para ganar beneficios tributarios y venden en el país, pues más que lógico eliminar las que no exporten. Y así entre varias estrategias con un solo objetivo: recaudar para lograr los cambios que necesita el país en este ambicioso gobierno en términos de eficiencia, comenzando ordenando la casa.

Ahora bien, no la tendrá fácil el nuevo director de la DIAN, Luis Carlos Reyes, quien también tiene claro algo y nos lo recuerda, en el país en promedio se evaden $50 billones de pesos anuales en impuestos y además, según la contraloría, en corrupción se van anualmente en promedio otros $50 billones. Bajo este escenario, son conscientes en el nuevo gobierno, que allí existe una gran oportunidad para ajustar cuentas, en teoría ni sería necesaria dicha reforma, pero igual van por todo, lo cual es sensato.

Pero como dicen, del dicho al hecho, hay mucho trecho, por lo tanto, las intenciones son muy buenas, esta reforma busca establecer un equilibrio, jamás estaremos de acuerdo al 100% todos los colombianos a la hora de recibir más impuestos, pero se evidencia una propuesta con una carga más justa en niveles de tributación, así mismo se espera que se inviertan y gasten bien dichos recaudos, tema importantísimo. Claro, existen oportunidades de mejora que se discutirán donde corresponde, en el congreso, y el ministro de Hacienda está más que dispuesto a escuchar, según afirma, lo cual es positivo. Entre estas oportunidades por ejemplo pienso hay una afectación a las producciones cinematográficas, se debe revisar el tema de la gasolina, ¿por qué no impuesto a las iglesias?

Hay que escuchar a todos los sectores y llegar a un consenso, pero lo que sí es claro es que se debe ejecutar y cumplir, para lograr un verdadero cambio, millones de colombianos pusieron sus esperanzas y votos allí. Esta semana el nuevo gobierno anuncia comenzar a recortar las famosas “nóminas paralelas”, que todos conocemos y parece no había voluntad política para hacerlo, así mismo, el nuevo Director de Planeación Nacional, Cesar Ferrari, a mi parecer, acertado nombramiento, ya habla de llevar a Colombia al pleno empleo, productividad, el equilibrio. La asistencia social no reemplaza el empleo, tema que deja más que claro el verdadero objetivo de este gobierno, y razón por la cual sí es necesaria una responsable y estructural reforma tributaria. ¿Cumplirán? Veremos, pero si les va bien, nos va bien a todos.

@jack80x

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