Y las cámaras, ¿para cuándo?

Bogotá, una capital con ocho millones de habitantes según el DANE, solo tiene en sus calles 5.828 cámaras de videovigilancia que pertenecen a la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia. Desde el Concejo ya se ha denunciado que solo el 20 por ciento de la ciudad está vigilada con cámaras, es decir, únicamente 152 kilómetros cuadrados.

Sumado a este déficit, en la era Galán, aumentó el número de cámaras de videovigilancia que están dañadas. Explico lo anterior diciendo que pasamos de tener un 25% a un 32% de cámaras de videovigilancia que no funcionan. Mientras que en abril eran 1.464 cámaras de videovigilancia sin servicio por fallas de energización, conectividad, obras civiles, mantenimiento o vandalismo, hoy son 1.855.

Lo anterior, implica que el Centro de Comando, Control, Comunicaciones y Cómputo – C4, no esté monitoreando en tiempo real lo que sucede en las calles de la ciudad, en donde los actos delictivos y la criminales son pan de cada día. El jueves pasado, por citar un ejemplo, la casa de un líder social en Ciudad Bolívar fue atacada con cuatro impactos de bala. Y hace 15 días, en esa misma localidad, la reconocida lideresa social Alba Rocío Riaño perdió la vida tras haber sido víctima de un atentado.

Pero, al consultar al Distrito sobre lo que está sucediendo con las cámaras de videovigilancia dañadas, lo que responden es que esto se debe a múltiples factores, que incluso varían, razón por la que no hay una fecha exacta de reparación. Y la cereza del pastel, únicamente estiman tener el 75 por ciento del sistema en óptimas condiciones aproximadamente en diciembre.

En localidades como San Cristóbal y Santafe solo funciona el 40 por ciento de las cámaras de videovigilancia, situación de la que seguramente se aprovechan los delincuentes para acechar a la población. San Cristóbal tiene 348 cámaras de las cuales 208 no sirven. En el caso de Santafe, son 304 y no están en funcionamiento 182.

Pero esta historia se repite en todas las localidades de Bogotá. Los Mártires tiene 238 cámaras de videovigilancia y 120 dañadas; Rafael Uribe cuenta con 315, pero 108 sin funcionamiento; Kennedy, 506 y 184 sin reparar, solo por mencionar algunos casos.

Recién inició la administración de Carlos Fernando Galán se anunció que una de las estrategias de seguridad consistiría en fortalecer el uso de cámaras y seguimiento con dispositivos, pues la tecnología debía estar al servicio de los desafíos de ciudad; sin embargo, vemos cómo claramente la promesa dista de la realidad.

El uso de cámaras no solo es una herramienta para los procesos judiciales, para identificar zonas de delincuencia o modus operandi de bandas dedicadas al crimen, sirve también como mecanismo para ir hacia una sociedad disciplinada.

En Bogotá también vale la pena preguntarse qué ha sucedido con la incorporación de cámaras de reconocimiento de placas – LPR y multisensor, con visual de 360 grados, que se anunciaron finalizando la administración anterior y que prometían ser una gran solución hacia los problemas de inseguridad. 

Y, la pregunta del millón, ¿Cómo es que una alcaldía que se elige con la premisa de que Bogotá caminará segura tiene más cámaras dañadas de las que recibieron en ese estado? sinceramente, es de no entender.

Otrora, en el Plan Distrital de Desarrollo incluimos desde el Concejo de Bogotá una proposición para que se haga mantenimiento periódico de cámaras de videovigilancia, razón por la que exigimos el cumplimiento de lo acordado de forma inmediata.

Andrés Barrios Bernal

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