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Etiqueta: Andrés Barrios Bernal

Que las víctimas de hurto en Bogotá no se nos vuelvan paisaje

No son un número más; las víctimas de hurto en Bogotá merecen ser atendidas, escuchadas y apoyadas. En el último cuatrienio tuvimos más de 620.000 seres humanos, como ustedes y como yo, que padecieron por este delito ante el actuar inmóvil, en muchas ocasiones, por parte de las autoridades.

Este número de personas es el equivalente a llenar 16 veces el estadio El Campín o incluso es toda la población de una ciudad como Ibagué. ¿Dramático no? Pero Claudia López y su administración, por fortuna, ya son pasado.

 

Sin embargo, no es un secreto que acabar con esa herencia delincuencial en nuestras calles y barrios es el caballito de batalla del actual alcalde Carlos Fernando Galán. No en vano ya llevamos 90.000 víctimas de hurto en este 2024, sin contar a todas esas personas que no denuncian porque consideran que no sirve de nada. Cuatro de cada 10 ciudadanos no lo hacen porque creen que no habrá alguna solución, así lo reveló el informe de Calidad de Vida de Bogotá Cómo Vamos correspondiente al año 2023.  

En medio de este aterrador panorama, del que hablamos como si ya fuera algo normal, pues los casos de hurto se nos enquistaron en la cotidianidad, en el Concejo de Bogotá propuse la creación de un protocolo para atender a esas víctimas olvidadas. Queremos que se les ponga nombre y apellido.

El Proyecto de Acuerdo del cual hablo, el 552 de 2024, fue aprobado esta semana en primer debate de la Comisión de Gobierno y ahora hará su curso en la Plenaria, donde insistiré en su necesidad.

Según el Sistema de Información Estadístico Delincuencial y Contravencional, SIEDCO, en los primeros siete meses de 2024 se registraron en Bogotá 76.685 casos de hurto a personas; 5.340 casos de hurto a comercio; 3.657 casos de hurto a residencias; 2.343 casos de hurto a automotores y 2.951 casos de hurto a motocicletas.

Con este proyecto que propongo buscamos establecer lineamientos para la construcción de un protocolo integral de atención a víctimas de hurto. ¿Esto qué significa? El objetivo es que a esas personas afectadas se les brinde mayor acceso a toda la oferta institucional en materia de atención psicológica y jurídica.

Queremos que bajo las directrices de la Secretaría de Seguridad, Convivencia y Justicia, haya articulación con redes de apoyo y grupos de vigilancia comunitaria por localidad para el fortalecimiento de la denuncia.

Mediante ese protocolo también buscamos obtener y suministrar información sobre los contextos, identificar los patrones y lugares donde los delitos ocurren con mayor  frecuencia; todo con el fin de divulgar como una medida preventiva.

Con esta iniciativa también queremos que se recupere la confianza entre los ciudadanos y las autoridades, que como bien sabemos se ha visto desgastada en los últimos años ante la ausencia de líderes que velen por esa armonía.

Andrés Barrios Bernal

Las drogas no son “progresismo”

En los últimos tiempos nos han querido vender la historia de que las drogas no son un veneno, que no destruyen vidas, que llevan a la felicidad y otra sarta de falsedades. Hay quienes incluso se atreven a decir que representan “progresismo”, el siglo XXI, el libre albedrio y la garantía de derechos. 

Sin embargo, y ante todas estas falacias que nos han querido imponer en la sociedad, debemos reaccionar con contundencia y proteger a los niños, niñas y adolescentes, quienes son los que mayores riesgos corren. Tenemos a un gobierno nacional que es permisivo, en el que lo malo es bueno y lo bueno es malo. A través de este tipo de discursos se engaña a diario a cientos de personas, incluso por medio de la televisión pública.

 

Tan es así que las cifras no mienten y lo llevo al plano de Bogotá. Aquí tenemos alarmantes casos de menores de edad afectados por las drogas y el alcohol. Como consecuencia hay hogares destruidos, en búsqueda de ayuda y luchando por rescatar a esos seres queridos que han caído en estos venenos.

La ciudadanía debe saber que entre el 2020 y lo que llevamos de este 2024 se han registrado 10.686 atenciones a menores de edad en servicios de salud del distrito por trastornos relacionados con consumo de sustancias psicoactivas. Localidades como Kennedy, Puente Aranda, Bosa, y Fontibón son las que reportan mayor número de casos. 

Recientemente conocí el testimonio de una madre que lucha por sacar a sus dos hijos del abismo de la drogadicción, pues en un abrir y cerrar de ojos fueron envueltos por supuestos amigos que los sumergieron en ese mundo.

Y es que en la capital del país los jóvenes entre los 14 y los 17 años son los que reciben el mayor número de atenciones por consumo de drogas o alcohol. Ante esta realidad, que no se puede tapar o esconder, insisto en que en los entornos escolares se deben brindar garantías. El Distrito tiene la enorme responsabilidad de enfrentar a los jíbaros, de mejorar la seguridad en este tipo de espacios y de brindar jornadas de sensibilización. 

Sin embargo, siento gran preocupación al constatar la falta de voluntad y desidia que muestra una secretaría como la de Educación a la hora de incorporar programas pedagógicos. No han querido sacar adelante una Semana de Prevención al Consumo, a diferencia de otras entidades que sí tienen las ganas y reconocen la problemática que tenemos. Tampoco asisten a las mesas de trabajo que se les convoca para hablar de estos asuntos.

No se trata de un capricho, hay es que aceptar la realidad. En Bogotá hay menores de cinco años de edad que deben ser atendidos por consumo de alcohol, las subredes de salud reportan 1.483 atenciones de este tipo en los últimos cinco años. Es escandaloso.

Recientemente, desde el Distrito anunciaron el programa “Entornos Escolares Inspiradores”, pues bien, yo los invito a que prioricen los temas de consumo de drogas y alcohol que precisamente son cada vez más frecuente en esos espacios. Hay que ponerse la camiseta, ya que el gobierno que dice ser del cambio no tiene el más mínimo interés en afrontar este problema.

Andrés Barrios Bernal

Una postal para la historia

Según la Organización de las Naciones Unidas todos tenemos derecho a la ciudad, que no es otra cosa distinta al “derecho de habitar, utilizar, ocupar, producir, transformar, gobernar y disfrutar ciudades, pueblos y asentamientos urbanos justos, inclusivos, seguros, sostenibles y democráticos, definidos como bienes comunes para una vida digna”, según se cita directamente en la página web de este organismo multilateral.

Hago referencia a lo anterior para explicar que en Bogotá todos cabemos y así se debe garantizar. La ciudad acoge anualmente todo tipo de espectáculos que van dirigidos a diversos públicos y, sin duda, mueven la economía local. Es por esta razón que decidí impulsar, de la mano con el Distrito, específicamente con el Instituto Distrital de Turismo y su director Andrés Santamaría, un Desfile de Autos Clásicos y Antiguos.

 

En un principio sonó como algo extraño para algunos o tal vez innecesario, pero lo cierto es que ciudades como Bogotá, a las que queremos posicionar en el plano internacional, merecen y deben tener actividades de este tipo por el impacto positivo que generan tanto para su imagen como para su economía. Ya suficiente tenemos con ser la “capital de la polisombra”, por eso considero que es nuestro deber empezar a buscar estrategias que permitan generar identidad y llenarnos de orgullo al mostrar lo que tenemos.

El Desfile de Autos Clásicos y Antiguos será el próximo 31 de agosto y engalanará las calles capitalinas, pues más de 250 reliquias recorrerán Bogotá. Se trata de vehículos que van desde 1920 hasta 1980 y que están afiliados a CAVA (Club de aficionados a los vehículos antiguos). Será un verdadero recorrido por lo que alguna vez fuimos, lo que permitirá a familias enteras evocar una parte de esa historia que nos pertenece y que por momentos olvidamos. El punto de partida será el parqueadero El Salitre, tomará la calle 63 para posteriormente avanzar por la carrera Séptima hasta la calle 134 y bajar hasta el Centro Comercial Paseo San Rafael.

No se trata de un capricho. Las más importantes capitales del mundo como Roma, Madrid, Nueva York, Londres, Ciudad de México, Buenos Aires, Berlín, entre otras, tienen un espacio exclusivo para la celebración de estos desfiles que son esperados año tras año por un público cada vez mayor dada la diversidad del espectáculo. Además, se trata de un evento gratuitito que permitirá a la ciudadanía poder contar con otro tipo de actividades culturales dentro de la oferta ya existente.

Entre los beneficiados, sin duda, estarán la hotelería y el turismo, pero también la actividad automotriz debido a la afluencia que esto genera para talleres de electricidad, mecánica, pintura, tapicería, entre otros, por la demanda en alistamiento y restauración de nuevos clásicos motivados por el desfile. Esto sin contar con el impacto positivo para otros eslabones de la economía. Si año tras año logramos institucionalizar esta actividad, atraeremos turistas colombianos y por supuesto extranjeros.

Un Desfile de Autos Clásicos y Antiguos representa historia, cultura, tradición, nostalgia, remembranza, romanticismo y mucho más para el público que ve pasar a su lado recuerdos vivientes en cada vehículo que hace parte de la multicolor caravana que nos transportará a diversas épocas. Dicen que por donde pasa un clásico siempre habrá una sonrisa y quedará una postal para la historia.

Andrés Barrios Bernal

Crónica de una madre angustiada

Doña Ana es una madre cabeza de hogar con dos hijos de 6 y 8 años. Dice su familia que siempre se ha caracterizado por ser una mujer con carácter y echada para adelante. Pero esta semana pasó las verdes y las maduras porque, de un momento a otro, en el colegio público donde estudian sus niños en la localidad de Usaquén dejaron de darles su almuerzo. ¡Sin mayor aviso!

En una improvisada circular, la justificación dada por esta Institución Educativa Distrital, IED, fue que un desagüe en la cocina estaba dañado, razón por la que cada quien debía solucionar como pudiera.

 

La señora Ana, quien se gana un salario mínimo, resolvió fiando en una tienda cercana a su casa para poder alimentar a sus niños. Así como ella, también padecieron la situación otros padres de familia de este colegio que cuenta con cerca de dos mil estudiantes en ambas jornadas.

Es aquí donde vale la pena preguntarse, ¿y la Secretaría de Educación? ¿Cuál fue la solución brindada? Tuvo que pasar una semana para que, ante las alertas que presentamos en medios de comunicación, buscaran cómo resolver el problema. Hay que recordarle al Distrito que se trata de niños en edad de crecimiento y que ante este tipo de eventualidades su deber es actuar inmediatamente, sin dilaciones ni pretextos.

Sumado a esto, y siguiendo en los zapatos de doña Ana, en las últimas semanas también tuvo que echar mano de familiares y amigos para que cuidaran de uno de sus hijos, pues en este mismo colegio donde no dieron almuerzo, tampoco hubo clases varios días por la ausencia de una docente. Estas fallas en el calendario escolar se traducen en atrasos en el aprendizaje de cualquier menor. Y, evidentemente, el Distrito está siendo incapaz de resolver los problemas diarios que se deben sortear en cualquier institución.

Pero la angustia de doña Ana va más allá. Esta misma semana se enteró que la Secretaría de Educación recibió más de 13 mil alertas por violencia y abuso en los colegios públicos durante el primer semestre del año. Un promedio de 77 casos al día.

Este dato se suma a las 3.625 alertas sobre consumo de sustancias psicoactivas, lo cual se traduce en 20 llamados al día en promedio. Es decir, niños, niñas y adolescentes están expuestos constantemente a drogas y a alcohol en entornos escolares.

Y qué decir de los asuntos de salud mental. El Distrito registró 4.539 alertas provenientes de los colegios entre enero y junio por conducta suicida. Prácticamente 25 alertas diarias por parte de los 752 colegios públicos que hay en la ciudad.

Tiene razón doña Ana en expresar su angustia y temor, pues no sabe a qué se exponen sus hijos a diario. Sin embargo, ella dice que no tiene alternativa, y como de costumbre, se va a trabajar, se encomienda a Dios y ruega que a sus hijos no les pase nada.

Andrés Barrios Bernal

¿A quién quieren engañar?

No es a punta de “tapen, tapen” o de esconder la realidad que Bogotá va a mejorar su seguridad y a caminar segura. En la ciudad nos estamos rajando en cuanto a tecnología y a cámaras de videovigilancia para hacer frente a los hechos delincuenciales y es deber del Distrito aceptarlo.

En ciudades como Bucaramanga, el alcalde Jaime Andrés Beltrán, lanzó recientemente una ofensiva en la que aseguró que los delincuentes la tendrán bien difícil para esconderse, pues están reparando y poniendo a punto el sistema de cámaras de seguridad públicas. Me pregunto, ¿cómo es que en la capital de Colombia esto no se ha podido hacer?

 

La Secretaría de Seguridad tiene 5824 cámaras en toda la ciudad, pero de esas hay 1885 dañadas (según información del 19 de julio), así como lo leen: ¡dañadas! Y lo peor, no se ven mayores esfuerzos para repararlas.

Y aquí viene la perla. La Secretaría de Seguridad tiene instaladas en estaciones de TransMilenio 164 cámaras, de las cuales 104 no están operando por fallas en conectividad o vandalismo. Sin embargo, y vaya sorpresa, el secretario de Seguridad, César Restrepo aseguró a medios de comunicación que estas cifras no corresponden a la realidad.

Aquí me quiero detener, pues no se puede tratar de ocultar la realidad y mucho menos engañar a la ciudadanía. Estas cifras que revelé esta semana fueron entregadas directamente por la Secretaría de Seguridad a través de un derecho de petición que él mismo firmó el 17 de julio. En el documento se evidencia que las estaciones Av. Jiménez y Portal Américas, tienen todas las cámaras dañadas. Mientras que, en la del Ricaurte, tienen el 76% de “adorno”, solo por mencionar estas tres.

Lo más aterrador es que en esos puntos, de 2020 a la fecha, se han presentado más de 2200 hurtos bajo diferentes modalidades. En ese sentido, no le queda bien al secretario Restrepo querer salir a tapar el sol con un dedo.

En los últimos días hemos visto al alcalde Carlos Fernando Galán, junto a miembros de su gabinete, trasnochar, recorrer los barrios y acompañar operativos en las localidades, eso no se niega, es lo que esperamos, pues una de las primeras órdenes que dio a sus funcionarios tras asumir el cargo fue que estuvieran en las calles evidenciando de primera mano las realidades de ciudad. Pero hay que hablar con verdades y una de esas es que luego de ocho meses no se han esmerado en reparar y robustecer el sistema de monitoreo.

Nuestra amada Bogotá que está por cumplir 486 años de historia el próximo seis de agosto tiene que tener seguridad y ese sería un muy buen regalo por parte de esta Administración que se eligió con esa premisa.

A la ciudad la queremos y muchos la visitan, de no ser así la plataforma de viajes TripAdvisor no nos hubiera reconocido como el sexto mejor destino turístico del mundo. ¿Se imaginan si nuestra imagen fuera la de una ciudad en la que se puede caminar sin miedo?

Una vez más, aprovecho este espacio para hacer un llamado al Distrito y exigir que se tomen cartas en el asunto, tal y como se comprometieron en el Plan Distrital de Desarrollo. Por lo pronto, seguiré velando y exigiendo que se cumpla el derecho a la seguridad de la ciudadanía.

Andrés Barrios Bernal

El vergonzoso trato a la Fuerza Pública

El sesenta por ciento de la gente en Bogotá se siente insegura según datos de Invamer. Y el panorama se repite en ciudades principales del país. Sin embargo, a nuestra Fuerza Pública, esos valerosos hombres y mujeres que velan por nuestro derecho a la seguridad y por atacar el complejo escenario delincuencial y criminal en las calles, no se les brinda el trato que merecen.

Empecemos por el presidente de la República, Gustavo Petro. Llega tarde a los compromisos con la Policía y el Ejército, abandona los eventos públicos y su falta de cortesía con las Fuerzas Militares ha sido foco de atención en las últimas semanas, esto por mencionar algunos ejemplos.

 

Sin embargo, a este tipo de comportamientos de Petro, los colombianos, lastimosamente, nos hemos acostumbrado. Pero, uno no esperaría que ese trato indiferente se mantenga en la capital del país, bajo la administración de Carlos Fernando Galán, quien prometió que nuestros uniformados serían dignificados y que Bogotá iba a “Caminar Segura”.

Explico esto diciendo que, sumado a que no hay pie de fuerza suficiente para cumplir con la demanda de trabajo y que la MEBOG tiene más de 3.800 motos que cumplieron con su ciclo de vida útil, hay una nueva perla: ¡No hay contrato de refrigerios para la Fuerza Pública durante las protestas sociales!

Es decir, a quienes ponen el pecho por la gente, no se les da ni un tinto y los tienen pasando hambre. En lo que va corrido de 2024 no se han celebrado contratos para tal fin por parte de la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia. Lo más absurdo es que hay recursos asignados por seis mil millones de pesos que no han sido usados sin que tengamos una explicación. La plata está, la voluntad no.

Es insólito que quienes garantizan la tranquilidad en la ciudad estén en estas condiciones. Ni siquiera pasó esto en la alcaldía de Claudia López, quien se caracterizó por su irrespeto constante a la Policía.

Aprovecho este espacio para recordarle a nuestras autoridades distritales que quienes salen a protegernos en las manifestaciones deben someterse a largas jornadas, a condiciones climáticas adversas y, además, en el caso de los integrantes de la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (antiguo ESMAD) a cargar elementos de protección con un peso estimado de 20 kilos, pues tienen protector corporal, casco antimotín, escudo, uniforme y prenda de protección balística interna.

Nuestra Fuerza Pública tiene que estar moralizada, pero esto también se obtiene con incentivos y muestras de que los respetamos, partiendo desde las autoridades. Imagínense ustedes estar todo el día a la intemperie sin siquiera un vaso de agua. ¿Cuántos podríamos resistir?  

Quiero recordar que nuestra Fuerza Pública no solo ejerce su trabajo en situaciones de caos como el más reciente paro de taxistas o los bloqueos en la Universidad Nacional que dejaron uniformados atacados y heridos, además de buses vandalizados y alteraciones en la movilidad. Ellos también atienden a diario las movilizaciones o manifestaciones que se registran en la ciudad, que en lo que va corrido de este 2024 ya llegan a 902.

Hasta el momento, “Bogotá Camina Segura” pareciera haber sido solo un eslogan de campaña, pero pasados siete meses de esta administración, no se ve mayor intención de que eso vaya a convertirse en una realidad. No se puede perder de vista que este gobierno distrital será medido por sus logros en materia de seguridad y no se podrá tener una ciudad segura si no se honra y reconoce la labor de la Fuerza Pública.

Por último, ofrezco disculpas a nuestra Fuerza Pública por este trato inmerecido que están recibiendo por parte de la administración. Desde el Concejo de Bogotá y desde la Bancada Pro Fuerza Pública que integro, adelantaré todos los esfuerzos que se necesiten para que sus derechos sean reivindicados.

Andrés Barrios Bernal

Sevicia en el accionar criminal y delictivo en Bogotá

Durante los últimos días la ciudad ha estado conmocionada por hechos aterradores relacionados con la delincuencia.

Uno de esos casos es el de una pareja de jóvenes que fue apuñalada sin piedad en un establecimiento comercial de Ciudad Bolívar. El hombre falleció y la mujer se encuentra en grave estado de salud.

 

Otro de los hechos es el de un deportista de 26 años quien fue lanzado de un puente por delincuentes que le hurtaron sus pertenencias. Esto ocurrió en la localidad de Suba y este joven lucha por sobrevivir en un hospital de Bogotá. Mientras tanto, su familia hace un llamado de justicia a las autoridades.

Por otro lado, evidenciamos el violento intento de hurto a un hombre que se vio obligado a estrellar su carro contra un poste mientras los delincuentes lo amenazaban con armas, pero se salvó gracias a la reacción oportuna de los vecinos. Esto sucedió en la localidad de Engativá.

Estos hechos no son aislados y notamos con preocupación cómo los criminales están actuando con sevicia, remontándonos a décadas como los 80 y 90 en nuestro país, cuando terroristas de las FARC conmocionaban con sus atrocidades.

Lo cierto es que en Bogotá, según las autoridades, desde el 1 de enero hasta 31 de marzo del 2024 se han presentado 29.772 denuncias por hurto a personas.

Durante los primeros cuatro meses del año, se han registrado cuatro casos de víctimas de secuestro simple. En cuanto al secuestro extorsivo, durante los primeros cuatro meses la ciudad ha tenido dos casos.

Solo en el primer mes del presente año se han presentado 73 homicidios y de esos, 45 se han dado con armas de fuego y 20 con armas blancas.

Por si fuera poco el panorama de inseguridad, las autoridades tuvieron que detonar de forma controlada explosivos que fueron dejados en Teusaquillo, muy cerca al Concejo de Bogotá.

La ciudad está caminando insegura y las autoridades, de una vez por todas, tienen que actuar con determinación y contundencia. De lo contrario, nos veremos sumergidos en una espiral sin salida y sin control.

Andrés Barrio Bernal

¡Vamos por la copa!

Hoy el ritmo que nos une es el de la Selección Colombia, eso está más que claro. La “fiebre amarilla” nos tiene invadidos y, por fin, en nuestro país encontramos algo que verdaderamente genera esa comunión, que se fortalece con el rodar del balón y las emociones de 90 minutos que tendremos en la cancha del Hard Rock Stadium.

Sin distingos políticos, de clase social o de edad, soñamos con ser campeones gracias a un equipo que nos ha dado tremendas lecciones de hermandad. Hoy, más de uno, no puede pensar en otra cosa que no sea el partido de nuestro combinado nacional contra Argentina. Sin duda se trata de una nueva cita con la historia.

 

La selección o la “sele” nos ha demostrado que en equipo y sin rivalidades, todo es posible. “Nadie es tan fuerte como todos juntos” y de esa filosofía deberíamos aprender como colombianos desde nuestros distintos roles y esferas, sobre todo, quienes nos dedicamos al servicio público.

Lo del “profe” Néstor Lorenzo es meritorio, es un hombre disciplinado y con objetivos claros. En estos años dirigiendo a nuestra selección ha sido capaz de fusionar lo físico y lo táctico, sin descuidar lo emocional; no en vano tiene en su primer círculo al reconocido sicólogo y conferencista Marcelo Roffé.

Esta selección es otra, tiene jerarquía y goza de 28 partidos invictos, la mayor racha en su historia. Además, viene de ganar en amistosos y en eliminatorias a grandes como Alemania, España y Brasil. El equipo de Lorenzo y que representa la grandeza de nuestra raza, sabe que merece quedar en un capítulo dorado de la Conmebol. Los convocados tienen hambre de triunfo, como lo dijo el capitán James Rodríguez quien también nos ha dejado varias enseñanzas.

James se reinventó, entendió su importancia en el equipo y con ganas de sumar en su carrera a nivel selección realizó sacrificios, incluso económicos. También se recuperó de una lesión. Todo esto fue posible gracias a un líder como lo es Lorenzo, quien creyó en él desde el día uno. Lo arropó con una figura paternal y le recordó, que su magia y respeto en el interior del grupo seguían allí.

Hoy, ya han pasado 23 años desde aquel glorioso 10 de julio en el que fuimos campeones de la Copa América en nuestro territorio. Sin embargo, esta vez las condiciones son distintas, pues jugamos en otro país, y en aquella época, por la situación  de violencia que padecía el territorio nacional, no estuvieron equipos como Argentina y Canadá que no pudo siquiera completar una selección por falta de jugadores (ahora fueron semifinalista, paradojas de la vida). Por si fuera poco, estrellas del olimpo del fútbol como Ronaldo, Rivaldo, Chilavert y Zamorano, se abstuvieron de venir.

Vamos por la copa, a recuperar la grandeza y por la gloria continental, levantando el trofeo de “reyes de América” en representación de millones de colombianos, entre esos nuestro “tigre” Falcao y Juan Guillermo Cuadrado, quienes hacen parte de la familia “tricolor”.

Por último: gracias muchachos por demostrarle a Colombia entera que puede haber un símbolo de unidad, que por un momento nos hace olvidar de las diferencias que nos dividen como sociedad. Mi Dios me los bendiga.

Andrés Barrios Bernal

Concejal de Bogotá