¡Libertad para el mártir Andrés Felipe Arias!
¡A la calle, a las trincheras, a las barricadas, sagrado pueblo godo y uribista! Que el fuego purificador consuma la Sala Penal del Tribunal de Bogotá, que en atroz decisión le negó la libertad provisional al señalado por la mano de Dios encarnado en el Ubérrimo, al elegido de la Procuraduría, al proto-delfín conservador, al Ecce Homo, al único que nos podía salvar de la reelección del Santos.