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Confidencial Noticias 2025

Etiqueta: Rafael Fonseca Zárate

Un nuevo tipo de pensamiento es esencial: enfrentar el cambio climático

Durante la COP 27 en Egipto vuelve al ruedo la tensión entre los países desarrollados y los que se les dice que están en vía de desarrollo. Los primeros, causantes de la gran mayoría de los efectos del cambio climático que ponen en riesgo la supervivencia de los animales, incluidos los humanos, sobre la faz de la tierra; los segundos, que sufren ya, y sufrirán, los mayores impactos de las reacciones en cadena del clima que se vendrán con el calentamiento provocados por los gases de efecto invernadero -GEI-, dada su vulnerabilidad y su pobreza.

Los primeros forcejeando para no salirse de las estrategias basadas en compromisos voluntarios de los países, los mecanismos de mercado y de nuevos negocios verdes que resulten muy rentables para las multinacionales y para sí mismos. Los segundos reclamando la promesa de aporte financiero de los primeros para poderle hacerle frente al cambio climático, no solo en las vulnerabilidades existentes sino porque al mismo tiempo hay que enfrentar la pobreza, y más ahora que el sistema económico imperante se ha estancado como mecanismo para sacar a los pobres de su condición económica. Además, claro, de reducir sus emisiones, lo cual podría pasar por el tan mal debatido decrecimiento económico.

 

Recomiendo leer una buena descripción crítica y centrada sobre esta tensión, que para nada es nueva, y se podría decir que ha madurado desde sus planteamientos iniciales en Río (1992) y muy bien reafirmada en París (2015) generada por las promesas incumplidas, en “Responsabilidad ante la crisis climática: las potencias responsables deben pagar” de Camilo González Posso (Indepaz, 2022). Y para ambientarse en esta lectura se puede leer “La caverna: Un cuento sobre el decrecimiento económico y la asfixia de la humanidad” (ConfidencialColombia, 2022) y “Racionalizar antes que decrecer” (ConfidencialColombia, 2022).

Una de las muchas frases atribuidas a Einstein dice que “no podemos resolver nuestros problemas con el mismo pensamiento (nivel de consciencia) que usamos cuando creamos esos problemas” que parece muy indicada para reflexionar sobre las opciones disponibles para resolver el problema que enfrenta la humanidad. Sin embargo esta frase, como muchas otras, no fue del físico genio. Lo que sí firmó en 1946 como presidente del Comité de Emergencia de Científicos Atómicos un año después de lanzadas las bombas atómicas y por el impacto terrible que generaron en la humanidad, fue una carta para solicitarle fondos a los ricos de la época para poder adelantar campañas para darle un uso diferente a la energía atómica, en la cual se incluía una frase aún mejor para reflexionar en nuestros días: “Nuestro mundo enfrenta una crisis aún no percibida por quienes poseen el poder de tomar decisiones importantes por el bien o el malNecesitamos … que la gente sepa que un nuevo tipo de pensamiento es esencial para que la humanidad sobreviva y avance hacia niveles más altos” (Quora, 2013).

Al igual que aquel grito desesperado para que los poderosos tomaran consciencia del riesgo, ahora estamos ante una situación análoga. Si quienes deben tomar decisiones serias y responsables, de largo plazo, sobre cómo revertir la tendencia y emprender la recuperación, no lo hacen, seguramente no lo lograremos y los años venideros nos golpearán cuando ya no podamos hacer mayor cosa. Ni siquiera hacerles pagar su torpeza servirá para nada.

En la COP27 se enfrentan quienes quieren volver el riesgo en oportunidad versus quienes ya tienen el agua al cuello (Pakistán (NewsUN), por ejemplo, y los cientos de millones de personas que viven en los países pobres que no solo están bajo amenaza sino que ya reciben los efectos).

Hace dos años yo creía que lo lograríamos con la nueva economía verde y los mecanismos de mercado al escribir “El capitalismo se está vistiendo de verde” (ConfidencialColombia, 2020): “el poder económico mundial está experimentando un gran giro conceptual, que representa la única esperanza para la humanidad. Para ser prácticos, si el capitalismo dominante, dominado por el poder económico, no se ocupara de esta amenaza, no tendríamos mayor futuro.” Y me mostraba optimista por las declaraciones en 2019 de la Business Roundtable redefiniendo los objetivos de las empresas buscando beneficios para todos sus públicos interesados y no solo para sus accionistas, o por las afirmaciones del fondo BlackRock al anunciar que “la sostenibilidad será su nuevo estándar para definir inversiones alrededor del mundo, ante la creciente tendencia mundial en la que los inversionistas no sólo valoran criterios financieros, sino también ambientales y sociales”. Parecían anuncios de un nuevo nivel de consciencia de los poderosos, de quienes realmente comandan al capitalismo. Pero la realidad es que las promesas hechas por los países desarrollados no se han cumplido, la esperanza de nuevas tecnologías salvadoras en conjunto con los mecanismos de mercado y la velocidad de la transición energética mundial no están siendo suficientes al menos para revertir la tendencia y ya suena rayado advertir que no vamos a alcanzar.

Es muy probable que se equivoquen quienes, en su mayor claridad en prever la crisis que se nos cierne, intenten desconocer que los países poderosos no actúan porque son gobernados por políticos que a su vez obedecen a los accionistas y dirigentes de las multinacionales que quieren encontrar oportunidades de negocio al filo de la situación de emergencia. Y las invitaciones a que el activismo climático pueda saltarse el poder formal de los gobernantes son un tanto inverosímiles: el poder es el poder, y quienes ostentan ese poder saben usarlo. Una sin salida para los 8,000 millones de personas en manos de unos poquísimos poderosos que confían en que las nuevas tecnologías lograrán los equilibrios necesarios entre sus intereses personales y salvar el mundo, y a tiempo. ¡Jugándose el destino de la humanidad por sus mayores utilidades a corto plazo! (mayores utilidades que resultan ridículas en cualquier comparación frente al riesgo).

Una demostración de esto ha sido Canadá. Cuarto productor de petróleo y al mismo tiempo “tiene uno de los impuestos al carbono más altos y prohibió los plásticos de un solo uso… en medio de una política de transición energética que espera llevar a cero las emisiones en 28 años” (La República, 2022), y su aparición en la COP27 con petroleras a bordo (consideradas antagónicas por ambientalistas y activistas climáticos) revela nada menos que su apuesta es por la tecnología salvadora que solucionará la captura de GEI para regresarlos a la tierra, en medio de la nueva economía verde en la que las multinacionales lograrán sus mayores utilidades, que se impondrán a los países pobres quienes de todas maneras tendrán que pagar sus facturas.

Es necesario entender que muy probablemente el estribillo “en vías de desarrollo”, significando por desarrollo cuando no hay pobreza en un país y sus nacionales tiene un digno nivel de bienestar, deberá definitivamente abandonarse y volver a denominarlos países subdesarrollados, puesto que con esta estrategia para enfrentar el cambio climático no están en esa vía y estarán destinados a seguir con pobreza por siempre.

En Colombia, país pobre y subdesarrollado, ridículamente esta discusión es casi imposible debido a la politización. Una prueba difícil del pensamiento crítico es la capacidad de reconocer asuntos valiosos en quienes nos resulten opositores. Es de esperar que personas muy ideologizadas, como los militantes de partidos políticos de extremas, no sean capaces de tener pensamiento crítico aun cuando estemos hablando de una amenaza global, cuyas consecuencias les caerá igual a ellos y a sus familias. Es una demostración de que la ideologización sí embrutece o mínimo tiene como efecto que quienes están ideologizados actúan torpemente. Una reafirmación desafortunada de subdesarrollo mental.

Es esencial pensar en cómo generar “un nuevo tipo de pensamiento” para salir del paradigma que nos llevó a esta crisis, apoyando a quien genere los mejores argumentos sin importar su ideología. Es necesario que encontremos esas estrategias que equilibren bien los intereses de los poderosos y las cargas injustas a los pobres, lo cual pasa porque el mundo rico entienda bien y acepte que entre esos intereses debe estar incluida al mismo tiempo la necesidad de reducir la pobreza en el mundo pobre.

 

* @refonsecaz

Las causas de fondo de las casas caras en Providencia

En los dos artículos anteriores analizamos las causas primarias que salieron a flote en la problemática de las casas y que comentaron los medios. Ahora ya es tiempo de revisar las causas de fondo (o raíz) que pudieron detonar que este no fuera un proyecto exitoso (basta observar la cantidad de problemas resultantes y críticas de varios de los públicos incumbentes para darse cuenta).

Causas de fondo que deberíamos corregir para la próxima emergencia

 

  • La actitud diferente de los funcionarios del PNUD (9), expertos en estas reconstrucciones y al mismo tiempo muy identificados con la necesidad sentida de hacer rendir los fondos disponibles, debe ser el ejemplo a seguir, con una misión de ser muy cuidadosos con los recursos. Lograr rápido, solucionar rápido, en condiciones de emergencia, pero gastar lo menos posible. No parece haber sido la misión que desplegaron los representantes del gobierno en este proyecto, aun teniendo toda una estructura dedicada, con una Gerente de Reconstrucción a bordo que por su especial encargo tenía que ser totalmente estratégica.
  • El contrato de administración delegada debe ser administrado de cerca, con un interventor de primera categoría que ayude a lograr calidad al mejor precio (y cuyo pago no dependa del gasto). De lo contrario, tiende a incentivar a gastar más, y peor aún en esta circunstancia en que las justificaciones eran menos exigentes porque se trataba de correr para recuperar rápido la emergencia, objetivo que tampoco fue logrado.
  • En lo sucesivo, para los privados que se ofrezcan a trabajar sin utilidades “por amor a la patria” como en el caso del Consorcio de las constructoras, será muy conveniente que revisen el riesgo reputacional como el que hoy se está materializando. ¿Qué pasaría, por ejemplo, que en las investigaciones resultaran comparaciones de honorarios que develaran que eran más altos que los normales (una utilidad disfrazada) y que no era todo solidaridad con el Gobierno? Ojalá no. Mejor desplegar sus habilidades como es usual, compitiendo, con el mayor rigor y control en todo sentido, y con utilidades. La lección aprendida es que probablemente salga más económico para el país y mucho menos riesgoso para ellos.
  • La gobernanza de la recuperación del desastre, en cabeza de una Gerencia de alto rango, que no tiene experiencia en nada de estas labores tan especializadas puede llegar a ser un inconveniente fuerte, influyendo en (o peor, tomando) las decisiones estratégicas basándose en sus propias opiniones amplificadas por el poder con que se le revistió. La presencia de tantas entidades volvía aún más exigente este trabajo. Fuera de la UNGRD -Unidad Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres-, los Ministerios de Vivienda, de Salud y de Educación, estaban el DAPRE, FONTUR, el SENA, el Invías e Innpulsa y las locales entre otros. No solo se requiere mucha experiencia en situaciones de desastre y su recuperación sino unas habilidades en estrategia, planeación y liderazgo sobresalientes, que aquí claramente hicieron falta. No es un cargo para un político convencional, así fuera muy amiga y con línea directa con el Presidente de la República; es una misión compleja para un verdadero líder, experto en todo lo mencionado. Es necesario revisar el alcance real de la UNGRD en estos casos, en los cuales debería poder desplegar a sus expertos de carrera, dedicados a solo a estos difíciles trabajos, para entrar a controlar la situación no solo en la fase de emergencia sino en la de recuperación.
  • Las malas estrategia y planeación de la atención del desastre terminan contribuyendo con el desastre. Es necesario afinar los procedimientos obligatorios de la atención y determinar cuál planeación y correspondientes acciones, son de emergencia, y cuáles las de recuperación; las primeras, por ser urgentes requieren mucho más esfuerzo de planeación. Puede sonar contraintuitivo, pero es lo que precisamente hay que mejorar: esto no corresponde a una lógica simple, se requieren expertos, y por lo tanto es necesario que la entidad que tiene esta misión en Colombia, la UNGRD tenga los mejores. A juzgar por los resultados, en Providencia se presentaron serias fallas de estrategia y de planeación. Siempre la coordinación de todas las acciones de recuperación de desastres debería estar centrada en la UNGRD, que debe diseñar la estrategia, hacer la planeación y ejecutar la coordinación entre todas las entidades que vayan a participar incluyendo las ayudas internacionales; para eso fue creada.
  • Las intervenciones de recuperación de la situación para devolverla a su situación anterior, la normalidad, lo antes posible y al menor costo posible (económico, no solo financiero) deben ser el objetivo. De nuevo, a juzgar por los resultados aquí tampoco hubo una buena estrategia para devolver a esa comunidad a su normalidad. Los excesos en diseño y cambios por fuera de lo convenido con la comunidad es un ejemplo de esto; la intervención masiva con una población flotante de más del 60% es otro ejemplo en el que con toda certeza se podía prever que iba a tener enormes impactos permanentes y no solo de coyuntura, como se observan en algunos de los testimonios. Esto deja ver que muy seguramente la exigencia en habilidades estratégicas no está clara dentro del sistema de atención de desastres, que debe exceder en mucho el simple activismo de hacer rápido lo que primero se analice a cualquier precio. Es necesario avanzar mucho en estrategia, antes que en la planeación, y aprovechar este caso tan claro para aprender al máximo y lograr que este conocimiento sea parte integral del valor que la UNGRD debe estar siempre lista para desplegar al país.
  • En consecuencia, el alcance de la UNGRD no es solamente lanzar unos contratos a unas entidades de manejo contractual como FINDETER sino que tiene que tener previsto todo un sistema de atención, que no funcionó si es que lo tiene, en el cual haya especializado a posibles contratistas (puede estar incluida FINDETER) en este tipo de proyectos, que se insiste, son mucho más exigentes que lo normal (valga la pena advertir que en general en los proyectos “normales” del Estado hay una muy notoria precaria planeación con casos aberrantes en los cuales no hay planeación literalmente).
  • Hay que revisar el régimen de contratación directa y las exenciones para evitar la ley de contratación. ¿Con base en qué se puede argumentar que es necesario “contratar de afán” proyectos para la recuperación de un desastre que van a durar 2 años? Se entiende perfectamente que para la primera fase de una emergencia, en la que la misión es salvar vidas de inmediato y cuya duración en el tiempo sea menor a un mes, que exista un régimen de excepción ¡de resto, no! Todo lo demás debe pasar por un procedimiento rápido de selección de contratistas sin salirse de la Ley 80, Estatuto General de Contratación de la Administración Pública, para la cual la entidad UNGRD se debe haber preparado previamente (paradójico, puesto que la Unidad debe saber lo preventiva que debe ser en todo) y tener precalificados numerosos contratistas para diversas tareas típicas de atención en diferentes partes del país, como reconstruir y construir casas, cuya máxima dificultad no es la actividad en sí misma sino la de actuar bajo la presión del tiempo y en contextos no favorables al mismo proyecto. Nada que corresponda a “física cuántica”, pero sí exigente en estrategia, planeación y prevención, en las que la UNGRD debería darle cátedra al país. Varias entidades, incluyendo ministerios, saliendo a contratar de emergencia lo que consideran para ayudar a la atención del desastre, llevan a resultados como los logrados en Providencia, que desafortunadamente demuestran cuán lejos está el país de las debidas fortalezas que deberíamos tener al respecto.
  • Otra tarea muy importante es revisar el valor agregado de la figura de “gestor contractual” (ya que a los colombianos nos fascinan los eufemismos). En términos generales, una entidad como FINDETER despliega valor por la posibilidad de agregar masa crítica a sistemas de contratación que presenten pocos casos, como puede ser el de un pequeño municipio, para que pueda contar con un proceso robusto y correcto pero eficiente en tiempo y costo simultáneamente, comparado a que si lo hiciera el pequeño municipio con sus escasos recursos monetarios y humanos. Sería muy importante que la Contraloría -CGR- estudiara si esta supuesta generación de valor se está obteniendo en la actualidad, no solo en el caso de FINDETER sino en la diversidad de pseudo-entidades que se han creado, en y entre municipios y gobernaciones, para concentrar la contratación y que, como se tiene demostrado por los ya generalizados casos de proponente único logrados a través de pliegos sastre, también concentrar la corrupción en la contratación estatal.
  • FINDETER viene siendo un “super mega” contratista que atendió: reconstrucción de 1.845 viviendas, construcción del Aeropuerto (nueva terminal aérea y de la plataforma de parqueo de aviones), obras complementarias del acueducto y optimización de la planta de agua potable, construcción de tanques para almacenar 810 m3 de agua, construcción de muro en los gaviones, dragados de los embalses de Agua Dulce y Bowden, reparación de los colegios Boyacá y Bomboná, rehabilitación de infraestructura de escenarios deportivos, escenarios culturales y la gerencia de la reconstrucción de 158 posadas turísticas. ¿Qué pasaría si hubiera tenido que competir abiertamente para estar al frente de tal cantidad de contratos y de sus montos? Sería de esperar que la probabilidad de ser escogida con unos pliegos de condiciones exigentes y objetivos hubiera sido baja. Esa es la magia negra de los convenios interadministrativos.
  • En el caso que nos ocupa, en la UNGRD no debería poderse justificar este tipo de “gestores contractuales” debido a su enorme contratación de alcance nacional y sobre todo por el nivel de especialización que se está reclamando en los primeros puntos de esta parte. El conocimiento incremental y acumulado que debe tener la UNGRD para lograr su misión es indelegable por ser de carácter estratégico. Pero en gracia de discusión podría activarlo a través de FINDETER pero con un convenio marco de largo plazo en el cual se garantice la acumulación de tal conocimiento especializado y el aseguramiento de que cada día se estaría aprendiendo más y mejorando las intervenciones. Por lo tanto, el costo de funcionarios y demás asuntos relacionados con esta parte estratégica, no debería estar repetido dentro de la Unidad porque se supone que ya estarían en el gestor contractual. Lo que se pudo observar es que no existió, ni en el contratista FINDETER, ni en la UNGRD, ni menos en la Gerencia de la Reconstrucción, ya que no se refleja que hubiera impuesto una estrategia sólida e infranqueable al contratista y que se asegurara el aprendizaje de las buenas y malas experiencias.
  • Y obviamente el control de la corrupción debe existir. Salir a contratar en emergencia es una invitación enorme para derivar dineros públicos y de ayudas internacionales para los bolsillos inescrupulosos a lo largo y ancho del proceso. Esto exige especial cuidado en la selección de los funcionarios, lejos de la politiquería, además de mecanismos de transparencia y control más estrictos que para la contratación normal.

Muchos asuntos vitales por reestudiar y arreglar en la prevención y atención de desastres, que no dan espera porque el siguiente desastre se puede presentar mañana mismo.

 

* @refonsecaz

 

Referencias

(1) Pelea entre Petro y Duque por casas de Providencia: ¿sí valen $600 millones? El Colombiano, 2022.

(2) Saqueo en Providencia: la isla de la fantasía que dejó Iván Duque, A fondo con Maria Jimena Duzán, 2022

(3) ¿Por qué costaron tanto las viviendas que hizo Duque en Providencia? El Colombiano, 2022

(4) Arquitecto San Andresano, constructor habitual. (pendiente verificar fiabilidad)

(5) Twitter del constructor Leonardo Castro (en las respuestas hay quienes desmienten que sean en la isla pero sí en San Andrés y que no han pasado realmente por la prueba de un huracán). (pendiente verificar fiabilidad).

(6) Casas de más de 600 millones en Providencia ya tienen grietas y daños: ¿qué responde el consorcio? Noticias Caracol, Diego Alvira, 2022

(7) ¿Qué pasa con las casas en Providencia? Revista Cambio, 2022

(8) Contraloría confirma sobrecostos y otras irregularidades en reconstrucción de Providencia, Revista Semana, 2022

(9) Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD