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Confidencial Noticias 2025

Etiqueta: Venezuela

Quitan la luz en algunas zonas de Caracas

Foto: AFP

Barrios de Caracas como Cumbres de Curumo, Santa Mónica, La Boyera o Bello Monte están este domingo sin suministro eléctrico, según informaciones publicadas por usuarios en redes sociales.

 

Las autoridades no han dado información sobre los motivos de este corte, que ocurre poco después del gran apagón que en los últimos días ha afectado al país, según recoge el portal de noticias El Nacional.

El Gobierno ha atribuido el apagón a un «sabotaje» que dejó sin luz a Caracas y a los 23 estados del país, algunos de los cuales sufren cortes o del servicio casi a diario.

Organizaciones como Ve Sin Filtro han informado de que la conexión a Internet ha caído hasta el 20 por ciento de promedio en todo el país, lo que significa que 8 de cada 10 venezolanos se quedaron, al menos durante unas horas, sin acceso a Internet.

El apagón limitó además la conexión telefónica y dejó fuera de servicio el transporte subterráneo, así como miles de semáforos.

CNE venezolano acata fallo del tribunal confirmando a Maduro como presidente

El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela ha dicho «acatar» la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que confirmó la semana pasada la victoria del presidente Nicolás Maduro en los comicios del 28 de julio, pese a las dudas que ha suscitado dicha cita por la falta de transparencia de las autoridades chavistas.

El TSJ se pronunció el pasado jueves sobre los resultados difundidos inicialmente por el CNE y cuestionados por la oposición, que ha difundido documentos que acreditarían la victoria del principal candidato alternativo a Maduro, el diplomático Edmundo González Urrutia.

 

El CNE ha señalado este lunes en un comunicado que el Supremo certificó «de forma inobjetable» el material electoral peritado y, por tanto, «convalidó categóricamente» el triunfo de Maduro. Asimismo, ha apuntado que la sentencia viene a confirmar también «el ataque cibernético masivo» sufrido por el sistema electoral el día de la votación.

El CNE, afín al chavismo, «acata la decisión y en el lapso de ley cumplirá con lo ordenado por la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia», según consta en una nota en la que en ningún momento se alude a la requerida publicación de las actas, un llamamiento opositor secundado también por la gran parte de la comunidad internacional.

Lula y Petro piden a Venezuela publicar resultados electorales desglosados

Los Gobiernos de Brasil y Colombia han vuelto a pedir este domingo al Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela que publique las actas «desglosadas por mesa de votación» de las elecciones presidenciales del 28 de julio que dieron la victoria al presidente, Nicolás Maduro, para asegurar la «credibilidad del proceso electoral».

«La credibilidad del proceso electoral sólo podrá restablecerse mediante la publicación transparente de datos desglosados y verificables», han defendido en un comunicado conjunto los presidentes de Brasil y Colombia, Luiz Inácio Lula da Silva y Gustavo Petro respectivamente.

 

La nota ha sido publicada este domingo en la red social X después de que ambos mandatarios hayan abordado la situación de Venezuela en conversaciones telefónicas los dos últimos días. En ella, afirman que «toman nota» del fallo del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que otorga la victoria a Maduro.

Pese a ello, «siguen aguardando la difusión, por parte del CNE, de las actas desglosadas por mesa de votación», mientras apelan al «espíritu de transparencia» recogido en los Acuerdos de Barbados que firmaron en 2023 el Gobierno y la oposición venezolanos.

«La normalización política de Venezuela requiere el reconocimiento de que no existe una alternativa duradera al diálogo pacífico y a la convivencia democrática en la diversidad», sostienen los dos presidentes, haciendo un llamamiento a todas las partes a evitar «actos de violencia y represión».

En este sentido, ambos han recordado que «mantienen abiertos sus canales de comunicación con las partes y reiteran su disposición a facilitar el entendimiento entre ellas», defendiendo su «interés en la estabilidad de Venezuela» y del continente.

Por otra parte, ambos Gobiernos manifiestan su «total oposición» a que se apliquen sanciones unilaterales «como instrumento de presión», aludiendo a su incompatibilidad con el Derecho Internacional y a sus efectos perjudiciales en la población de los países sancionados, «en especial en los sectores más vulnerables».

Nota relacionada: Unión Europea exige “resultados verificables” de las elecciones en Venezuela

No es la primera vez que las autoridades brasileñas y colombianas piden la divulgación de las actas oficiales de los comicios de julio. A principios de agosto, los ministros de Exteriores de estos dos países y de México hicieron lo propio, asumiendo una labor mediadora a nivel regional.

Unión Europea exige «resultados verificables» de las elecciones en Venezuela

Los Veintisiete países miembros de la Unión Europea han emplazado a las autoridades venezolanas a publicar los «resultados verificables» de las elecciones presidenciales del pasado 28 de julio y han recordado que el Consejo Nacional Electoral (CNE) es el organismo legalmente responsable del proceso electoral, y no el Tribunal Supremo de Justicia que ha fallado en un recurso del presidente Nicolás Maduro que éste es el ganador de los comicios a pesar de las denuncias de fraude de la oposición.

«Solo se aceptarán y reconocerán unos resultados verificables de forma independiente para garantizar que se respeta la voluntad del pueblo venezolano», han indicado los países de la UE en un comunicado publicado por la oficina del Alto Representante de la Política Exterior comunitaria, Josep Borrell.

 

La UE considera así que «a día de hoy las autoridades venezolanas no han aportado las pruebas públicas necesarias para evaluar el proceso electoral conforme a los criterios fijados por la comisión de expertos de la ONU».

Por ello piden «que el CNE publique y verifique de forma independiente las actas de todos los colegios electorales» y rechazan de esta manera la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que otorga la victoria a Maduro. «En vista de la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, vale la pena recordar que el CNE es el organismo responsable legal y constitucionalmente de la publicación de los resultados electorales transparentes y detallados», han remachado.

La ONU se ofrece como mediadora en Venezuela

La ONU ha afirmado este jueves que está «disponible» para implicarse en los esfuerzos de mediación para resolver la actual crisis política en Venezuela, siempre y cuando «todas las partes» estén de acuerdo y lo soliciten de manera expresa.

«Como siempre, nuestros buenos oficios están disponibles», ha asegurado un portavoz de la secretaría general de Naciones Unidas, Stéphane Dujarric, al ser interrogado en rueda de prensa por el aparente bloqueo de la situación en el país sudamericano.

 

La ONU ya envió una misión de expertos electorales para los comicios del 28 de julio, origen de una nueva crisis marcada por las dudas sobre la victoria del presidente Nicolás Maduro. Dicha misión concluyó que las elecciones carecieron de las mínimas medidas de «transparencia e integridad», poniendo así en duda todo el proceso.

El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ha avalado este jueves con una sentencia la victoria de Maduro, pese a las sospechas de fraude agitadas por la oposición y avaladas por gran parte de la comunidad internacional. Las voces críticas reclaman al Consejo Nacional Electoral (CNE) que publique las actas que demostrarían el supuesto triunfo chavista.

Oposición venezolana desconoce el fallo que da a Maduro como ganador

Dirigentes de la oposición venezolana han rechazado la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que certifica la victoria del presidente Nicolás Maduro en las elecciones del 28 de julio y han llamado a seguir defendiendo la «soberanía popular», alegando que el verdadero vencedor de dicha cita fue Edmundo González Urrutia.

«La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo», ha reclamado el propio González en su cuenta de la red social X, poco después de la lectura de una sentencia que da por buenas las conclusiones del Consejo Nacional Electoral (CNE), pese a que este órgano no ha difundido las actas oficiales.

 

Según González, que ya antes había cuestionado la legitimidad tanto del CNE como del TSJ, instituciones ambas controladas por el chavismo, ha señalado que los órganos «emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos».

El también opositor Henrique Capriles, candidato en las presidenciales de 2012 y 2013, ha afirmado que la sentencia «no resuelve ni cambia lo que el pueblo venezolano decidió en paz con su voto», sino que ahonda la «gravísima situación institucional» en el país sudamericano, marcado por la «desconfianza» ciudadana en las instituciones.

«Seguiremos junto a la gente buscando que prevalezca la verdad y se respete en paz la soberanía popular. La mentira jamás podrá ser una solución para Venezuela», ha proclamado Capriles en redes sociales.

La oposición ha presentado documentos que avalarían la victoria electoral de González y ha logrado el apoyo de la mayor parte de la comunidad internacional. Los gobiernos de Brasil y Colombia han tratado de mediar en esta crisis, sin que por ahora el chavismo parezca dispuesto a realizar concesiones.

Supremo de Venezuela valida los resultados que dan por ganador a Maduro

El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela ha considerado válidos los resultados de las elecciones presidenciales difundidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE) y que dieron como vencedor al actual presidente venezolano, Nicolás Maduro.

La Sala Electoral del TSJ ha certificado «de forma inobjetable» el material del CNE y, por tanto, considera a Maduro como presidente electo de Venezuela para el periodo 2025-2031, pese a las acusaciones de fraude vertidas por la oposición, que ha reclamado la difusión de las actas.

 

Pakistán reconoce a Maduro como presidente de Venezuela

El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, ha remitido una misiva al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en la que lo reconoce como ganador de las elecciones presidenciales del 28 de julio a pesar de las denuncias de fraude de la oposición.

El propio Maduro ha publicado el documento firmado por Zardari en su cuenta de la red social Threads. «Envío mi saludo fraterno y el agradecimiento del pueblo venezolano hacia usted, Asif Ali Zardari, presidente de la República Islámica de Pakistán, por sus sinceras felicitaciones ante la hermosa jornada electoral y de expresión popular del pasado 28 de julio en nuestro país», ha apuntado Maduro.

 

«Estoy seguro que Pakistán y Venezuela seguirán por la senda de la cooperación y la alianza estratégica, para el avance y el desarrollo de nuestros pueblos», ha añadido.

Zardari destaca en la carta que «bajo su hábil liderazgo Venezuela continuará su camino hacia un mayor progreso y desarrollo». Además, resalta que esta victoria electoral, «la tercera consecutiva, refleja el respeto y confianza del pueblo de Venezuela en su liderazgo».

La carta está firmada el 6 de agosto, pero no ha sido publicada hasta este 18 de agosto en la cuenta de Maduro en la red social Threads.

Lea también: Venezolanos se manifiestan contra Maduro en diferentes ciudades del mundo

Terca mediación

Maduro juega con el tiempo y con candela. Al autoproclamado presidente venezolano le puede fallar la aritmética si piensa que dilatar y apaciguar la crisis política, al final de los días normalizará su permanencia en el poder.

Más bien, la tozudez, soberbia y sordera ante las exigencias de la comunidad internacional aumentan su aislamiento en el vecindario latinoamericano y en el mundo, aunque mantenga el respaldo de tres grandes jugadores en el concierto mundial como China, Rusia e Irán. Respaldo para nada despreciable, pero que no alcanza para superar el aislamiento inevitable ante la imposibilidad de demostrar un triunfo electoral limpio en las pasadas elecciones del 28 de julio y el uso de la represión oficial contra la oposición política y la protesta callejera.

 

Tampoco alcanza para detener el incremento de la movilización ciudadana que dentro y fuera del país reclama el triunfo para Edmundo Gonzales, lo que supondría el relevo en el poder y la terminación del poschavismo en la grotesca versión Maduro/Diosdado. Como resulta insuficiente para frenar el creciente malestar en las fuerzas chavistas que acusan factores de resquebrajamiento en el oficialísimo y en el régimen que podría precipitar desenlaces impredecibles y violentos. En el frente interno y en el contexto externo Maduro se revela como un gobernante cada vez más acorralado contra las cuerdas.

Esta situación tiene una doble implicación. Un régimen que aceleradamente consolida sus rasgos autoritarios le hace un enorme daño a una izquierda latinoamericana que encontró en la lucha por la democracia un arsenal sobre el que descansa su legitimidad y viabilidad.

Las izquierdas en el continente, en sus diversas expresiones incluidas las armadas, surgieron y se extendieron ofreciendo un modelo de sociedad anticapitalista y en marcha al “socialismo realmente existente” de aquellos tiempos. Pero en el caso cubano y centroamericano, y posteriormente en el cono sur, las revoluciones fueron invocadas en la lucha contra las feroces dictaduras militares que desmantelaron los experimentos de democracias liberales en esta porción del mundo.

Las izquierdas contemporáneas escogieron la combinación de la movilización popular y de multitudes, con la disputa electoral para empujar cambios y transformaciones desde pactos constituyentes y ejercicios del gobierno. El liderazgo internacional de esta izquierda republicana se debió en una gran proporción a la defensa y el respeto a la voluntad popular. Ha sido una bandera desplegada para enfrentar los golpes blandos promovidos por la derecha continental e interrumpir o acorralar el ejercicio del poder legitimado en las urnas.

Gabriel Boric de Chile, Lula da Silva de Brasil, Lopez Obrador de Mexico, Gustavo Petro de Colombia, Bernardo Arevalo de Guatemala, Xiomara Castro de Honduras y Luis Arce de Bolivia, quienes representan la más reciente ola de gobiernos de izquierda, asi lo han entendido. En distintos tonos han reprochado la opacidad del sistema electoral venezolano controlado por la dupla Maduro/Diosdado y se han negado a reconocer el triunfo del oficialísimo. Saben que un genuino proyecto de izquierdas que busque representar a las nuevas mayorías no se puede sostener sobre el ahorcamiento de los más elementales principios de la democracia. A riesgo de ser juzgados como ingenuos o traidores por las ortodoxias que aún añoran las “dictaduras del proletariado”, estos representantes de la orilla progresista de la política latinoamericana parecen decirle al poschavismo que las izquierdas o son democráticas o no son izquierdas.

La segunda implicación tiene que ver con el papel que les corresponde cumplir en este desafiante momento para salvar la estabilidad política del vecino país que es el clima que requieren nuestros gobiernos progresistas y para proteger el legado y el futuro de las izquierdas en este pedazo del planeta.

Quienes mejor lo han entendido son Petro y Lula. Por ello, desoyendo los ataques que por igual reciben de las derechas y sectores de “centro” en sus respectivos países, mantienen un dialogo fluido y discreto con Maduro y la oposición para ensayar fórmulas que aseguren una transición pacífica y democrática al otro lado de nuestra frontera binacional. Papel que cuenta con él para nada despreciable apoyo de Estados Unidos, la Unión Europea y las Naciones Unidas. Sus detractores han cargado de nuevo contra ellos porque no pareciera tener eco la propuesta de gobierno de transición compartido y nuevas elecciones que plantearon en los últimos días, pero seguramente insistirán en nuevas e innovadoras fórmulas.

Esa terquedad en su papel mediador es el más valioso aporte que estos dos líderes le hacen a la democracia y a las izquierdas del continente. Bienvenida la terquedad.

Antonio Sanguino

Venezolanos se manifiestan contra Maduro en diferentes ciudades del mundo

La líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, ha encabezado este sábado la principal manifestación de la oposición parla reclamar la victoria de su candidato, Edmundo González, en las elecciones presidenciales del pasado 28 de julio. Las movilizaciones en la jornada mundial de protesta están convocadas en más de 350 ciudades de Venezuela y del exterior.

En Caracas, la concentración ha partido de la avenida Francisco de Miranda donde llegó pasadas la 13.00 horas la líder opositora, quien se ha mantenido oculta tras las amenazas de detención en su contra.

 

«Los venezolanos en todo el país y en el mundo unimos nuestra fuerza por la verdad y el respeto a la soberanía popular. Sal a la calle llevando en una mano tu bandera y en la otra a tu hijo, a tu hermano o a tu madre. Con confianza y firmeza, porque vamos a triunfar: Venezuela será libre y uniremos a nuestras familias en esta tierra de gracia», publicó Machado en la red social X antes de sumarse a la protesta.

«No tenemos miedo», coreaba la multitud tras la llegada de Machado, arropada por dirigentes de los principales partidos opositores. Machado ha subido a un camión desde donde ha saludado a los asistentes.

Especial atención tienen las convocatorias para venezolanos en el exterior. El propio candidato Urrutia ha instado a los emigrados a «ser la voz de millones de quienes el gobierno pretende silenciar con persecuciones, encarcelamientos, asesinatos y censura».

ONU exige a Venezuela parar las represiones

La Misión de Investigación para Venezuela de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha exigido este lunes el «cese inmediato» de la represión y las detenciones arbitrarias tras las elecciones presidenciales del 28 de julio y ha pedido además que se investiguen los hechos de violencia, como la muerte de al menos 23 personas.

«El Gobierno de Venezuela debe detener inmediatamente la creciente represión que está conmocionando el país desde la celebración de la elección presidencial el 28 de julio, e investigar a fondo la avalancha de graves violaciones a los Derechos Humanos que están ocurriendo», ha apuntado la misión en un comunicado.

 

Tras las protestas se desató «una feroz represión por la maquinaria del Estado, dirigida por sus más altas autoridades, creando un clima de temor generalizado», ha denunciado la misión, que destaca que «continúa su proceso de documentación, análisis, verificación e investigación de las violaciones a los derechos humanos».

La Misión ha registrado hasta el momento 23 muertes en las protestas, la gran mayoría por disparos de armas de fuego. «En 18 casos, las víctimas fueron hombres de menos de 30 años», ha resaltado. Estas muertes «deben ser investigadas exhaustivamente y, de confirmarse un uso abusivo de la fuerza letal por cuerpos de seguridad y la participación de civiles armados actuando con la connivencia de dichos cuerpos, los responsables deben rendir cuentas», ha señalado la presidenta de la misión, Marta Valiñas. «Las víctimas y sus familiares deben obtener justicia», ha remachado.

Además se han contabilizado al menos 1.260 detenciones según los datos de diversas organizaciones de defensa de los derechos humanos, entre ellas 160 mujeres. La mayoría de las detenciones se produjeron en el Distrito Capital (18%), seguido de los estados de Carabobo (16%) y Anzoátegui (9%).

La misión destaca que entre las personas detenidas hay dirigentes, miembros y simpatizantes de partidos políticos, periodistas, así como activistas de derechos humanos «consideradas o percibidas como opositoras por las autoridades».

«Sin embargo, la gran mayoría de las personas detenidas simplemente manifestaron su rechazo al resultado de la elección presidencial anunciado por las autoridades», en muchos casos objeto de arrestos en sus propias casas tras participar en las manifestaciones.

A los detenidos se les imputan «de manera indiscriminada» por terrorismo, conspiración y delitos de odio, «sin una base probatoria que lo fundamente o aplicados de forma desproporcionada», según la misión. Además ha detectado en estos arrestos elementos comunes que las convierten en detenciones arbitrarias y «constituyen graves violaciones al debido proceso», por lo que estas personas quedan desprotegidas ante el sistema de justicia.

«Entre estos elementos se incluyen audiencias telemáticas sumarias, llevadas a cabo por los Tribunales con competencia en terrorismo de Caracas, aunque los hechos hubieran ocurrido en otro lugar», ha destacado.

Entre los detenidos hay más de 100 niños, niñas y adolescentes «imputados por los mismos crímenes graves que las personas adultas». «Los niños, niñas y adolescentes no cuentan con la presencia de sus padres, madres o tutores durante las actuaciones judiciales», ha denunciado la misión.

«La Misión reclama con firmeza la obligación de garantizar que los niños, niñas y adolescentes detenidos sean tratados con estricto apego a las normas internacionales de protección de la niñez, respetando su interés superior», ha declarado el experto de la misión Francisco Cox.

«Todas las personas detenidas arbitrariamente deben ser liberadas de inmediato», ha apelado la experta de la misión Patricia Tappatá. «Las autoridades tienen que respetar de manera irrestricta las normas internacionales sobre el debido proceso y sobre las condiciones de detención, usando los canales formales para comunicarse con los familiares», ha subrayado.

Venezuela: un reto para el interés nacional

Son muchas las voces críticas de la posición asumida por el presidente Gustavo Petro en unión de sus pares Lula da Silva de Brasil y Manuel López Obrador de México frente a la crisis suscitada por las elecciones en Venezuela.  Sin haber culminado un proceso de constatación objetiva de los resultados, ambos lados -gobierno y oposición- reclaman victoria. Frente a esta controversia que amenaza con desatar un ciclo de violencia, los tres presidentes han llamado a dirimirla por la vía institucional, con respeto a la soberanía popular mediante la verificación imparcial de los resultados y buscando el diálogo para la convivencia. Tanto Estados Unidos como la dirigente de oposición venezolana María Corina Machado ven con buenos ojos esta iniciativa.

Asumiendo como propia la narrativa de la oposición venezolana y sin esperar el dictamen final, la oposición colombiana deja de lado el interés nacional en función de la ideologización de las relaciones exteriores. Con esa perspectiva, acompañaron al gobierno Duque en el reconocimiento, sin conteo de votos, del autoproclamado presidente interino Juan Guaidó y apoyaron la propuesta belicista de Francisco Santos, entonces embajador de Duque en Washington, quién actuó igual que John Bolton, asesor de seguridad nacional de Trump y el secretario general de la OEA Luis Almagro, para conseguir que Estados Unidos optara por la “opción militar” en Venezuela.

 

Del 2019 para acá la situación internacional se ha complejizado. El presidente Biden expidió en octubre de 2022 la estrategia de seguridad nacional de su gobierno en la cual se protocoliza la competencia geoestratégica entre los Estados Unidos y China. Por su parte, China y Rusia habían acordado en febrero de ese año una “sociedad sin límites”. Ahora, esa confrontación geopolítica se atraviesa en Venezuela al reconocer China y Rusia como ganador al presidente Maduro y Estados Unidos, al candidato de la oposición, Edmundo González.

En este contexto, el llamado de los presidentes de Colombia, Brasil y México es la posición más sensata y acorde con el interés nacional de Colombia y la seguridad continental. Nuestro país comparte dos mil kilómetros de frontera con Venezuela, hay profundos lazos históricos entre los dos pueblos hermanos y ambos países albergan cuantiosa población del otro. Pertenecen todas las naciones nombradas a un continente de paz, sin conflictos bélicos entre sus integrantes. Son poderosas las razones que respaldan el llamado al diálogo y a una salida institucional en vez de a la continuada confrontación que puede conducir a soluciones de fuerza.

La abstención en la votación de la declaración contra Venezuela de la OEA ha sido otro acierto del presidente Petro. No tiene lógica mediar en un conflicto y golpear a una de las partes desde una organización multilateral a la que Venezuela renunció y cuya autoridad no reconoce. Ante una disputa que puede desembocar en una guerra civil o, incluso en un conflicto mayor, es necesario actuar con prudencia para que pueda operar la institucionalidad venezolana, saber probatoriamente que pasó en respuesta al clamor generalizado de una verificación transparente de los resultados y buscar un acuerdo de convivencia entre los dos sectores enfrentados.

Hago votos porque el interés nacional de Colombia y más ampliamente del continente americano prime en esta oportunidad sobre la confrontación ideológica que amenaza con prender la chispa que puede incendiar la pradera.

Clara López

Más denuncias por persecución a la prensa en Venezuela

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa de Venezuela (SNTP) ha denunciado este miércoles que cuatro periodistas y reporteros que habían sido detenidos recientemente en el marco de las protestas han sido imputados por delitos de terrorismo.

«Denunciamos el uso ilegal y arbitrario de leyes antiterrorismo contra periodistas y reporteros detenidos durante protestas postelectorales. En todos los casos se ha impedido la juramentación de defensa privada», reza un comunicado publicado en su perfil de la red social X.

 

El sindicato ha informado de que los imputados son el reportero gráfico Yousner Alvarado, detenido en Barinas; el camarógrafo Paul León, detenido en Valera (Trujillo); el periodista y dirigente político José Gregorio, arrestado en San Juan de los Moros (Guaricó); y la reportera gráfica Deisy Peña, arrestada en Qubrada Honda (Miranda).

Venezuela celebró el pasado 28 de julio unas elecciones presidenciales en las que, según el CNE, el presidente Maduro se impuso con algo más del 51 por ciento de los votos. Sin embargo, la oposición reclama su victoria y gran parte de la comunidad internacional exige transparencia y un recuento de las actas electorales. Desde entonces, se han producido manifestaciones en todo el país que se han saldado con más de una veintena de muertos, según ONG, y más de 2.000 detenidos, según las autoridades.

En este contexto, González y Machado han hecho un llamamiento a las Fuerzas Armadas a colocarse «del lado del pueblo» tras los comicios, mientras que estas han ratificado su «absoluta lealtad» a Maduro en unas declaraciones que consideran «desesperados y sediciosos». El mensaje de ambos también derivó en una investigación de la Fiscalía, que examina si los dos dirigentes opositores pudieron perpetrar, entre otros delitos, instigación a la insurrección.Copiar al portapapeles

¡Insostenible! Venezuela

Hace dos años, al finalizar nuestras últimas elecciones en Colombia, tuve la oportunidad de escuchar a un ingeniero especializado en aplicaciones sofisticadas con inteligencia artificial, sobre la manera de auditar en tiempo récord los resultados de los comicios. Según su reporte, media hora antes de que salieran los resultados oficiales, ellos (su grupo de trabajo compuesto igualmente por expertos en estas tecnologías, todos trabajando en la virtualidad) ya tenían el resultado y pudieron comprobar que los resultados oficiales tenían la misma tendencia registrada en las actas por mesa (formato E14 en nuestro caso); incluso, podían detectar tendencias y desviaciones sospechosas, y comparar con todo tipo de información de referencia para detectar posibles fraudes. Todo, casi en tiempo real, pues mientras la registraduría hacía su conteo (rápidamente en Colombia) ellos pudieron, no solo contar los resultados mesa por mesa, sino analizarlos y detectar posibles problemas de fraude. Esta máquina virtual antifraude, como la llaman, es el mundo de hoy, donde la tecnología puede ayudar estructuralmente a combatir la corrupción y el fraude en todas sus formas. La velocidad entre la votación, el cierre de las mesas, sus actas y su procesamiento es la clave para evitar el fraude.

Ahora han leído toda la información disponible (en el ciberespacio) y han comprobado las actas y resultados en Venezuela, con base en las actas que hizo públicas la oposición a partir de sus grupos de veedores en las mesas (advirtiendo que aún no han hecho la verificación de posibles repeticiones o problemas particulares en las mismas actas). Para consultar la información y el resultado que publica la oposición venezolana, se puede visitar su página Resultados Venezuela: 67% Edmundo González con 7,156,462 votos contra 30% Nicolás Maduro con 3,241,461 votos. Están a la espera de que por fin el CNE (la registraduría venezolana) publique las actas “oficiales” para establecer las diferencias en minutos, las tendencias y los casos extraños (al cierre de este artículo ya han pasado 8 días desde los comicios y 6 desde el plazo legal que tenía el CNE para hacerlo).

 

Les llamó la atención en la revisión de 1000 actas al azar, que en ninguna ganaba N. Maduro, lo que les sugirió chequear resultados de mesas en barrios reconocidamente chavistas desde que el barrio fue construido por los mismos chavistas, verificando que allí también ganaba E. González (puede haber sucedido, pero con baja probabilidad, observan). Tendrá que profundizarse en este aspecto tan importante.

Los mismos oficialistas han reconocido que la oposición les montó una registraduría paralela. Seguramente y por lógica, después de haber sufrido la impotencia de no poder demostrar que en las elecciones anteriores hubo fraude, según su propia conclusión, la oposición montó un operativo que no dista de sacar fotos de las actas al cierre de las votaciones en cada mesa, enviarlas por algún medio (los celulares), convertirlas a digitales por medio de software (Reconocimiento Óptico de Caracteres, OCR por sus siglas en inglés), pasar los datos en forma estructurada a una base de datos y hacer las sumas requeridas para obtener los resultados, al mismo tiempo que poner toda esta información en un sitio web para que pueda ser leída por cualquier persona en el mundo. Tecnología disponible desde hace años ya.

En un reciente video que ha circulado en las redes llamado “Jorge Rodríguez muestra actas falsas en la página web de María Corina Machado, 2 de agosto de 2024”, durante una rueda de prensa ofrecida ese día por N. Maduro, 5 días después de las elecciones, se hacen notar varios problemas que, según el presidente de la Asamblea Nacional venezolana, invalidan las pruebas presentadas por M. C. Machado en su página web.

Mediante una verificación de falacias lógicas usadas en la exposición, pretendidamente triunfalista de J. Rodríguez, se puede llegar a concluir que su argumentación no es lo contundente que él mismo cree y en cambio deja ver la dedicación de mucho tiempo a desvirtuar al oponente en vez de publicar las actas “oficiales” en los términos que tienen legalmente para hacerlo, que es lo que les corresponde. Aun así, ridiculizan el resultado de la oposición con unos cuantos ejemplos de actas no firmadas, actas con manchones, una consulta positiva con la cédula de un muerto, y unas actas incompletas. Quizá la más importante de todas las objeciones esgrimidas, es que, al contar las actas presentadas, dicen ellos, solo hay el 32% del total, lo cual difiere de lo anunciado por M. C. Machado y por la verificación con la máquina virtual que comentábamos al inicio.

Típicamente, esto es lo que se conoce como la falacia del hombre de paja, toda la rueda de prensa lo es: en vez de discutir lo objetivo e importante, se distrae la atención a otra problemática conexa a la cual se ataca sin piedad, pretendiendo desviar el análisis; y dentro de su contenido, varias falacias de encuadre basadas en sesgos de confirmación (concluir sobre el todo basado en pocas observaciones, llegando al extremo de decir que todos los muertos votaron con base en la verificación de un único caso; pero además, basados en una falsedad, que pretende tumbar un acta porque el sistema de la oposición dice donde debía votar una persona, cuya fuente es el registro electoral (establecido previamente por el CNE) y no las elecciones).

Y lo increíble: al sugerir que la razón por la que la oposición demoró 24 horas en publicar las actas en su sistema web era para tener tiempo de manipularlas, estuvo condenándose a sí mismo y anticipar la razón de por qué el oficialismo ha demorado su publicación 144 horas por fuera de los términos legales, razón que, por cierto, intuye todo el mundo.

Difícilmente Maduro y su régimen podrían lograr desviar la atención, pero, aunque lo lograran, hay dos hechos de los que no se podrían evadir en el hipotético caso de querer llegar a una solución: llevan demasiado tiempo demorando la presentación de las actas “oficiales” y no podrían evitar hacerlo tarde o temprano para someterse a una revisión que sería aún más detallada por parte de expertos de todo el mundo. Ha circulado también la posibilidad de anular las votaciones con la disculpa de un supuesto ataque cibernético durante las elecciones, lo cual no parece tener ni asidero ni consecuencia: el ataque hubiera tenido que hacerse en contra del sistema electrónico de elecciones (catalogado por ellos mismos como el mejor del mundo) y que hubiera podido cambiar los votos en el momento mismo de las votaciones, antes de la generación de las actas; nada de eso fue revelado hasta el momento pero sería comprobable con la tecnología disponible; y, si se jugaran esta movida desesperada, implicaría hacer unas nuevas elecciones en las que podrían estar seguros de que van a tener una supervisión global y a sabiendas de que van a perder (teniendo el antecedente de los actuales resultados), por lo que es presumible que eso no vaya a pasar.

Lamentablemente, se encuentran muy entrabados en Venezuela y con riesgos enormes de que se genere mucha más violencia. Es una situación insostenible, en extremo, que por su misma gravedad y dentro de lo malo que es en sí misma, tiene de bueno que deba resolverse… en días, diría la lógica.

Rafael Fonseca Zarate

Ante Venezuela ¿calentura o diplomacia?

Ningún asunto externo despierta tanta pasión entre nosotros. La situación política venezolana derivada del muy probable e inocultable fraude electoral del pasado 28 de julio, ha copado el debate público, ha impuesto la agenda mediática y ha invadido las redes sociales y la conversación cotidiana entre los colombianos. Son debates llenos de pasión en los que tomamos partido ciegamente por uno de los bandos en la confrontación al otro lado de la frontera, como si estuviera en juego nuestra propia suerte individual y colectiva.

Soy de los que piensan que el proyecto político que encabeza Nicolás Maduro tiene muy poco de democrático, como lo ha demostrado desde que asumió el poder y como lo está reiterando en esta coyuntura. Que su liderazgo chavacán y primitivo ha consolidado un régimen cerrado y estrecho alrededor de su obsecuente círculo cercano, reduciendo dramáticamente libertades públicas reforzando un desbordado poder de las fuerzas militares leales a un régimen autoritario de alto riesgo dictatorial. Que la esperanza despertada en su momento, entre quienes militamos en las ideas de izquierdas, por un carismático Hugo Chávez se han extraviado en los laberintos de los desaciertos económicos y sociales, la poca comprensión de la crisis climática con la persistencia de un modelo productivo anclado en el extractivismo petrolero, los altos niveles de corrupción en el aparato público y la implacable persecución al opositor político. No tomo partido por una oposición que representa a las élites del pasado desplazadas por el proyecto chavista, pero la izquierda en la que creo es aquella que considera la conquista de la justicia social y climática, el respeto por la dignidad humana y la superación de todo tipo de exclusión y discriminación, como incompatible con el pisoteo de la democracia.    

 

Pero más allá de las pasiones que nos atrapan o de las opiniones que tengamos sobre la naturaleza de su régimen político, al gobierno y al Estado colombiano le corresponde encarar la desafiante situación venezolana sin calenturas y con una gran dosis de mesura y responsabilidad. Nuestras convicciones políticas y compromisos democráticos deben estar al servicio del interés nacional. Es elemental. Ningún otro país comparte 2.200 kilómetros de frontera terrestre con Venezuela, ni tiene la expectativa de recuperar el intercambio económico y la balanza comercial con su vecino, ni tiene grupos armados ocupando el territorio vecino como retaguardia, ni aguarda su ayuda para la consecución de su paz definitiva, ni tiene cinco millones de venezolanos en su territorio y otro tanto de sus compatriotas allá, ni una crisis migratoria como la del tapón del Darién. La estabilidad institucional y la transición democrática en Venezuela es sin dudas un asunto que se corresponde con nuestro interés como nación para gestionar adecuadamente estas complejas circunstancias.

A mi juicio, el gobierno Petro ha actuado responsablemente. No se ha dejado provocar, ni se ha comprometido inconvenientemente en la refriega interna venezolana, como lo ha pedido la derecha colombiana y los oportunistas de última hora y de todos los pelambres. Ha sido fiel al articulo 9 de nuestra Constitución Nacional que ordena que “las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación de los pueblos y en el reconocimiento de los principios del derecho internacional aceptados por Colombia”. No ha reconocido oficialmente el triunfo de Nicolás Maduro y ha pedido con firmeza que los resultados electorales del pasado 28 de julio deben estar sustentados en las actas de todas las mesas y un escrutinio transparente validadas por instancias legitimadas internacionalmente. Ha comprendido que esta voz tiene mas fuerza si lo hace junto a gobiernos de la importancia de Brasil y de México. Sabe que está en juego el papel mediador que ha cumplido entre Venezuela y Estados Unidos y el que pueden cumplir la traída Petro, Lula y López Obrador entre Maduro y la oposición para un acuerdo político que permita la tan esperada y anhelada transición pacífica y democrática en la patria de Bolívar.

El cambio en materia de política exterior respecto al tema Venezuela del actual gobierno, consiste en evitar apasionamientos ideológicos y en evadir calenturas y aventuras como las del tristemente célebre “cerco diplomático” con guaidos incluidos, que padecimos en los tiempos de Duque.          

Antonio Sanguino