No creo que los senadores de la Comisión Séptima del Senado de la República que hundieron el proyecto de la reforma laboral, hayan quedado satisfechos o contentos porque, aunque se salieron con la suya, la jugada les salió mal.
Hundir el proyecto de reforma laboral, llevados por un sentimiento de desquite contra el presidente Gustavo Petro, no fue lo más adecuado porque puede que con esta actuación hayan ahogado al gobernante, el problema es que resucitaron al político, porque ahora lo tendrán que enfrentar en un escenario donde el primer mandatario se siente fuerte, y es en las calles.
Fue una torpeza por parte de estos senadores hundir este proyecto, porque bien podían discutir y modificar puntos que resultaban inconvenientes para Colombia, y por supuesto votar en contra de lo que no estén de acuerdo, pero dando el debate no evadiéndolo a través de la petición de archivo.
El resultado de esta hazaña que desde mi punto de vista salió mal, es la convocatoria de Gustavo Petro a una consulta popular que utilizará a su favor para reivindicar su movimiento político y darle fuerza a su lista al Congreso de la República.
¿Saldrá bien o mal? No lo sé, el tiempo lo dirá, pero lo cierto es que, aunque el Senado niegue el proyecto de convocatoria a esa consulta popular, la causa de Petro no se apagará, más bien le darán más gasolina para que utilice la Presidencia de la República e incendie más los ánimos en sus seguidores para que salgan a la calle y permanezcan en ella hasta que lleguen las elecciones.
Veo que los senadores de la Comisión Séptima del Senado de la República no midieron las consecuencias, y más bien le dieron alas a sus pasiones personales y actuaron ciegamente pensando en hacerle daño a Petro, porque digámonos la verdad, ningún beneficio le hace al colombiano del común de las clases 1,2,3 y hasta 4, dejar intacto el sistema laboral vigente.
Sí se hubiesen detenido a analizar los escenarios que se vendrían, tal vez habrían caído en cuenta que las cosas podrían no salirles igual de bien como sucedió cuando en la misma comisión, los mismos senadores que parecen haber constituido una secta antigobierno dispuesta a acabar con los proyectos más sensibles para la Presidencia de la República, hundieron la reforma a salud, estoy seguro que su actuación hubiese sido diferente.
Ahora esta misma comisión se alista para “debatir” el nuevo proyecto de reforma a la salud que aprobó la Cámara de Representantes. Veremos si piensan un poco antes de dejarse llevar por sus emociones personales. Por ahora, solo puedo decir a estos senadores: ustedes se metieron y ustedes se salen.
Por cierto, diferente hubiese sido si Petro hace caso y piensa en un proyecto de ley estatutaria. No me cabe la menor duda que con la nueva composición de la Comisión Primera de Senado, otra sería la suerte del proyecto de reforma laboral.

Oscar Sevillano
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