Gran Colisionador de Hadrones: ¿es realmente un peligro para la humanidad?

La mano del hombre está detrás de los avances tecnológicos más importantes creados hasta la fecha, pero, así como hay beneficios detrás de cada sofisticación, también puede haber daños colaterales que deben tomarse muy en serio. Y, qué mejor ejemplo que el de la máquina más grande jamás creada por el hombre: el Gran Colisionador de Hadrones o Large Hadron Collider (LHC).

No se trata de una obra de ingeniería cualquiera, sino de la más grande y destacada diseñada por la mano humana, que se ha vuelto muy popular entre las noticias de casinos Chilenos y de otros medios. El Gran Colisionador de Hadrones se ubica en la frontera entre Suiza y Francia, abarcando aproximadamente 27 kilómetros de diámetro. El CERN es el organismo que gestiona y supervisa todo lo relacionado con esta máquina, asegurándose de que funcione adecuadamente.

Pero ¿usar el Gran Colisionador de Partículas tiene más beneficios que contras o viceversa? Lo cierto es que, hasta ahora, ha sido de muchísima utilidad para descubrir varios hitos dentro de la física, como la famosísima “Partícula de Dios” o “Bosón de Higgs”, conocida como la partícula en la cual se basa la teoría del “Big Bang”.

¿Cuál es la historia detrás del Gran Colisionador de Hadrones?

La máquina que cambiaría la percepción de la física para siempre empezó a construirse en 1984, pero no fue sino hasta el 2008, poco más de dos décadas después, cuando fue terminada. Por supuesto, un proyecto de grandes proporciones no habría sido posible sin el respaldo de 12 países europeos, que, a su vez, fueron los responsables de fundar la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, en francés Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire).

El CERN se fundó con éxito en 1954, dándose a conocer como el laboratorio de física de partículas más distinguido a nivel mundial, título que mantiene hasta estos días. También está a cargo del Gran Colisionador de Hadrones, que fue puesto en marcha por primera vez el 10 de septiembre de 2008. Sin embargo, para aquel entonces, los resultados de la primera prueba no fueron para nada prometedores. La máquina presentó ciertas averías.

Un año después, en 2009, los científicos e ingenieros del CERN encendieron nuevamente el Gran Colisionador de Hadrones, que, en ese momento, recibió la distinción del “Colisionador de Partículas con mayor potencia en todo el globo”.

Luego de una serie de pruebas y tras aumentar la potencia de la máquina, los científicos descubrieron la existencia del “Bosón de Higgs” o la “Partícula de Dios”, probando que, pese a tropiezos previos, la obra de ingeniería más colosal desarrollada por el hombre había dado sus frutos, cambiando enormemente la perspectiva actual de la física de partículas.

¿Qué hace el colisionador?

Como su nombre lo indica, el Gran Colisionador de Hadrones impacta unas partículas con otras en un punto exacto de su circunferencia. Para esto, se utilizan 9,300 imanes, los cuales generan un campo magnético 100.000 veces más fuerte que la misma gravedad del planeta tierra. Teniendo en cuenta la longitud y las fuerzas que intervienen, las partículas que se lanzan a lo largo del colisionador alcanzan velocidades casi idénticas a la de la luz, conocido como el indicador de velocidad más alto de toda la creación. No hay nada más veloz que la mismísima luz.

Muchos pensarían que, debido a las velocidades y a las constantes colisiones que se implementan en el Large Hadron Collider, las temperaturas de la máquina rebasan fácilmente los 1,000 grados Celsius, pero, todo lo contrario. Esto sería así si no se tomasen las debidas precauciones; los imanes alcanzarían una temperatura crítica si no hubiese un buen sistema de enfriamiento.

Podría decirse que la red de tubos que disminuye los grados dentro de la infraestructura cumple demasiado bien su trabajo, considerando que la temperatura de los imanes se mantiene en 271.3 ºC. Para hacerse una idea acerca de cuán baja es esta medición, sólo hay que compararla con la de la Antártida. Este lugar, conocido como el más frío en la faz de la tierra, sólo presenta temperaturas de -100 ºC cuando mucho.

De ahí el motivo por el cual se considera que el Gran Colisionador de Hadrones es, en efecto, la máquina con mayor capacidad de enfriamiento en todo el mundo. Después de todo, los científicos utilizan nitrógeno y helio para conseguir semejante acondicionamiento.

En un giro inesperado, algunos proponen la idea de incorporar sistemas similares de enfriamiento, aunque a menor escala, en lugares de entretenimiento, como videos musicales en los establecimientos de juego.

La hora de la verdad… ¿El Gran Colisionador de Hadrones puede destruir la Tierra?

Han surgido distintas teorías en torno al Gran Colisionador de Hadrones, y no hay razones para juzgar, considerando las proporciones colosales de semejante máquina. Muchas personas, incluyendo científicos destacados, mencionan la posibilidad de que el colisionador detrás del descubrimiento de la Partícula de Dios genere un agujero negro que consuma la tierra y la vía láctea a su paso.

Lo cierto es que, cuando los protones colisionan, los científicos estudian a detalle cada aspecto del suceso, en un intento por desglosar aún más los secretos mejor escondidos de la física. No importa cuantas colisiones se realicen en la máquina, no es posible que se origine un agujero negro tan grande como para que consuma la tierra.

Según los mismos científicos del CERN, habría que construir un Colisionador de Partículas de mayores proporciones, y aún más potente, para que genere agujeros negros capaces de destruirlo todo a su paso. Claro, las posibilidades de que el LHC ubicado entre Francia y Suiza logre este objetivo son prácticamente depreciables.

Sí, puede originarse un agujero negro, pero las probabilidades están a milésimas por encima del 0%, lo que, en términos generales, es totalmente depreciable. En el remoto caso de que esto suceda, los agujeros serían de proporciones mínimas y, por su misma inestabilidad, colapsarían hasta desintegrarse por completo, sin originar daño alguno.

Además, los científicos del CERN toman constantemente todas las precauciones durante el desarrollo de las pruebas, a fin de disminuir aún más las posibilidades de que cualquier evento genere daños colaterales tanto para el equipo como para el resto del mundo. Otro aspecto a tener en cuenta es que el Gran Colisionador de Hadrones no está encendido todo el tiempo.

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