Castigo respetuoso: El tira y afloje de la nueva ola de educación

Por Alexandra Parra

Sí, ya no está bien que castigues sin sentido profe. La amenaza de «te voy a quitar, dar; voy a llamar a la coordinadora; te dejo sin descanso; te voy a poner una nota en el observador». Son estrategias de disciplina que para las nuevas generaciones se asimilan como agresiones a su individualidad y demuestran que basados en el miedo, se gobernaba el aula de clase.

Parece chiste pero ahora existe el castigo respetuoso, una versión mejorada del castigo en la cual las y los profes han encontrado un vacío en la norma, un hueco en la intención de validar al otro. Ya no hay gritos, ni rincón del silencio o tiempo fuera, ahora los recursos son:

  • No haces caso, está bien. Voy a llenar la agenda de notas para que la mamá o el papá o la abuela o quién sea el cuidador que lea las notas, haga algo.
  • No sirvió la estrategia de la agenda. Le voy a decir a mi coordinador que se haga cargo, que le diga algo y que le imponga algún tipo de sanción de acuerdo al manual de convivencia.
  • No para, con todo y sanción sigue. Dejaré que siga haciendo lo que está haciendo y me enfocaré en los demás, no es ignorarlo es dejarlo hacer lo que quiera y así puedo dar la clase sin más alteraciones. Todos ganamos. No hay notas, no hay quejas al coordinador y los demás aprenden.
  • No aprendió nada y ahora tenemos que ayudarle a recuperar. Voy a dejarle muchos trabajos que tenga que hacer con la familia para que se den cuenta de lo difícil que es.
  • Entregó y pasó. Ojalá no me toqué el próximo año.

Las y los profes ya no seguirán siendo profes, la disciplina es lo más difícil de estar en el aula. Son culpables de todo y deben ser promotores del respeto manteniendo la calidad educativa.

Hace unos meses una familia en una reunión me decía que «la maestra no sabía de educación emocional, que era irrespetuosa y que ella se había estado educando para criar a su hijo fuera de las amenazas. La maestra le había pedido al niño que recogiera los papeles que había dejado caer al piso, le insistió y el niño se molestó, tiró enfadado todo al suelo. La maestra le indicó en tono firme que por favor recogiera los papeles y ordenará el espacio para continuar la clase, el niño sale del aula y decide que no va a regresar porque en casa, él recoge lo que deja caer al piso siempre con ayuda de mamá».

¿Cómo les digo que no hagan algo, sin humillarlos?

Es verdad que la transición en el aula ha tardado más, los profes por la cantidad de niños y niñas que tienen dentro del aula consideran que las herramientas y estrategias de educación basadas en el respeto no funcionan. ¡Claro! Antes se daba una orden y se hacía, ahora se tiene que explicar e inclusive hacer una junta de aula para lograr ese mismo cometido. Está claro que no se debe humillar a nadie, ni usar el miedo como parte del kit de enseñanza. Sin embargo, lograr que las y los maestros integren el aprendizaje socioemocional tomará algunos años, la razón es simple: son mínimo 6 horas de clase por día, grupos entre 20 y 50 estudiantes, teniendo que validar alrededor de 200 niños y niñas por día, sin contar las familias. Es agotador.

Para Profes: Estableciendo Límites Firmes y Amables Sin Humillar

1. Reglas claras y visibles: Si son pequeños te ayudarás de imágenes; no te inventes reglas con el pasar del tiempo, no las cambies, no las negocies. Elige las reglas justas para tu día a día y repítelas una y otra vez hasta que sean integradas a tu rutina escolar.

2. Reacciones y sobre reacciones: El estudiante que está enfrente tiene al menos una década y media menos, está ahí obligado por la familia que lo escolarizó y considera muy aburrido el proceso de aprender. No te odia particularmente a ti, es lo que representas y por eso, la reacción siempre debe ser predecible. Sí, lo que acabas de leer, predecible. Si en la pataleta reaccionas un día con calma y al otro con furia no habrá rutina, los niños y niñas aprenderán a usar sus emociones y las tuyas para satisfacer sus necesidades. Entra en modo neutro, se Suiza en el conflicto.

Ejecuta la rutina del límite: Se predecible, si lo repites funcionará

a. Respiras.

b. Pides que todo el grupo respire contigo y si el estudiante lo hace por voluntad será ideal.

c. Preguntas: qué pasó al grupo. Exactamente con esas palabras: ¿Qué pasó, algo acabo de pasar? ¿Qué pasó? Recibirás unas pocas palabras que anotarás en el tablero, cuando tu estudiante lo escuché dirá algo, otros guardan silencio.

d. Preguntarás qué regla rompe esa actitud.

e. De acuerdo a tu regla tendrás una acción que se enfoque en una habilidad cuando la rompen.

Algunos ejemplos:

3. Realiza acuerdos: En conjunto con todos las y los estudiantes, reúnete con el grupo. Destina una clase cada mes a hablar de esos acuerdos, los progresos y las dificultades. Elimina las quejas, llévalas a los encuentros de acuerdos. Los acuerdos deben ser colectivos y al hacer uno individual debe ser público para todo el grupo. Recuerda que el comportamiento indeseado que está alterando tu aula de clase afecta a todos de formas diferentes, así que, no des por sentado que todos entienden, se muy detallado y específico en el tipo de acuerdo y condiciones.

Para Familias: Adaptando las Estrategias del Aula al Hogar

Mis tres recomendados:

1. Reglas claras y visibles.

2. Reacciones y sobre reacciones.

3. Realiza acuerdos.

Si las familias y la escuela llevan un modo similar de límites firmes y amables, habrá coherencia y por tanto, los niños, niñas y adolescentes QUE NECESITAN límites para sentirse seguros irán adquiriendo, desarrollando y refinando las habilidades de vida que les darán independencia y autonomía.

Alexandra Parra

Neuropsicóloga y pedagoga

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