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En medio de horas dedicadas a entender el problema de los ciclomotores de dos tiempos (2T) ¾esas máquinas ruidosas que contaminan, invaden ciclorrutas y ponen en riesgo a peatones, ciclistas y demás actores viales¾, encontramos en el barrio Siete de Agosto, una luz al final del túnel. Todo empieza con un ciclomotor, una idea y el sueño de una ciudad mejor. James Downer, un gringo que no llegó a Colombia con un plan maestro, sino con preguntas, en 2018 mientras recorría Cartagena, un repartidor de plataformas de domicilios y mensajería le dio una idea sencilla pero poderosa: financiar movilidad sostenible para repartidores y crear bicicletas eléctricas que reemplacen los ciclomotores de gasolina. Ese momento lo cambió todo. Si la movilidad era la clave para salir adelante, ¿por qué no hacerlo de forma segura y sostenible?

Lo he repetido ya muchas veces. En Bogotá, los ciclomotores de dos tiempos se han convertido en una plaga que funciona con una mezcla de gasolina y aceite, emitiendo hasta 100 veces más dióxido de carbono que un carro. No tienen SOAT ni revisión técnico-mecánica, pero siguen circulando porque son económicos para los repartidores y las plataformas tampoco han intervenido realmente en dar incentivos o soluciones para sus “colaboradores”. Los ciclomotores de 2T requieren una inversión de $30.000 pesos diarios: $15.000 en gasolina y $15.000 en aceite, que es lo que exige el motor. Pero este costo al final lo paga la ciudad, el ambiente y, sobre todo, los mismos repartidores. La mayoría son migrantes o personas de bajos ingresos que dependen de estos vehículos para sostener a sus familias. Incluso, al parecer, muchos terminan atrapados en las redes de los gota a gota, pagando intereses abusivos para adquirirlos, como ya lo hemos denunciado.

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Volviendo a la historia de James, él entendió que el problema no es solo ambiental o de movilidad, sino también económico. Si los repartidores usan ciclomotores de 2T, es porque no tienen otra opción asequible. Así nació Roda, una empresa de financiamiento para bicicletas eléctricas, y Guajira Bikes, una compañía que las produce. Estas bicicletas alcanzan 32 km/h, tienen 70 km de autonomía y sí cumplen con la normativa. Son un ejemplo perfecto de una alternativa para lo que hoy Bogotá necesita.

Esta historia de Guajira y de Roda es solo un ejemplo, estamos seguros que hay muchas otras opciones más que nos permitirán acercarnos a la ciudad en la que queremos vivir donde el respeto a las normas, la movilidad sostenible, la seguridad vial, el espacio público y la inclusión social sean la base. Sin duda es un mensaje optimista para quienes trabajamos buscando desde la política y el control a las normas, crear una Bogotá mejor al ver que lo que hacemos desde el Concejo puede ir en perfecta sincronía con opciones de mercado que tengan un valor agregado para la sociedad.

Esta también es una oportunidad para hacer nuevamente un llamado a Rappi, Didi, Mensajeros Urbanos y demás plataformas, pues las soluciones existen, pero para que realmente funcionen estos grandes jugadores tienen que ser parte de ellas. Es hora de que las plataformas asuman su responsabilidad y faciliten el acceso a alternativas seguras y sostenibles. El modelo de Guajira Bikes y Roda es solo un ejemplo, como este, hay muchas más opciones que podrían ser asequibles para los repartidos con el apoyo de las plataformas. ¿Qué tal si estas financian directamente bicicletas eléctricas para sus repartidores?

La Secretaría de Movilidad también ha sido un actor clave en la solución. Junto a Rappi, ha promovido capacitaciones en seguridad vial y recomendaciones para optimizar operaciones y proteger a los repartidores. Estos esfuerzos deben continuar, fortalecerse y desarrollarse con otras plataformas. También necesitamos que Movilidad continue con los operativos de control de tránsito, recuperación del espacio público y seguridad vial.

La regulación y los operativos de movilidad son esenciales, pero también la corresponsabilidad de las plataformas en la erradicación de estos ciclomotores y en el respeto del espacio público por parte de los repartidos. No somos enemigos de las plataformas, pero si realmente queremos una ciudad con menos ruido, menos contaminación y más seguridad vial, necesitamos innovación y compromiso de estos actores, no más motos contaminantes ni más ataúdes andantes en Bogotá.

Juan David Quintero

Juan david quintero

jdauie12@gmail.com
Concejal de Bogotá

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