La controversial minería

Por Slendy Díaz

El término minería tan familiar para todos, tan controversial para muchos, definitivamente está dando de qué hablar. Analicemos por qué.

Cada vez hay más oposición a la explotación minera por parte de la sociedad civil mientras habitamos un planeta en el que se habla de la cuarta revolución industrial, internet de las cosas, inteligencia artificial, transformación digital, entre otros. Protestamos contra la minería en redes sociales desde un smartphone o un computador de última generación y queremos navegar en internet a altas velocidades. No obstante, para la elaboración de estos aparatos se requieren insumos procedentes de la actividad minera. Así mismo, de la minería proceden muchas materias primas para la construcción, sector energético, infraestructura, insumos médicos, productos de belleza, maquillaje, baterías, paneles solares, hasta los envases y empaques, porque el plástico procede de los hidrocarburos.

Queremos que se reduzca la minería, pero nuestros hábitos de consumo contradicen radicalmente esa aspiración. Entonces, ¿cómo se debería abordar el tema de la minería? En primer lugar, de manera objetiva y es necesario decir que la minería es un tema técnico, social, ambiental y económico. No es aconsejable abordar este tema sin desconocer alguno de sus componentes si lo que se pretende es hacer un análisis objetivo.

Es un tema técnico que exige rigor. Cada vez que se va a explotar un yacimiento se realiza un análisis detallado que permite estimar las reservas y la vida útil de determinados años. La compilación detallada y rigurosa de esta información constituye el soporte técnico con base en el cual se analiza la viabilidad financiera y se solicitan las licencias para su funcionamiento.

Cuando se solicita la licencia ambiental para la explotación de un yacimiento hay otro componente determinante que es el componente social, se debe socializar a las comunidades, hay unos términos para informar y aclarar sus dudas y ellas resultan ejerciendo un rol de veeduría porque aún durante la operación de las minas, pueden realizar requerimientos o radicar quejas ante la autoridad ambiental. Es tan importante el rol de las comunidades que pueden hacer inviable la explotación de un yacimiento. Así mismo, cuando las comunidades se hacen partícipes de los procesos mineros, se les brindan condiciones laborales adecuadas y se mantiene una buena comunicación, las comunidades acogen la minería como parte del aparato productivo de sus territorios. Cabe anotar que la minería artesanal en algunos lugares del territorio es una actividad ancestral o tradicional con la que están familiarizados y de manera espontánea y natural forma parte de su entorno.

Respecto al componente ambiental hay que ser honestos y reconocer que la minería tiene impactos ambientales. Por tal motivo, no es suficiente con tener un título minero y estar en el registro minero nacional, se requiere obtener una licencia ambiental y es precisamente esta licencia la que establece las reglas del juego, la delimitación de las áreas, la gestión de los impactos, los mecanismos de control y reporte, e incluso, el plan de recuperación ambiental posterior al cierre de la mina. Si se cumplen con los requisitos, la mina operará el tiempo previsto; de la forma establecida en las licencias y el incumplimiento de algún requisito puede implicar sanciones e incluso podría llevar a la revocatoria de la licencia ambiental.

Finalmente analicemos el tema económico. En ese sentido, minería es una industria, se hace minería donde sea viable financieramente porque completar el proceso técnico y normativo implica recursos, al igual que la operación, el cierre, las mediciones y el licenciamiento. Esta industria genera empleos, mientras abastece las demandas de un mercado insaciable y creciente. Así mismo, es un sector representativo en el PIB, en las exportaciones y las regalías que genera permiten financiar otros sectores como infraestructura, educación, etc.

Con base en lo expuesto anteriormente se puede concluir que hacer minería es un tema complejo pero necesario. El mundo moderno es inviable sin la minería. Lo importante es poder ver esta realidad con objetividad y proactividad. En ese sentido, el llamado es a que se adopten nuevas tecnologías que permitan ser más eficientes, menos invasivos, pero también a que cuando se explote un yacimiento se logre comprender que la minería puede ser multimineral. Por ejemplo, si el cierre financiero del proyecto lo da la minería de oro, en paralelo se puede hacer minería de agregados pétreos y de este modo, a partir del mismo yacimiento se generan más fuentes de ingresos y se abastecen las demandas de materiales que pueden ser útiles para el mejoramiento de vías en el área de influencia de las minas lo que genera bienestar para las comunidades. Cabe anotar que en temas de minería de metales la minería que promovemos desde la economía circular es la minería urbana que nos permite recuperar los metales contenidos en la chatarra electrónica y de este modo, reducir la explotación minera.

Estos procesos son complejos, robustos y deben verse como una transición, pero es necesario hacerlo para que hagamos uso eficiente de los recursos que es uno de los principales propósitos de la economía circular. Una vez comprendemos que nuestros hábitos incentivan la extracción de recursos, un gran aporte por parte de la sociedad civil es hacer consumo responsable, extender la vida útil de los productos porque la lucha contra la obsolescencia programada es una forma poderosa e inteligente de hacer contrapeso a la sobreexplotación de recursos naturales.

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