La Corrupción vive: El Libro Blanco De Bogotá

Por Diego Cancino

Recientemente la alcaldesa Claudia López afirmó en su cuenta de X (antes Twitter) lo siguiente: “Le cumplimos a Bogotá sin un solo hecho de corrupción”, asegurando que se respetaron “con absoluta rigurosidad los impuestos de los bogotanos y los invertimos con transparencia y honestidad”. La publicación de la alcaldesa, lamentablemente para la ciudadanía bogotana, está lejos de ser verdad, pues sobre el uso transparente y honesto de los recursos hay serias dudas y cuestionamientos, especialmente en algunos procesos contractuales.

Junto a mi equipo de trabajo, nos dimos a la tarea de recopilar algunos de esos hechos que ponen en entredicho la felicitación que la alcaldesa se da a sí misma. Nuestro trabajo consistió en reunir algunas de las denuncias que hemos hecho, para ser consignadas en un Libro Blanco, que esperamos, sirva como una herramienta para alertar a la administración entrante sobre la persistencia de contratistas corruptos que aún logran hacerse con millonarios recursos de las bogotanas y los bogotanos.

El compendio de casos que consignamos en el Libro Blanco da cuenta de cómo los socios del Carrusel de la Contratación siguen cooptando recursos de la ciudad.

Por eso invito a que los ciudadanos y ciudadanas evaluemos lo que ha sucedido en nuestra ciudad.

Lo que ocurrió en la Unidad de Mantenimiento Vial encierra arabistas del carrusel de contratación: se otorgaron dos contratos, uno a una empresa con un accionista condenado por su participación en el Carrusel de la Contratación y otro adjudicado a una empresa cuyo único dueño tiene una investigación por responsabilidad fiscal abierto por detrimento patrimonial ¿Es motivo de orgullo que los contratos otorgados en estos dos procesos, que suman más de 38 mil millones de pesos, terminen en manos de condenados e investigados?

En la UAESP se entregó un contrato de casi 7 mil millones de pesos a un consorcio que tiene una empresa cuya controlante estaba presa por apropiarse ilegalmente de recursos públicos en alianza con Musa Besaile.

Se entregó la construcción de un Centro de Atención Prioritaria por un valor de 14.751 millones de pesos a una empresa que tiene un historial de incumplimientos con la Universidad Nacional, con la Universidad Distrital, con el Distrito de Buenaventura y que es investigada por posibles hallazgos con incidencia fiscal y disciplinaria.

Y lo que es peor aún, la gerente de la Subred Integrada de Servicios de Salud Centro Oriente, que debe cuidar nuestros recursos, tiene 4 suspensiones y un proceso de responsabilidad fiscal y continúa en su cargo.

Se nombró al presidente de ETB a un directivo que estructuró un negocio en el que modificó el manual de contratación para poder contratar prácticamente a dedo y en el que la empresa más grande de Bogotá perdió 612 mil millones de pesos.

La administración saliente puede ser calificada con muchos adjetivos, pero difícilmente la rigurosidad, la honestidad y la transparencia sean los valores que rigieron la actuación en los casos que presentamos de manera detallada y con todos los soportes pertinentes en el Libro Blanco.

Viene a mi cabeza un adagio popular que recordaré en 2026: Dime de qué presumes y te diré de qué careces.

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