La Corte y Francisco Barbosa

Por Oscar Sevillano

Es cierto que la Corte Suprema de Justicia no tiene un límite de tiempo para elegir al reemplazo del actual fiscal general de la Nación, Francisco Barbosa, pero también es cierto que no puede tampoco dilatar la decisión, prologando de paso una interinidad que no le sirve en nada la estabilidad institucional.

Creo necesaria la pronta elección de quien asumirá el cargo, en este caso, una de las tres mujeres ternadas por el presidente, Gustavo Petro, porque no solo evita una interinidad indefinida, sino que, además elimina la posibilidad de que el fiscal saliente, Francisco Barbosa, maneje los hilos de la entidad a través de su actual subalterna, la vicefiscal, Marta Mancera.

Sería fatal que la Corte Suprema de Justicia se preste al juego de Francisco Barbosa porque es evidente que le gustaría dejar a su vicefiscal ocupando el cargo de fiscal general por tiempo indefinido vaya uno a saber si con la intención de seguir dirigiendo la entidad a la distancia y de paso influir en las decisiones que se tomen.

Lo anterior lo digo por la seguridad con la que Barbosa da por hecho que Mancera será su reemplazo, lo que hace que uno se pregunte, sí existe algún acuerdo por debajo de la mesa entre el fiscal saliente y la Corte Suprema de Justicia para demorar la elección.

Tan seguro está Barbosa de lo que podría pasar luego de su salida de la Fiscalía, que, durante su visita a los Estados Unidos, presentó a su vicefiscal como su próxima sucesora, lo que además deja la duda de, sí existe un acuerdo entre el fiscal saliente y la posible fiscal (e), especialmente por casos como el del expresidente Álvaro Uribe Vélez, en donde Barbosa parece interesado en archivarlo, mientras ha puesto el acelerador en los procesos que de una u otra manera ponen en jaque la legitimidad del gobierno Petro.

A esto es a lo que la Corte Suprema de Justicia no debe prestarse porque la investigación judicial es un trabajo bastante delicado como para que siga convertido en la base para una eventual campaña política a la presidencia por parte de quien hoy dirige esta labor.

La Fiscalía General de la Nación no puede ni debe seguir actuando como un partido de oposición. Su dignidad como institución debe recuperarse y esto no se va a conseguir con base en una fiscalía interina indeterminada, además, pero con la sospecha de que podría ser manejada a la distancia por Francisco Barbosa.

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