La triste, pero necesaria ONU

Por Juan Camilo Clavijo

Por: Juan Camilo Clavijo Martín

El Consejo de Seguridad de la ONU vuelve a fracasar al abordar la guerra entre Israel y Hamas, rechazando las resoluciones de Estados Unidos y Rusia (Noticias AP, octubre 25, 2023)

El grave fracaso diplomático del secretario general de la ONU (Opinión, Frida Ghitis, CNN octubre 27, 2023)

Guerra entre Israel y Hamas: confusión e impotencia en el Consejo de Seguridad de la ONU (Le monde, octubre 15, 2023)

Estos son algunos de los titulares que han salido alrededor del mundo, a raíz de la imposibilidad de la ONU, para emitir una resolución que condene la violencia, causada por la guerra entre Israel y Hamas. El Consejo de Seguridad de la ONU, máximo ente de ese organismo, se vio bloqueado por la animadversión entre rusos y estadounidenses para ponerse de acuerdo. Sin embargo, esto es un hecho que ha sido recurrente y se enmarca en varias críticas durante varios años.

The Guardian afirma: En sus 70 años, las Naciones Unidas pueden haber sido aclamadas como la gran esperanza para el futuro de la humanidad, pero también han sido descartadas como una vergonzosa guarida de dictaduras. Ha enfurecido con su burocracia paralizante, sus encubrimientos institucionales de la corrupción y la política antidemocrática de su consejo de seguridad. Va a la guerra en nombre de la paz, pero ha sido un espectador durante el genocidio. Ha gastado más de medio billón de dólares en 70 años.

La imagen de las tensiones entre los gobiernos occidentales, que ven a la ONU como inflada e ineficiente, y los países en desarrollo, que la consideran antidemocrática y dominada por los ricos, se ha extendido por toda la organización a medida que los crecientes costos impulsan una reforma.

Incluso teniendo en cuenta la inflación, el gasto anual de la ONU es 40 veces mayor que a principios de los años cincuenta. La organización abarca ahora 17 agencias especializadas, 14 fondos y una secretaría con 17 departamentos que emplean a 41.000 personas.

Su presupuesto regular, que se acuerda cada dos años y se destina a pagar el costo de la administración de la ONU (incluidos los groseros subsidios diarios que dan como resultado que muchos de sus burócratas estén mucho mejor pagados que los funcionarios públicos de Estados Unidos) se ha más que duplicado en las últimas dos décadas, hasta llegar a los 5.400 millones de dólares.

Pero eso es sólo una pequeña porción del gasto total. El mantenimiento de la paz cuesta otros 9 mil millones de dólares al año, con 120.000 cascos azules desplegados principalmente en África. Algunas misiones han durado más de una década. Y luego están las contribuciones voluntarias de gobiernos individuales que se destinan a financiar una gran parte de la ayuda en casos de desastre, el trabajo de desarrollo y agencias como UNICEF, se han sextuplicado en los últimos 25 años hasta alcanzar los 28.800 millones de dólares. Y, sin embargo, incluso a ese nivel, algunas agencias advierten que están operando al borde de la quiebra.

En cuanto a despliegue de fuerzas, la ONU ha cometido errores garrafales. No atendió oportunamente el genocidio en Ruanda en 1994, las numerosas denuncias de abusos de cascos azules en misiones de paz como Haití o la República Democrática del Congo, o las varias investigaciones internas sobre potenciales casos de corrupción.

Por otro lado, los reformadores están presionando para que se reduzcan considerablemente los 80 lugares distintos donde se procesan las nóminas de la ONU, pero nuevamente se han encontrado con resistencia. Cuestionan la necesidad de tener un gran número de trabajos administrativos rutinarios en ciudades de alto costo como Nueva York y Ginebra. Se preguntan por qué se contrata para realizar estas tareas a ciudadanos extranjeros que reciben costosos paquetes de expatriación, que pagan prestaciones como la educación privada para sus hijos.

Los países que pagan la mayor parte de las facturas tienden a presentar a los más pobres, agrupados en el G77 de 134 naciones, como un lastre para la modernización y el principal obstáculo para las reformas. Pero los países de este grupo dicen que detrás de las afirmaciones de mayor eficiencia y métodos de gestión modernos, las naciones más ricas están fortaleciendo su control sobre la ONU.

Según el mismo artículo de The Guardian, India es un miembro destacado del G77. Su embajador ante la ONU, Asoke Kumar Mukerji, dijo que los países ricos asumieron los puestos de alto nivel en nombre de la eficiencia. “Si nos fijamos en la secretaría de las Naciones Unidas, está dominada por las economías industrializadas porque son ellas las que aportan la mayor parte del presupuesto y obtienen la mayor parte de los puestos en la secretaría, los puestos directivos», dijo. «El punto de que el G77 es un obstáculo no es justo porque el G77 está marginado en la secretaría general de las Naciones Unidas”.

En cuanto a su máximo ente, el consejo de seguridad, para la mayoría de los Estados miembros, el mundo ya no está pintado en azul y rojo de las superpotencias después de la segunda guerra mundial (URRS y EE. UU.). Es más, el mundo ya no se rige por un esquema de colonización, como si existía en la posguerra.  En 1945, el grupo de los 5 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China) constituía colectivamente más del 10 por ciento de todos los Estados miembros y dominaba al menos el 50 por ciento de la población mundial. Hoy ya no es así.

Para agravar estas frustraciones sobre la membresía, cada uno de los países del grupo de los 5, conserva un veto que le permite bloquear unilateralmente resoluciones del Consejo de Seguridad contrarias a sus intereses nacionales (como lo ha hecho Rusia con respecto a Ucrania, o Estados Unidos en cuanto a Israel). El resultado es una frecuente parálisis del consejo, exacerbada por una rivalidad geopolítica cada vez más profunda entre las democracias occidentales y las autoritarias China y Rusia.

Igualmente, desde 1945 han surgido actores importantes como India y Brasil, por no hablar de Japón y Alemania, los agresores de la Segunda Guerra Mundial largamente rehabilitados. Aunque el número total de miembros de la ONU casi se ha cuadruplicado (de 51 a 193 estados miembros) gracias a la descolonización y la disolución de estados multiétnicos, la composición del consejo se ha ampliado sólo una vez, en 1965, cuando la adición de cuatro escaños electos hizo crecer el consejo, de once a quince miembros.

¿Pero la ONU no tiene nada de bueno?

Desde 1948, la ONU ha ayudado a poner fin a conflictos y fomentar la reconciliación en varios países como:  Camboya, El Salvador, Guatemala, Mozambique, Namibia y Tayikistán. Así mismo, el mantenimiento de la paz de la ONU también ha marcado la diferencia en otros lugares con operaciones recientemente terminadas o en curso, como Sierra Leona, Burundi, Costa de Marfil, Timor-Leste, Liberia, y Kosovo.

Las fuerzas de paz proporcionan garantías básicas de seguridad y responden a las crisis. Estas operaciones de la ONU han apoyado transiciones políticas y ayudado a reforzar las frágiles nuevas instituciones estatales. Igualmente, han ayudado a los países a cerrar el capítulo del conflicto y abrir un camino hacia el desarrollo normal, incluso si persisten importantes desafíos para la paz.

Según la Alianza por la Veeduría Ciudadana:

  • Las Naciones Unidas proporcionan un salvavidas a millones de personas en todo el mundo. El Programa Mundial de Alimentos proporciona asistencia alimentaria y en efectivo a más de 80 millones de personas. Las Naciones Unidas brindan ayuda a casi 69 millones de personas desplazadas que huyeron de sus hogares debido a persecución, conflictos o violaciones de derechos humanos. Además, las agencias de la ONU suministran vacunas al 45% de los niños del mundo, salvando aproximadamente entre 2 y 3 millones de vidas cada año de enfermedades prevenibles.
  • Derechos humanos: las Naciones Unidas establecieron el primer marco integral para el derecho de los derechos humanos. La organización definió los derechos humanos a través de la Declaración Universal de Derechos Humanos y el posterior Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

Igualmente, la UNESCO, la agencia cultural de las Naciones Unidas, tiene una lista de sitios del Patrimonio Mundial que considera culturalmente significativos y toma medidas para preservarlos o protegerlos; la Organización Mundial de la Salud, después de casi 13 años de campaña de inmunización, declaró extinta la viruela, y en 1987, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente patrocinó una conferencia de 24 naciones para comprometerse a tomar medidas contra el deterioro de la capa de ozono en ese momento. Después de casi cinco años de conversaciones, el grupo produjo el Protocolo de Montreal, un tratado para reducir las emisiones de clorofluorocarbonos o CFC a gran escala. En 2022, la ONU afirmó que la capa de ozono se estaba recuperando (pero en 2023 científicos ya evidenciaron que el hueco en la capa de ozono, ha vuelto a expandirse).

En consecuencia, no se puede descalificar absolutamente a las Naciones Unidas, como algunos periodistas y comentaristas afirman. Promover esto, es partir de la absoluta ignorancia, y borrar el impacto positivo que ha tenido en el planeta. Yo les preguntaría a esos periodistas: ¿ustedes se imaginan un mundo donde países o potencias rivales no tuvieron un espacio donde escucharse? ¿Quién o que tomaría el liderazgo para problemas globales como la pandemia? ¿Quién tendría la legitimidad para sentar a todos los países del mundo a hablar del cambio climático (a pesar de sus nulos resultados)?

Como todo el mundo dice, si no existiera la ONU habría que inventarla, dijo David Shearer, que trabajó en la organización en altos cargos en Ruanda, Belgrado, Afganistán, Irak y Jerusalén. Pero es imperfecta, por supuesto que lo es, y todo el mundo sabe que lo es.

Hay que tener cuidado cuando se lanzan este tipo de afirmaciones, empujando al publico a un cierto de tipo de éxtasis rabioso en contra de una institución, que, con todos sus errores burocráticos, excesivos costos, ausencia de una respuesta rápida (como en el genocidio de Ruanda), y la imperante necesidad de reformas, en ciertos casos ha traído muchos avances a la sociedad, ha solucionado conflictos, y/o ha contenido tragedias humanas.

No podemos eliminar el único espacio mundial donde se tiene única mesa global para el diálogo de sordos. La triste pero necesaria ONU.

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