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Etiqueta: Almudena González

Mujeres, por favor

Que yo siendo mujer me avergüence de las mujeres que nos representan no es nada que les deba asombrar, ni nada que me abochorne reconocer. Las de la izquierda histérica y gritona – las de la política, el mitin y las medidas estrella- llevan dos semanas sembradas con sus estupideces. Dejen que les cuente:

Primero fue la ministra de Sanidad, que al no tener competencias se inventa el trabajo y acaba prohibiendo beber bebidas alcohólicas en lugares donde la presencia infantil sea mayoritaria; adiós a las terrazas de los parques que dan vida a las horas aburridísimas de tobogán y balancín, o “subibaja”; adiós a la cervecita fresquita en las fiestas del pueblo junto a los hinchables y a la del parque de bolas.  A ver quién es el guapo que aguanta ahora las eternas tardes de sábado sin ese aliciente social, tan aceptado por los padres jóvenes, el resto- los que peinamos canas- ya no vamos al parque, ni empalmamos aperitivos y comidas y cenas a la ligera, el cuerpo no nos lo aguanta.

 

Después vino esa pelea callejera protagonizada por Trabajo y Hacienda, por la tributación del sueldo mínimo interprofesional. ¿Cómo es posible que dos ministras del mismo gobierno rompan negociaciones y no caiga el gobierno entero? Señoras, sororidad, apóyense, que esto es bueno para todos los españoles. Pero Montero estará pensando en que Hacienda somos todos y como todos deben pagar, y Yolanda estará pensando en la clase trabajadora esa que aspira a algo mejor, pero aspira eternamente, porque ella nunca habla de trabajar más y mejor, sino de menos horas y cobrar más. Claro, así no hay quien se ponga de acuerdo.

Si queríamos más vida, más chisme y más aplausos, la ministra de Hacienda es al gobierno de España como Montoya a la Isla de los famosos y nos deja perlas impagables que nos muestran claramente las intenciones de este desgobierno de perdedores. Su última actuación estelar y se lo escribo literalmente no tiene desperdicio: “Qué vergüenza que todavía se cuestione el testimonio de una víctima y se diga que la presunción de inocencia está por encima del testimonio de mujeres jóvenes”, léanlo de nuevo.

Pues eso, la calamidad que tenemos por ministra se carga así inconscientemente y con toda intención el Estado de Derecho.  Si es que lleva ahí dentro, en su profundidad, una pequeña dictadora que cuanto más grita en un mitin, más pulsa por salir a la luz.  Y es que cada decisión judicial- en este caso por Dani Alves, el jugador de fútbol- que guarda algo de polémica sentimental, esa que el feminismo de izquierda ha elevado a norma y ley, sirve de munición al gobierno para denigrar al poder judicial, único de los tres poderes que aún puede salvar al Estado de Derecho.

Que el gobierno de España vive en perpetua campaña contra el poder judicial no es ninguna sorpresa, pero que grite que la voz de una mujer joven que dice haber sido víctima de agresión sexual y no se ha podido probar suficientemente pesa más que la presunción de inocencia de un señor… pues es cargarse de un plumazo el Estado de Derecho. ¡Ay! Pobre España que ya a uno no le queda ni la inocencia, ni la presunta inocencia. Señoras, por favor, recuperen la cordura y pongan cabeza y menos sentimentalismo y corazón: las denuncias y los cargos contra alguien hay que demostrarlos, no traguen esa basura izquierdosa de solo con decirlo basta. No, no basta. Hay que denunciar, hay que tener pruebas y han de ser contundentes y si no hay pruebas suficientes… pues siempre ganará la presunción de inocencia. Pónganse en el lugar del reo, cualquiera podría acusarlas sin pruebas y su suerte sería la que ahora le desean.

Y a nuestro desgobierno esto les da alas porque así, abriendo brechas sentimentalistas en la justicia acaban desgastando la imagen del Poder Judicial, único contrapeso a este desgobierno que tal vez, solo tal vez, sean los héroes de la democracia española.

Almudena González

Adolescencia

Es la serie de moda en la plataforma de Netflix; esa de la que todos hablan porque tiene actuaciones magníficas, porque está rodada así, a lo bruto, tal y como te deja el alma.

Cuenta la historia de una familia de clase media, normal, que un día ve cómo su vida se pone patas arriba por el asesinato cometido por su hijo, de 13 años. No les estropeo la serie si les digo que la investigación es clara. Los hechos son indiscutibles y las cámaras lo tienen todo registrado.

 

¿Qué tiene esta serie? Tiene una dosis justa de complicidad y culpabilidad que te deja como padre tocado, hundido y necesitas un par de días para recuperar de nuevo el aliento, las ganas y la esperanza.

Técnicamente puede resultar aburrida, porque son planos secuencia. Esto es, todo está rodado en una sola toma, sin cortes ni repeticiones, así que el viaje a la comisaría se hace en coche y el espectador va con ellos, sentado, queriendo consolar al chico.

Los actores son magníficos y te crees todos y cada uno de los personajes.

Cada capítulo narra un punto de la investigación o de la vida de los personajes y en los cuatro capítulos de una hora se narra un año entero.

Hay quien quiere ver en ella una serie basada en algún caso real, pero lo cierto es que sus productores, entre ellos Stephen Graham (que actúa como padre del joven) o Brad Pitt, han dicho cientos de veces que no es un caso real, pero sí es un caso posible; posible por el aumento de la delincuencia, en esta franja de edad, en este tipo de familias, en este tipo de sociedades desarrolladas donde los hijos tienen materialmente de todo y lo padres vivimos tranquilos con hijos a salvo de las bandas y las calles.

¿Y cómo te deja?

Roto. Encogido. Lleno de dudas y preguntas.

 Te deja con mil temas abiertos que se te estaban pasando; lo difícil que es escapar de la tentación de la aprobación de los demás, cuando uno vive en una adolescencia digital, así como el efecto de esto en jóvenes inseguros.

Marca el gran salto generacional de padres e hijos que toda esta revolución digital parece haber agrandado aún más.

Señala al sistema educativo, al fracaso de haber eliminado la autoridad de las aulas, de quitar límites.

Apunta el tema de las relaciones entre chicos y chicas a esta edad adolescente, insegura, temerosa, ansiosa por gustar y agradar y encontrar su sitio…

Dibuja a la perfección la falta de empatía ante el dolor ajeno, el juicio constante. Y marca un temazo, el que para mí es tal vez el quid de la existencia como padre o madre: amar al hijo a pesar del mal uso de su libertad.

 Y de reconocerse culpable de algo, tan en desuso hoy.

Amar por encima de todo

He de reconocerles que después de verla y llorarla hablé con mi marido; yo no sé si podría seguir amando y apoyando a un hijo en ese caso y él me dio una gran lección: Si nos pasara a nosotros tendríamos que apoyarle, estar ahí, incondicionalmente, porque él puede redimirse. Y pese a que en la serie la sociedad que se dibuja está vacía, carente de trascendencia, te conduce a mirarla así, al menos a mí, pues esa es la clave del amor más perfecto de todos; el que tiene Dios por cada uno de nosotros.

A nosotros, simples humanos nos toca amar al hijo en la mayor de sus aberraciones, sabiendo que uno hace hasta donde puede, como buenamente sabe y que la libertad del hijo sólo es responsabilidad suya, la nuestra es seguir amándole.

Tal vez lo que más me guste es que te enfrenta a ti mismo como padre y ese golpe en el corazón, que te deja K.O un par de días, es precisamente lo que te ayuda a levantarte y encontrar en toda esta situación esperanza.

Almudena González

Pesimismo vital

Leo cada semana algunos de los extractos de las cartas al director de cierto periódico progresista; una joven de 27 años que no puede independizarse, otra que estudia y no le alcanza para el alquiler ni siquiera compartido, otra a la que se le va la vida haciendo scroll, otra que cree que el amor es que vayan a buscarte a la salida del trabajo otra joven que tiene un tic y un trabajo precario, del que no se puede quejar… todas tienen un nexo, destilan pesimismo.

Sospecho que el periódico en cuestión es pesimista, como buen periódico progresista que también lo es, pero me sorprende que el ambiente de mis redes viralice estos  extractos y me hace pensar que hay muchos amigos y conocidos sumidos en esa nube gris de la negatividad. Claro que por otro lado no me extraña, tanto amenazar, tanto infundir miedo, tanto querer controlar.. . Los gobiernos progresistas que nos “lideran” nos conducen a un pesimismo vital y es cierto que esas cartas encierran en parte algo de razón, aunque les falta falta optimismo y les sobra mucha idealización. 

 

El optimismo se gana cambiando el enfoque de la mirada, agradeciendo lo que sí se tiene y no dando importancia a lo que nos falta. Es un ejercicio contínuo, que ha de entrenarse constantemente. Pues la inercia hoy es la queja.

Nota recomendada: Hazte la dura

La idealización,  es como todo; en nuestra cabeza siempre la vida suena mejor, se ve mejor, y se soluciona más rápido. Cuando uno es niño le gusta la vida de joven, al joven sueña con la vida de adulto y cuando la alcanza, llora como niño porque como todo, no nos gusta ser adultos, sino la idea de serlo y eso amigos, es el pesimismo: quedarse en lo ideal, cuando lo que toca es vivir la realidad, esa que a pesar de todo se puede mirar desde muchas perspectivas, elegir la más alegre o la más pesimista solo depende de uno mismo.

Almudena González

Giro a la derecha

Ayer hubo elecciones y las ganas de cambio han hecho que el Bundestag alemán se renueve.  

Los alemanes confían en la derecha para liderar el cambio de este motor europeo. El problema de este giro es que si la Unión de las derechas -CDU -CSU- no pone la inteligencia y la fuerza suficientes cualquier cambio será igual de lento y poco eficaz que el anterior gobierno multicolor llamado “el semáforo”, pues carece de mayoría absoluta. Si eso pasa la AfD, Alternativa para Alemania, – que ha duplicado sus resultados- seguirá acumulando votos y ganas de ocupar el gobierno de un país que ha coqueteado mucho con lo woke y el buenismo, que ha penalizado demasiado a la propia industria y ha favorecido mucho a los que tienen pocas ganas de trabajar; nadie en su sano juicio entendió las modificaciones del famoso Bürgergeld, un subsidio estatal para desempleados y sin ingresos- que no pueden o no quieren trabajar. Los alemanes son solidarios, mucho, sobre todo con los necesitados, pero no son idiotas y lo de pagar a los vagos … no ha gustado nada. (La última modificación para obtener dicho subsidio, hace menos de un año en 2024, daba poder a las oficinas de empleo de cancelar por dos meses la paga al que reiteradamente rechazara trabajos razonables).

 

El sentido de Estado, y también el común, dicta que a Merz, líder del centro derecha, de la Unión, le tocará mirar a ambos lados y pactar con aquellos partidos más afines en cada política que quiera cambiar, corregir y poner en marcha. El 20% del electorado ha votado un control mayor de la inmigración, menos políticas paralizantes, más protección de la familia y del tejido industrial y empresarial alemán, así como una política exterior que no tire millones en defender una causa que no consideran propia, despreciar a esa parte del electorado es dar munición a los partidarios de Alternativa para Alemania para crecer y hacer más ruido del que el acomodado alemán desea. Alemania espera medidas de política activa.

La Izquierda cojea

 La mayoría de los que han votado en estas elecciones, de las más participadas de los últimos tiempos, claramente ha decidido poner fin a ese gobierno multicolor y sin propósito cuya gestión ha sido bastante deficiente, así lo constatamos los que vivimos aquí y así se han expresado los votantes pues todos los partidos de la izquierda pensante; socialista, verdes e izquierda popular, han perdido aceptación y votantes.

Se formará rápidamente un gobierno, antes de Semana Santa, tal vez con ayuda de los socialistas SPD pero el centro derecha tendrá que tender la mano a la derecha más estricta pues ya sabemos que los gobiernos con coaliciones de perdedores hacen aguas por todos lados y lo que Alemania necesita es estabilidad y diligencia para poner medidas que la pongan de nuevo a la cabeza de Europa. Frenar el cierre de fábricas y empresa, la migración de multinacionales a los países cercanos, abaratar la factura energética… Son retos que hay que abordar sin aumentar el déficit y paliando la inflación que asfixia lentamente a las familias.

Si además la unión de las derechas hiciera el ejercicio democrático y ejemplar de eliminar los cordones sanitarios que ha dicho que impondrá a la derecha de la AfD, respetando la representatividad que tiene, poniendo en común y en valor lo que de bueno puedan aportar- pues no son tan distintos en sus postulados-, al igual que con la izquierda más moderada de los socialistas, darían un ejemplo a toda la Unión Europea de dialogo racional, de trabajo en equipo y de trabajar por el bien de todos escuchando a ambos lados. Liderarían como toca el Bundestag y se asegurarían un largo período de gobernanza. Pero tal vez no exista hoy tanta altura democrática para esto.

Al rincón de pensar

A los Socialistas de la SPD, a los de la Izquierda más popular y a los Verdes, el electorado los manda al rincón de pensar. El ex primer ministro, Olaf Scholz, ya ha entonado el mea culpa y ya ha dicho que dejará paso al siguiente y ha demostrado con su “es una derrota amarga” que es un hombre de izquierdas inteligente y aún hay esperanza en el progresismo europeo. A veces una se piensa que todos los líderes de izquierdas son iguales al mentiroso que gobierna en España en poca o nula armonía con todos los perdedores con los que ha pactado, terroristas incluidos.

 Los liberales de la FDP se han pegado el tortazo de la vida, y esa salida del gobierno que hizo caer el Semáforo le ha mandado al ostracismo político, junto a la líder Sara Wagenknecht, que en este momento en el que les escribo no sabe si quiera si obtienen ese 5% necesario de los votos para entrar en el Bundestag. De la entrada de uno de estos dos partidos dependerán las coaliciones necesarias para formar gobierno.

Cambio de tercio

Queridos lectores, no teman por sus compatriotas hispanoamericanos pues nadie corre el riesgo de ser deportado a su país de origen. La derecha alemana no es como la estadounidense. Alemania necesita gente buena y trabajadora, preparada y dispuesta a aprender su idioma endemoniado para trabajar aquí. El centro derecha hará políticas que mejorarán la economía, la industria y se centrarán algo en los temas de control de inmigración ilegal de otro orden, esa que procede de países musulmanes que viven radicalizados y salen de vez en cuando a montar un espectáculo de drama y espanto. Pero dudo que den un golpe sobre la mesa en este tema pues el centro derecha – como muchos centros- son tan tibios que a veces ese no ser ni frío ni caliente te da algo de asquito.

Almudena González

Banderas rojas

En lo que llevamos de año he visto casi todas las series que se recomiendan en mi feed de redes sociales. Mi feed está compuesto básicamente por amigos, conocidos y periodistas y sus medios de comunicación.  Tengo que confesarles que ver la serie más recomendada de todas ha sido un error Los años nuevos, de Rodrigo Sorogoyen. Tranquilos que no les voy a hacer adelantar naday tampoco les voy a recomendar o no recomendar que la vean. Hagan lo que les dé la gana. 

La serie en sí es buena; gusta seguir la historia, los actores lo bordan, pero… siempre hay un pero, destila un pesimismo abrumador, una inmadurez extrema. ¿Acaso ya no vende la ilusión por formar una pareja sana, alegre y duradera? Tal vez el cine o el arte  debería inspirarnos algo mejor, tal vez no… Ahí les dejo un debate.

 

Una pareja sana, alegre y duradera

La historia de Los años nuevos es un drama muy actual  y refleja bastante bien lo mal que se empareja la gente joven de hoy así que  ejerceré de abuela cebolleta y me permitiré unos consejos que creo siempre vienen bien:

El equilibrio en una pareja empieza por uno mismo. Familia, amigos, entorno ahí es donde uno se hace y crece. Si tienes relaciones sanas será más fácil saber qué quieres y encontrar lo que buscas.

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Hablando se conoce la gente, así y no de otro modo. Hablando de todo. De lo que gusta, disgusta, de los estudios, de los padres, de los hermanos, de los sueños, de las metas, de lo que te quieres poner el fin de semana, de la fiesta de Mengana y de enfado que tienes con Zutana.

Haz caso a tus sentimientos y no olvides poner la cabeza en ellos. Esto es muy difícil en un momento de euforia enamoradiza pero en toda relación toca hacerse la pregunta de ¿me conviene?, es decir, ¿me lleva a lo que quiero para mi?

¿Esa persona saca lo mejor de mí? ¿Saco yo lo mejor de ella? Si es que sí, sí. Si es que no, no. Si es a veces, no. Déjalo mejor antes que después.

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Importante, aunque parezca lo contrario el sexo no lo es todo, ni lo fundamental. El sexo es la parte divertida, generosa y multiplicadora del amor, pero no ha de girar en torno a eso.  

La generosidad es clave para la convivencia y para amar esa rutina de la que todos los que tienen poco desarrollado el lóbulo central se quejan.

50 años no son nada

Esta mañana mientras esperaba en la panadería que me atendieran ha entrado una señora algo mayor, vestida para triunfar, y las dependientas, que debían conocerla, han preguntado que a qué tanta elegancia. Hoy celebraba 50 años de casados, “pocos llegan” ha dicho con una sonrisa encantadora. Yo he pensado en todos los que han llegado: mis padres, mis abuelos, mis tíos…  Y he sonreído y felicitado, porque es cierto, es un logro y yo lo quiero también para nosotros. Sospecho que cuando una pareja es buena y funciona, el tiempo pasa como un suspiro, como un verano vivido intensamente que se hace corto cuando llega septiembre.

El orden, la rutina bien entendida, el sosiego, la paz, la tranquilidad de poder confiar en alguien, la fiabilidad de las personas, la fidelidad a uno mismo y al otro través de los años… No vende. Al menos eso parece al mirar la cartelera y no deja de ser curioso porque sospecho que la mayoría de las personas estamos hechas para vivir en pareja, soñamos con ese amor duradero que atraviesa el mundo y se lanza al abismo cogido de la mano.

Las separaciones y divorcios, los fracasos, las infidelidades y abandonos no son lo normal ni lo deseable, aunque hoy nos lo muestren como lo habitual. No se dejen engañar, esa visión pesimista no es más que el reflejo de la inmadurez imperante y del egoísmo individualista. Hay historias de amor que fracasan y dejan de serlo, pensar que es bonito es una bandera roja de lo engañados que estamos.

Almudena González

Blue Monday

El día más triste del año. El tercer lunes del nuevo año. Día en el que uno es consciente de que en tan sólo tres semanas han bastado para abandonar paulatinamente todos los propósitos de año nuevo. Y así, sin más, nos damos por perdidos. Derrotados. Sin gracia. Sin firmeza. Eso es al menos lo que el márquetin de números y estadísticas nos quieren hacer creer, de hecho, hay todo un mercado dedicado al fracaso, a la procrastinación, a vivir sin esfuerzos y a envolvernos en una espiral que impida pensar qué estamos haciendo y hacia dónde dirigimos nuestros esfuerzos. ¿Lo han notado?

El devenir de los días ha ido borrando ideas, argumentos, historias y cuentos y me encuentro junto al fuego perdida, como este lunes negro.

 

Nota recomendada: No sean grinch, la opinión de Almudena González Barreda

Quería hablarles del robo de la libertad en Venezuela, de cómo Chávez se robó la democracia y Maduro ha perpetuado esa infamia con el beneplácito de los gobernantes españoles que miran sin disimulo el rumbo que ellos mismos van cogiendo. PSOE, Podemos, Sumar, Esquerra, Bildu… Ninguno ha salido a defender la libertad y el derecho de un pueblo y mucho me temo que  es porque ellos tocan las mismas teclas, bailan al mismo ritmo y sueñan esos sueños de dictador empedernido que va poniendo coletillas a las leyes según se las van saltando en su propio beneficio, como hacían los cerdos de Orwell a medida que acaparaban poder y se iban envileciendo y diferenciado del resto, para acabar poniendo : “todos los animales son iguales, aunque algunos más iguales que otros”.

Soltar cabo

En algún momento empaticé con la Reina Letizia y solté sus lágrimas al ver partir a Elcano con su primogénita a bordo. Este año me aguarda la misma suerte, no es que se embarque en un buque escuela, es que se va a estudiar fuera y soltar cabo cuesta. Y he aquí un dolor del emigrante; el olvido, el dejar de tener un sitio, el que dejen de contar contigo. Aunque como dice Ana Milán; “mientras hay padre hay casa y pase lo que pase hay un lugar al que volver, donde siempre eres esperado”. ¡Ojalá mis hijos tomen nota!

Pensé hablarles de la digitalización de las aulas y quise proponer un cambio en los métodos de estudio. No como experta, si como madre. No es que esté a favor de la barra libre de pantallas, ¡no, por favor! Sino que al igual que pasó en la antigüedad, deberíamos dar alguna oportunidad a la tecnología. Tal vez haya que dar lugar a la voz, hacer pensar al alumno y recitar la lección, no tanto de memoria, sino como si fuera una presentación, usando la tecnología, sin menoscabo de la memoria y la razón. Si han leído, El infinito en no junto, de Irene Vallejo, Ed. Siruela, podrán entenderlo mejor. Es un ensayo magnífico, soberbio, redondo, interesantísimo. Yo hasta lo metería en un plan de estudios y creo que lo considero un must have de cualquier biblioteca. Lo he leído a ratos, subrayando, fotografiando y señalando mis pasajes favoritos. Lo he leído en la playa, en la chimenea, con música clásica y con el Gin Tonic de los viernes. Hoy lo termino feliz, sabiendo un poco más y amando- si cabe también más- a los libros, mirándolos con ojos nuevos, y con necesidad de seguir leyendo.

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Quería explicarles la paradoja del tiempo, esa que hace que cada año pase más rápido siendo siempre el mismo tiempo.

Quería recordarles que estamos en un Año Santo, que peregrinen a Roma y atraviesen la puerta santa o lo hagan en su ciudad pero que busquen la abundancia de la Gracia, que es el año de la Esperanza y éste es el super poder ante tanta tristeza, tanta desgracia, tanto sinsentido y vida malograda. Es el mejor remedio para acabar con el lunes negro.

Almudena González

De la visita de Francisco A Bélgica

Hace poco más de un mes me avisaban de que el Papa Francisco visitaría el país vecino. Yo que nunca he sido una groupie del Papa, de ninguno, pero sí le quiero como lo que es, consideré que con tanto como sufre la Iglesia en estas latitudes tal vez sería bueno rezar por ella junto a tantos otros miles, en Bélgica, acompañando al Vicario de Cristo en la Tierra. Involucré a toda la familia, busqué la entrada que me faltaba para asistir a la misa de clausura de su visita apostólica y nos dimos el madrugón, además de seguir todas y cada una de las indicaciones que la organización nos había estado enviando a modo de amenazas disuasorias, durante la última semana.

¿Alguien se puede creer que una organización de un evento tan medido y pensado pueda enviar correos cada dos o tres días, a modo de spam, para recordarte que debes asistir con dos horas de antelación y cumplir con todas y cada una de sus exigencias? Puedo entenderlo e incluso lo aplaudo, pero la realidad del asunto es que no hicieron nada de lo prometido: ni el aparcamiento estaba hasta arriba, ni el escáner de seguridad estaba conectado, ni hubo revisión de documentos identificativos, ni siquiera abrieron las puertas a tiempo y todo el que quiso entró al estadio Rey Balduino con su bolso y su mochila. Creo que sus medidas solo sirvieron para que muchos fieles se quedaran en casa y evitaran el madrugón del domingo ante la insistencia de la organización por hacerte creer que tu mañana de domingo iba a ser una pesadilla multitudinaria.

 

Organización mal. Faltal. Asistencia, pobre. Paupérrima.

No solo porque las calles estaban vacías, desoladas, sino porque el corazón frío de Europa es así; poco cálido. Es cultural, dicen, pero lo cierto es que el corazón se educa y que, a ser acogedor, a mirar al otro con dulzura, a aplaudir al Papa por su esfuerzo y su dedicación se aprende y si no, se copia, se imita de otras culturas, porque lo bueno se adopta. Europa ni eres tan bonita, ni tan buena como crees.  

Esta Europa Cristiana de hoy pareciera huérfana de Madre. Cerrada, fría, árida y yerma, preocupada en exceso por la norma y poco bondadosa y cariñosa. ¡Ay si fuera más católica! Tal vez adoptarías la forma de tu Madre y verías en tus gentes su reflejo. Pero para esta Europa del norte ningún líder es tan especial como para mostrar entusiasmo y así es capaz de recibir al Santo Padre y a la vez enmendarle la plana por no comulgar con sus propias mentiras: Europa quiere un Papa a su medida, que se ocupe de los pobres, sí,  que pida cien mil veces perdón por los abusos del clero – nunca es suficiente la reparación por esos pecados de los miembros de la Iglesia, igual de pecadores que cada uno de nosotros- pero que empodere a la mujer dejándola abortar libremente porque el planeta con tanto ser humano empieza a ser insostenible.

Y es que, en estas latitudes, la libertad es entendida más como un hacer y permitir lo que uno quiera – dejándole ser así esclavo de sí y de sus pasiones- más que como esa capacidad de hacer el bien que todos llevamos dentro. Porque amigos, eso es la libertad y ahí no hay subjetividades, ni sentimientos, ni opiniones, ni verdades personales cambiantes en función de la coyuntura.

El Papa ha sido muy claro en sus mensajes; en la misa del domingo: abrirnos a la acción y libertad del Espíritu, comunión en el amor que une, en el compartir y la generosidad, así como la denuncia clara y contundente de los escándalos. Y ser testimonios vivos de la palabra de Dios como lo fue la nueva Beata de la Iglesia Católica, la carmelita española Ana de Jesús, y en cada uno de sus encuentros a lo largo de este pequeño país vecino. Pues como dijo Francisco, si el rey Balduino fue valiente en su momento, valiente han de ser los obispos en perseguir la causa de Balduino, en declarar el aborto como asesinato, en denunciar cada abuso que se cometa en el seno de esta Iglesia, ya dolida, pero esperanzada por la acción del Espíritu Santo.

Almudena González

Los 50 de Pelicot

Me conmueven las noticias, esta semana vibraba con la proeza del nado sin brazos de Jincheng Guo, el chino que ha roto todos los récords sin sacar la cabeza del agua. Un misil. Un hombre superando a la adversidad, haciéndose grande en su diferencia, en su superación.

Hoy, sin ir más lejos, me he despertado algo apesadumbrada al saber que Edmundo González, se ha puesto a salvo en España, se ha cobijado en Europa, porque ya recaía sobre él la búsqueda y captura que el dictador ha lanzado, por medio de la fiscalía venezolana, su mano derecha, por el único delito de llamar a la liberación de Venezuela después de haber ganado unas elecciones y no querer guardar silencio. Espero que no decaiga la esperanza de mis amigos. Que la violación constante de derechos se detenga pronto. Que caiga muerta la represión, la violencia, la arbitrariedad judicial y policial, rezaba para mis adentros mientras escuchaba la noticia.

 

Pero de lo que vengo a hablarles es de un tema que me asombra enormemente por la maldad tan grande y absoluta que encierra. Me refiero al caso de Gisele Pelicot, la mujer francesa a la que su marido drogó, sedó, dejó inconsciente en numerosas ocasiones para que otros hombres, alrededor de 50, abusaran sexualmente de ella. No contento con ello el indeseable quiso grabarlo y traficar como un magnate más, de esos a los que el porno les da vida y les ha enseñado todo.  Repitan conmigo: su marido drogó, sedó, dejó inconsciente para que otros hombres abusaran sexualmente de ella.

Examen de sexualidad

Hace tiempo les propuse hablar de sexo, les comentaba que se nos había ido de las manos y que andábamos inmersos en lamentos. El causante de todo, liberalizar tanto las relaciones sexuales, el acto en sí, y la sexualidad, modo en el que nos relacionamos sexualmente, que se acaba deshumanizando y desvirtuando tanto el hombre y como la mujer. Y acabamos comprando estereotipos que van calando a través de la música, la literatura, el cine y sobre todo hacia lo que propone una industria dañina, adictiva, macabra y soez, la del porno. ¿Dónde han aprehendido esa sexualidad dañina, corrosiva, marranísima? Pongo la mano en el fuego de que son fruto de experiencias pornográficas.

No soy una experta en el tema, ni hablo con mis amigas de esa parte tan íntima de la relación con sus parejas, pero a la vista de los acontecimientos me atrevo a pensar que esos 50 hombres de Pelicot, como las manadas de violadores, como tantos y tantos hombres de este mundo no han tenido mejor y más formación de su sexualidad que el maldito porno. Hombres cuya única forma de relacionarse sexualmente con una mujer es buscando su propio placer, usando a la mujer como mera cueva donde dejar sus restos vitales, con más o menos violencia, egoísmo o ritual, en función de su propio cansancio, humor y ganas. Un entrar, descargar, salir y dormir rutinario.

Hijos del cine X

Primero fue el papel, desconozco si alguien sigue usando revistas o guardándolas bajo el colchón. Después, detrás de esa cortina rugosa del vídeo club, llegó el videocasete y ahora, desde la intimidad de casa, la pornografía es tan accesible como deslizar el dedo por una pantalla. Desde ahí el hombre desarrolla una sexualidad terriblemente enferma: por solitaria, por egocentrista, por violenta, porque se hace una idea equivocada de lo que es una mujer, porque aprende a usarla para su propio disfrute, porque asume que a la mujer hay que poseerla, a cualquier precio y a toda costa y lo peor es que así acaba forjando una masculinidad tóxica, asquerosa y terriblemente egoísta y peligrosa.

Muchos, no la mayoría, pero sí más de los deseables, acaban enganchados, toxicómanos de la paja podríamos llamarlos y repiten una y otra vez sus actos, primero con excitación por la novedad, después con cierta vergüenza, y al final como parte de su forma natural de comportarse, es el ciclo natural del vicio adictivo; te engancha con una promesa de placer y cuando te tiene cogido te hace dependiente y deja de darte placer, y para entonces ya es tarde porque eres un adicto.

La adicción al sexo, al porno, a la excitación sexual es tan encadenante que el adicto espera su propio placer, sin pensar ni un segundo en otro.  Los  más simplones, aquellos que se han matado a pajas con un vídeo, son egoístas supinos en la cama. Los que además dan rienda suelta a su imaginación morbosa son capaces de pagar por descargar sus flujos en una mujer tan inconsciente como si estuviera muerta. Porque si estuviera muerta- necrofilia- olería aún más todo a podrido y llevarse esa peste encima, sería poco menos que sospechoso.

Frutos de la sociedad que lo permite

Pero las adicciones no son enfermedades, ni locuras, ni nada eximente de los actos atroces que el hombre pueda hacer. Las adicciones son un reflejo de la debilidad propia, algunas inofensivas, otras destrozan vidas, familias, sociedades enteras. Todas a la larga pasan factura.

El porno daña la socialización humana en lo relacional, en lo íntimo, en lo más íntimo que hay, lo sexual. Y esos hombres, de tanto vivirlo en solitario, en sí mismos, acaban siendo incapaces de relacionarse, de amar, de donarse, de acariciar por sentir la piel suave y mostrar cariño, de contemplar a la mujer en toda su grandeza, de sentir ternura a su lado, de mirarla a los ojos y verla más allá. Ellos son los inútiles, los parias. Son lo que vomitan las feministas histéricas, lo que vomitamos todas.

Una dama

En el otro extremo de la historia está ella, Gisele Pelicot, terriblemente ultrajada por su marido y por todos los que hoy se sientan en un banquillo, hoy es consciente, y se pone de frente para escuchar sus sucias excusas, cobardes falacias.

Estos días Gisele se hace grande al hacer entrega su vergüenza- la que tienen todas las víctimas de ultraje- a cada uno de ellos. Los mira de frente, con los ojos abiertos, bien despierta y nos enseña que una es grande a pesar de un depravado. Ella nos da una gran lección: la vergüenza es del que ultraja, mira de frente, con la cabeza bien alta.

Yo sería cruel, colérica, terriblemente vengativa. Exigiría fotos públicas, de todo ellos a tamaño fachada, archivo de hombres violadores y castración química a todos sin importar edad o si sólo lo intentó y no consumó.  Exigiría la retirada del título y número de colegiado al ginecólogo que me tachó de pesada, quejica, menopáusica… Mandaría al ostracismo al que suministraba las drogas, a todos y cada uno de los malnacidos que se sientan en el banquillo.

Ella, mucho más generosa que yo, se enfrenta a esto por el bien del resto de mujeres que puedan estar sufriendo la misma situación y sospechen: lesiones genitales, pérdida de memoria, ETS de repetición… Muchas no pueden ni denunciar, son presas de mafias, de clanes oscuros, viven de una industria que tal vez les dé de comer pero viven esclavas.

Ella es grande, enorme y da sentido a su vida sacando del mal vivido algo grande en favor del resto.

Almudena González

Soldados de Salamina

Recuerdo a la perfección el día que murió Hugo Chávez, en aquel entonces yo vivía en mi Barranquilla querida y frecuentaba con mis hijos el parque de Venezuela, un delicioso parque que escondía miles de atracciones para niños, de esas que hacen ruido, te aturden la cabeza y te dejan seco el bolsillo. Todo un martirio para padres.

Dos días después de nuestra última visita murió el pájaro y yo, madre despiadada, les dije a mis hijos que el parque estaba de luto y que lo habían cerrado porque había muerto ese señor. La vida quiso que nunca volviésemos, a cambio me regaló muchos amigos de ese país cálido de alma caribeña.

 

Las ilusiones de recuperar la democracia pronto quedaron mermadas, en aquel entonces aún había dinero para mantener el régimen, engañar a los pobres y darles falsas esperanzas, además, la oposición era caótica y desorganizada. Diez años de narcodictadura comunista, de delirios de un chandalero que veía en los pajarillos a su amigo muerto, diez años de éxodo hacia países fronterizos, hacia países hermanos, diez años de sandeces retransmitidas en televisión, narcotizando a un pueblo cada vez más pobre en recursos, en derechos, en democracia.

Diez años ha tardado en organizarse la oposición y plantar cara al régimen y aunque lo de Juan Guaidó fue un simulacro, poco respaldado por Europa y el resto de Occidente, parece que por fin hay un rayo de esperanza. Al menos, la oposición está aunada y ha podido hacerse con las actas de las votaciones y ha demostrado que ha ganado las últimas elecciones – siempre nos quedará la duda de cuántas elecciones habrían ganado si desde el principio hubieran luchado juntos -.

Un huracán con nombre de mujer

Vetada en el último momento, habiéndose recorrido su país de punta a punta, hablando con todos, de todo. Una huracán astuta y femenina, María Corina Machado, le planta cara al autócrata, al dictador que vive en su fortaleza y que desde hace un mes se agarra a ese asiento presidencial de un modo indigno, ruin, rapaz.

Ella es la que ha sabido aunar a todos. Proponer a un presidente – Edmundo González, felicidades Edmundo que hace días cumpliste años- y la que día a día, desde su refugio alienta a los soldados de la Salamina venezolana a que resistan el embiste de la bestia que no quiere dejar el poder y devolver la democracia al pueblo.

Esa bestia que lleva un mes usando la fuerza y la sinrazón para detener, torturar, secuestrar, encarcelar a todo el que se le oponga a ella. Como Perkins Rocha, abogado y asesor del huracán Corina, amigo personal, coordinador jurídica y compañero de la causa por la libertad de Venezuela. Pero también han desaparecido Luis López, Jean Carlos Rivas, Juan Iriarte, Freddy Superlano, Biagio Pilieri y su hijo Jesús, y como todos ellos, cientos, miles de personas valientes que son arbitrariamente hechas presas de este régimen perdedor, que tiene como ministro de interior al narcotraficante Diosdado Cabello, buscado por EE.UU, cuya cabeza cuesta la nada despreciable cifra de diez millones de dólares. Pero aun así y con todo el viento en contra María Corina Machado no pierde la esperanza y junto a ella están la mayoría de los venezolanos, los que luchan desde dentro y los que desde fuera se hacen eco y desean volver a su país para volver a hacerlo grande.

España apesta como Maduro

Un mes después de las elecciones presidenciales, los países amigos del régimen han pasado de felicitar al dictador a querer mediar en una transición democrática. Colombia, Brasil, México…  empiezan a tomar posiciones distantes de esa izquierda venezolana, ya arruinada y apestada, y como si se les fuera a pegar la mugre exigen al narcodictador que entre en razón, que reconozca los resultados, que deje la violencia abierta en las calles, la arbitrariedad de las detenciones.

La ONU, Chile, Estados Unidos… Reconocen el fraude de Maduro y España, hermana mayor de Venezuela, se llena de vergüenza al no ser capaz de sostener, ni alentar, ni refrendar la voluntad del pueblo venezolano.

No logro entender si ese silencio gubernamental se debe a la torpeza de la izquierda, de toda la izquierda, o si es fruto de la complicidad que hay entre Nicolás y la pandilla de pusilánimes que nos gobiernan en este momento, con Rodriguez Zapatero a la cabeza.

A lo largo de los últimos diez años hemos sabido que ideólogos de izquierda comunista y socialista españoles han dado aliento y agitado el fuelle para que la narcodictadura de Venezuela siguiera adelante. De esas relaciones están nuestros tabloides llenos de portadas y los juzgados tienen alguna que otra “maleta” de documentos a la espera de diligencias.

Es terrible la complicidad de la izquierda en este asunto, patético el silencio de nuestros políticos progresistas, del gobierno entero que no sólo no sabe reconocer que ha perdido el comunismo, el socialismo venezolano, sino que carece de moral al no condenar la violencia que hoy sufre el pueblo venezolano.

Toca recordar a nuestros gobernantes que España es voz de toda Hispanoamérica en Europa y que, si se producen injusticias y se callan, si nadie dice nada, Europa guarda silencio, no se posiciona y la presión internacional sobre el dictador disminuye y no se verá obligado a deponer el poder, a trasladarlo a su legítimo dueño, el pueblo, representado en Edmundo González y pasará como ya pasó, que el dictador impondrá su voluntad a base de más violencia.

Al gobierno español se le está pegando la mugre, los aires de dictadura, la imagen de arbitrario y poco capaz. Menos mal que el gobierno pasa y que el pueblo español, el de bien, sigue un mes después invadiendo las redes con mensajes de apoyo a sus amigos, hermanos y familiares, pues entre los españoles podemos contar que cerca de medio millón son venezolanos y nosotros sí nos posicionamos, del lado de la verdad y la libertad de Venezuela.

Almudena González

La voz que mueve el mundo

Escucho la voz de Roro @whoisroro, que me cuenta qué es lo que le apetece a Pablo para comer, su último capricho dulce y su último platillo salado.

Si no conoce aún a Roro, se la presento: es una jovencita mona, arregladita, limpia, de vestidos vaporosos y sinuosos, de escotes generosos, de manos cuidadas – al estilo de Peggy Bundy de Marry with Children-, para mí rasca un poco, pero soy de otra generación y esa estética no es la mía.

 

Roro es ese producto socialmedia que ha mantenido a las feministas más puras rabiando durante todo verano: que, si es una sumisa, que ya no quedan mujeres así, que eso es volver al pleisticeno, que no es ejemplo de nada… A Roro le importa un bledo y sus seguidores aumentan y su negocio, ese producto creado para hacer rabiar a las feas y amargadas, gana. Yo me alegro. No por Roro, que no la conozco, sino porque por fin hay un debate abierto: hay mujeres que se sienten bien cuidando de los suyos. Yo, por ejemplo, pero no soy ejemplo de nada. Y como yo, cientos y miles y millones de mujeres en todo el mundo. Y eso me identifica y me alegra, porque este tipo de mujeres no está de moda, ni son famosas, ni nadie se ocupa de ellas, aunque seamos la mayoría. Tal vez deberíamos alzar la voz, salir a la calle y gritar bien alto: cuidamos de los nuestros porque los amamos y, sobre todo, porque nos da la gana y eso nos hace felices.

Me tienen cansada estas feministas amargadas y talibanas que arremeten contra cualquiera que no está en su onda de amargura y fealdad. Señoras, dejen a la mujer hacer lo que quiera. No tengan miedo de que quiera cuidar a los suyos – que siempre lo ha hecho- y menos aún tengan miedo de que no cobre por ello. Dedíquense a velar por que se cumpla la ley, que se pueda de verdad conciliar- enmienden la ley de paridad lo antes posible-, para que su sueldo sea justo, para que, en caso de separación, maltrato, divorcio la compensación por no haber estado en el mundo laboral sea justa, para que no se vea arrojada a la pobreza – el peligro más cercano- y con esa justicia económica sea capaz de salir adelante, ella y sus hijos, pero sobre todo ella.

Se apaga la voz femenina afgana

Y si eso les parece poco emprendan causas mayores, sueñen a lo grande y vayan a la corte internacional y arremetan contra el régimen talibán afgano, ese al que ustedes se asemejan, porque les encanta mandar y sobre todo prohibir, y denuncien bien alto que la mujer afgana se ha quedado sin voz. Pero no por pasar una noche de farra, no. Se ha quedado sin voz porque vive en la noche más oscura de su existencia en el emirato islámico de Afganistán.

¿Acaso se ha coordinado la internacional feminista para salir en todo el orbe civilizado a protestar en favor de sus “hermanas afganas”? Estoy esperando que alguien se decida en Bruselas, EE.UU, Alemania, España, Colombia… Señoras, que si ya era difícil estudiar, salir en coche o pasear, ahora han prohibido hablar, cantar y recitar en público!!!  Que no es sólo el burka, que eso era el principio…

La voz de la mujer, la niña, la esposa, la madre, la abuela… la voz que trasmite la historia, el cuento, la nana, la dulzura de un poema se ha callado a la fuerza, por la sinrazón del que todo lo prohíbe, por miedo, por ignorancia, porque lo más fácil es prohibir, por lo que sea. ¿Quién va a devolverles la voz? ¿Quién va a sacarlas de allí y les dé de nuevo la fuerza, la luz, la esperanza?

Presiento que no habrá organización alguna que se preste a ello, con la cantidad de dinero que se gasta, porque eso es un gasto, en feminismo talibán y rancio. Hay causas mayores y occidente entero debería luchar por ello. Ésta es una de ellas.

El peligro de los fanatismos

Se nos llena la boca hablando de derechos y a la hora de exigirlos, de pedir cuentas a los países nadie se acuerda de ellos. Hace poco el régimen talibán afgano buscaba el reconocimiento internacional espero que encuentren vacío universal, un enorme agujero negro a su alrededor. No exagere señora, pueden decir ustedes, pero no es exageración si les cuento que hace menos de medio siglo ellas, las afganas, vestían de minifalda, paseaban sus elegantes perros por la calle y se divertían más que las alemanas del este. Y miren dónde las ha llevado la sinrazón talibana, el régimen del fanatismo extremo que no es más que un populismo religioso atemorizante y peligroso. Nada bueno en tan poco tiempo.

Puede que desde la comodidad de nuestro balcón lo miremos de lejos y no veamos que en occidente podemos llegar a algo parecido si dejamos que se acalle la verdad, si criticamos con saña la libertad personal de cada una y si tergiversamos las ideas, los conceptos y la historia para que entren en un discurso favorable al relato que conviene en cada momento. Aquí, de momento, no hay fanáticos talibanes, pero sí tenemos feministas fanáticas, activistas woke y políticos mediocres y un afán por eliminar rasgos primordiales de nuestra cultura en pro de hacernos más integradores que daña el sentido común de los normales. Se nos olvida que no hay nada ni nadie más integrador y feminista que la cultura cristiana, que es la base de Occidente y la que ha ido avanzando y creciendo a la luz de la fe y la razón. Quitemos la fe – algo desgastada en estos tiempos- y quitemos la razón – sustituida por sentimientos- y en unos años tendremos un régimen tan peligroso no sólo para la mujer, sino para todos, como el afgano.

Almudena González

Un verano para creer

Necesitaba un tiempo de calma. Y ahí, instaurada en la pausa he podido priorizar lo mío. Ya saben queridos lectores, que a mí lo que me enloquece es la tiranía del tiempo; que te lleva a rastras, de los pelos y a toda prisa por los días, completando años y lustros, hasta que te llena de canas, te salen alas de murciélago y ya ni las pesas pueden poner remedio.

En ese rincón donde el mar te mece y el sol acaricia la piel salada, la mía con urticaria, he logrado olvidar lo que me angustiaba y ahora que he vuelto a lo de siempre, al norte, a ese más al norte de los Pirineos – todo veraneo se acaba- esa angustia se ha convertido en paz; ya saldrán las cosas que no dependen de uno mismo, y saldrán genial, seguro. Pero hay que dejarlas en buenas manos, yo en las manos de Dios, aunque oigan, que cada uno que las deje en las manos de quien quiera y crea conveniente.

 

De la Eurocopa a Paris

Tal vez lo que me pase es que el algoritmo de las redes y el de mi vida real sólo me muestran las virtudes de esas manos tan poderosas, o que como estoy algo más centrada, calmada, pausada sólo veo su mano paternal a mi alrededor, como cuando uno quiere comprar un coche y empieza a verlo por todos lados, curioso… Dejen que me explique:

Mi veraneo – concepto de vacacionar en verano por un largo período de tiempo- comenzó el día que España ganaba a Alemania en la Eurocopa. Imaginen… el chat de amigos alemanes echaba chispas. La selección española que durante la Eurocopa ha ido ganando adeptos y pegándonos a los televisores, volviéndonos a unir a todos – un milagrito si tenemos en cuenta que España anda más dividida que nunca- acaba ganando el ansiado trofeo. En medio del entusiasmo el seleccionador nacional, De la Fuente, se hace viral por contestar a una periodista que persignarse -hacer la señal de la cruz- no es una superstición, sino un gesto de fe, pues él es un hombre profundamente creyente, aclaró en la ronda de preguntas.  Y volvió a declarar su fe en público cuando otro periodista insistió sobre el tema. Sin miedo, con total naturalidad.

Se sosiega al ansia y la alegría de la Selección y los eventos deportivos del verano dan paso a las Olimpiadas de París 2024.

He de confesarles que no vi la inauguración en directo- al parecer blasfema, muy blasfema y soez y paleta- con un toque de belleza que puso sobre todo una espectacular Celine Dion. Un despropósito para deportistas que lejos de vivirlo en un gran estadio olímpico se quedaron con las ganas, navegando por un río infesto, donde no pudieron disfrutar de estar juntos; cada uno en su barquita. Por originales, los parisinos se cubrieron de mierda.

A Dios toda la Gloria

Teorías conspiranoicas a parte lo que París mostró un siglo después de los famosos Carros de Fuego de las Olimpiadas de 1924 fue que está infectada del virus woke que quiere meter mano en todo. Y parece que esta vez el tiro le ha salido por la culata. La respuesta de los deportistas creyentes ha sido espectacular, pese a que el reglamento olímpico prohíbe las manifestaciones políticas, religiosas o raciales en su artículo 50, y las redes sociales no han hecho más que de altavoz de todas y cada una de las manifestaciones de fe que han hecho los laureados en oro, plata y bronce. Así desde el oro en tenis, Novak Djokovic, que sacó su preciosa cruz ortodoxa y dedicó a Dios toda la gloria, se siguieron las brasileñas Rebeca Andrade o la skater Rayssa Leal que en leguaje de signos manifestó que Dios es Camino, Verdad y Vida. A ella la siguieron Caio Bonfim y Larissa Pimienta, la judoca. Los guatemaltecos Adrian Ruano y Jean Piere Brol también mostraron su profunda fe. Tal vez la foto más viral y espectacular la protagonizara el surfista, medalla de bronce, Gabriel Medina que posteaba en redes “Todo lo puedo en cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13) y así en claim de una camiseta, en la declaración a prensa tras recibir un oro, o un bronce, un pequeño gesto de mirada al cielo o en el secreto corazón de una atleta, como la alemana Yemisi Ogunleye, que rezaba esto antes de hacer su último lanzamiento de peso: “ Dios, ahora es el momento, muestra al mundo que eres real y que contigo todas las cosa son posibles”  y tras rezar, no sólo consiguió oro sino que hizo récord mundial. De este modo, y después de la cagada de inauguración Dios ha estado más presente que nunca, o eso al menos me dice el algoritmo.

Yo lo compro porque estoy convencida de que se vienen nuevos tiempos para la fe y porque la historia nos muestra que no son las grandes tormentas sino la acción constante y silenciosa del mar la que moldea la costa, la roca.

Y ahora que el hombre ha perdido toda cordura y anda despendolado con sentimientos engañosos, que provocan tormentas en su ser y le ocasionan desasosiego y vacío, lo que necesita es la calma y el suave baño del agua del mar.

Almudena González

10 años de un nuevo reinado

Tengo un bloqueo. Siento que la actualidad política, la española y la europea me supera. No sé si es que la táctica de Pedro Sánchez logra ejercer hastío también sobre mí; me confunde, me aturde y a veces me cuesta seguir el hilo de los hechos.

Hace una semana el PSOE perdía las elecciones europeas, otras más, y lejos de hacer examen o análisis DAFO sus líderes siguieron mirando pa´lante con la poca vergüenza que les caracteriza.

 

A los pocos días, el rey Felipe VI sancionaba, esto es, dejaba su rúbrica en la ley de Amnistía, esa que elimina de un plumazo los delitos del golpe de estado que dieron los catalanes en 2017: El poder judicial no se pone de acuerdo en cómo aplicarla y a la vez, muchas voces empiezan a levantarse en contra de la Monarquía que tenemos porque dicen unos que el rey no guarda la Constitución, y otros que la República es la mejor forma de gobierno. Estaba claro que iba a pasar; una vez más los socialistas de ahora, los cortoplacistas y aplaudefocas, se ponen de perfil, cuando los republicanos alzan sus voces y banderas en contra de la única Institución del Estado que parece funcionar bien y con dignidad: la Monarquía. Es una pena que sea meramente representativa, porque España necesita un líder como el Rey que aúne y no divida. Preparado y que su verdadera razón de ser sea representarnos a todos sin ideologías o egocentrismos autoritarios y de evolución totalitaria.

Este domingo las voces de la izquierda republicana más radical, esa que arremete contra todo lo establecido se alzaban optimistas ante la concentración que habían organizado en pro de una república española. Cuatro gatos trasnochados, oiga. Pero ya se sabe, según a quién usted lea de dirán que fueron más. Las niñas de Podemos a la cabeza. Esas que no son nada y siempre quisieron ser princesas.

En el fondo creo que estas niñas y sus deseos republicanos son la mejor de las garantías para mantener la Monarquía, pues no hay mejor campaña a favor de Sus Majestades que escuchar y leer la cantidad de sandeces que dicen en sus manifiestos. Cada vez que hablan hay conversos a la Monarquía Parlamentaria.

10 años de FelipeVI

Es todo muy oportunista pues esta semana, el día 19 de junio, se cumplirán 10 años de la proclamación de Felipe VI como Rey de España, después de que su padre abdicara y se marchara – por imperativos de la izquierda envidiosa – a Oriente Medio y se convirtiera en un rey mago de la noche a la mañana (pues aparece y desaparece en fecha señaladas, principalmente familiares).

10 años de un reinado nada tranquilo, bastante movido y políticamente agitado.

Hemos visto a Su Majestad recibir a más de 25000 personas en audiencia, ha presidido 4000 actividades y 3190 audiencias, ha recibido a 269 jefes de Estado y autoridades internacionales, ha realizado 197 viajes al extranjero… Y desde 2017 le hemos visto dejar de sonreír en presencia de Sánchez. Se le nota a Su Majestad, se le enfría el gesto delante de Pedro, el mismo que se rasca la entrepierna, llega tarde para evitar el abucheo, se mete la mano en los bolsillos y se salta el protocolo. Sánchez ansía un palacio, pero en el fondo vive desubicado cuando está dentro de él y ya se sabe, lo que naturaleza no da, Salamanca no presta.

Palabra de Rey

El Rey cerró su primer discurso citando a don Quijote : “no es un hombre más que otro si no hace más que otro”. Diez años después podemos afirmar que Felipe VI, sigue haciendo más que otros.

En aquel 19 de junio de 2014 se comprometió a adaptarse a los retos del presente refiriéndose particularmente a la necesidad de reforzar la confianza de los ciudadanos en sus instituciones y de preservar la convivencia y el entendimiento por encima de las diferencias. Subrayó la necesidad de observar una “conducta íntegra, honesta y trasparente” pues sólo así podría ganarse el respeto y confianza de los ciudadanos.  Los Reyes han sabido sintonizar con el sentir español y han mostrado su lado más humano, no sólo como autoridades, sino también como padres de la futura heredera al trono, la Princesa de Asturias, y eso gusta. Nos gusta.

De momento la Monarquía es de las pocas Instituciones del Estado que cumplen lo que prometen y espero que le dejen tiempo y futuro para seguir cumpliendo, pues es el único espejo de lealtad y honor en el que los españoles se pueden mirar ya que sus representantes políticos, esos a los que se les llena la boca de democracia, de elección y representatividad, dejan mucho que desear.

Me despido esta semana invitándoles a la exposición “Felipe VI: Diez años de la Historia de la Corona de España” preparada por Patrimonio Nacional y la Fundación Cultural de la Nobleza Española con motivo de este aniversario. Tiene lugar en el Palacio Real de Madrid y está programada hasta el 20 de septiembre.

Almudena González

¿Qué tiene el Madrid?

Lo ha vuelto hacer. El Madrid ha ganado de nuevo la Champions Ligue, y ya van 15. Me gustaría saber tanto de fútbol como mis amigos periodistas y poder decirles las mejores jugadas de la historia del madridismo y hacer un balance y recorrido por las 15 Copas de Europa o al menos de las últimas 9, que son las que he vivido.

Siendo un equipo lleno de estrellas y grandes jugadores de fútbol cabría esperar que hubiera preferencias y melindres con aquellos que dentro de la plantilla juegan más y mejor. Lo cierto es que gestionar los egos de un vestuario no es nada fácil como imagino que tampoco lo es que poner en valor a cada jugador y hacerle sentir parte indispensable del todo. Ahí está la destreza del entrenador y su equipo técnico deportivo, pero es que un Club es más que un equipo y una gestión empresarial, y el Madrid tiene ese punto más que lo hace superior sin rechistar.

 

Este año no partía como favorito, tuvo a su portero Courtois lesionado hasta la final, y lejos de apostar por esa carta de víctima derrotada y lamentarse por la desgracia del belga, algo que muchos hubieran tomado como arma en cada conferencia de prensa posterior a un mal resultado, supo buscar la solución confiando plenamente en su segundo guardameta, el ucraniano Andriy Lunin, el cuál ha hecho un excelente trabajo; por sí mismo y por el equipo. Uno sabe que cuando se trabaja bien hasta el final el primer beneficiado es uno mismo, pero paralelamente el beneficio redunda alrededor, en este caso; en el equipo y en el Club y en la afición. Pero la clave del éxito tampoco es esa, pues todos los deportistas trabajan por la sana superación propia y el éxito en la competición.

Podríamos pensar que además de ver las fortalezas y el valor de cada uno de sus jugadores y enfocarlos al bien del todo, estudian a conciencia cada partido para conocer el modo en que deben enfrentarse a sus rivales y así, partiendo de nuevo en desventaja, supieron ganar al Manchester, contra el que no podían hacer mucho, salvo poner cabeza en la defensa de su portería. Ser y actuar como un solo jugador frente a un equipo lleno de estrellas, aunque mucho me temo que tampoco radica aquí ese plus que tiene el Madrid.

Podría hablar del éxito de Florentino y de su equipo gestor, del buen hacer en el vestuario de Carlo Ancelotti, del liderazgo de Nacho como capitán de un equipo mítico y nada de eso definiría ese plus que tiene el Real Madrid.

Tal vez la clave esté en la certeza de todos ellos de saber que mientras el contador siga en marcha se puede ganar sin atisbo alguno de duda y que en ese tiempo, sea el que sea, no cabe la renuncia de ni un solo jugador, con lo cual sólo queda perseverar, seguir poniendo empeño en el objetivo final, que no es otro que el más favorable a su propósito; ganar o mantener a cero el marcador.

El Real Madrid es un el magnífico ejemplo de empeño en la lucha por los objetivos, de esperanza e ilusión para mantenerse en el campo y de fe en saber que siempre se puede hasta el último minuto, creyendo que de verdad es posible, porque lo es.

Almudena González

De okupas y perdedores

Me despiertan las noticias de la radio: una mujer comenta a cara descubierta – dice la locutora – cómo ha okupado una casa de lujo en la isla de Menorca: Pagó a un señor, éste le dio las llaves y ella entró a vivir con toda su familia a esa casa de la que no paga nada y sobre la que no tiene ni un derecho.

El sistema de okupación, allanar una vivienda, entrar a vivir en ella con total impunidad y disfrutar de un techo sin que le cueste un solo euro al Estado o al okupa, es el paradigma de la España de hoy. Donde la gente de bien queda desamparada ante un sistema que no funciona: un poder que desatiende las políticas de vivienda, una justicia lenta o tal vez saturada, unas leyes que desprotegen la propiedad privada y que en las que los avispados encuentran un modo de vida estilo cigarra; parasitando al propietario, a la buena gente, que vive como una hormiga.

 

Con total desfachatez la señora comenta cómo ha cometido un delito contra la propiedad privada sin que la policía, las autoridades, la saquen de esa casa, porque no pueden actuar sin la denuncia del dueño, y vaya usted a saber dónde está el dueño de una villa de lujo situada en Baleares; tal vez trabajando en Francia o en Madrid o en Alemania, ajeno a la okupación de su casa, cuando se entere empezará su calvario y es que es verdad que mientras uno vive en la ignorancia es feliz.

¿Un conflicto diplomático? Mejor dos

Y siguen las noticias radiofónicas, ya no se habla de la llamada a consultas de la embajadora de España en Argentina, esta es una pataleta de un gobierno sin carácter, con un líder egocéntrico, rodeado de mediocres. Argentina, España te quiere y toca esperar a que se marchen estos señores que gobiernan.

Hoy las relaciones diplomáticas se rompen con Israel. Esta vez son las declaraciones de la vicepresidenta del gobierno Yolanda Díaz, la comunista, ignorante, pedante y petulante líder de Sumar, que lejos de aportar a su país, lo humilla y lo coloca en el eje geopolítico del mal al declarar que Palestina debe ser libre “desde el río hasta el mar”. Estoy convencida de que esta palurda bien vestida, o quien le hiciera el discurso, pensó que esa frase, también eslogan del terror de Hamas, que busca la aniquilación de Israel, quedaba genial para redondear un alegato en favor del Estado Palestino, pensando, además, que sería una frase de alcance cósmico e intergaláctico porque es preciosa. Desde el río hasta el mar… Ella que ve el horizonte y lo echa de menos, lo tuvo claro.

Lo que no entiende la izquierda patria, ni la mundial, ni los cientos de jóvenes ilusos universitarios que se manifiestan cada semana en algún lugar del mundo- esta semana en Maastricht – es la complejidad del asunto. No es Israel el invasor, el propagador del terror, el causante de todo, es la víctima que se defiende, que está condenada a defenderse siempre porque su persecución no ha cesado nunca. Lo que persigue Hamas es reducirla a la nada y si para ello tiene que sacrificar a su gente, lo hará, como lo viene haciendo, porque a Hamas sólo le interesa lo suyo. Ni la gente, ni el pueblo, ni las infraestructuras, ni la vida. Hamas vive del odio, del terror, de alimentar el monstruo del horror y Hamas es el gobierno de esa Franja de Gaza.

Tensión de rotura

En estos momentos de tanta tensión internacional no se trata de provocar más dolor posicionándose a un lado u otro del conflicto, se trata de sentarse y ver dónde puede haber paz. Desde luego habrá que empezar por soltar rehenes, no porque sean israelíes, sino porque todo empezó así: matando y secuestrando, violando y ejecutando a cientos de israelíes el 7 de octubre de 2023. Y habrá que seguir con el alto al fuego y con tender la mano para rehacer la Franja y respetar los acuerdos de paz que se firmen. Pero lo primero es voluntad y no meter más cizaña desde la tribuna de un Congreso que representa a toda una nación, en la que eres cuarta fuerza, cuarta. Porque Yolanda, estás ahí por estrategia de Pedro, no por tu carisma, ni por tu inteligencia, ni siquiera porque resaltas el perfil bueno de tu amo. En el fondo estás un poco de okupa, como esa señora de Menorca, porque no has acreditado nada meritorio para representarnos a todos. De hecho, ni siquiera Pedro lo ha hecho. Él también perdió las elecciones y por eso estamos como estamos.

Nada de lo que dicen hoy en las noticias encierra una sola política, medida o camino para arreglar un poco la vida de los españoles: ni construcción de viviendas para jóvenes o familias, ni políticas que llenen de vida la España vaciada, o medidas para paliar la epidemia de enfermedades mentales que sufren niños, jóvenes y adultos, ni mejoras para los mayores, ni medidas para bajar la luz o los combustibles o algún impuesto, ni siquiera tienen pensado hablar con expertos y revisar de esa ley de educación que dicen que es un despropósito y que traerá adultos incapaces de gestionar nada, parecidos a los políticos como Yolanda, Pedro o como Belarra, que como tampoco aporta, se dedica a señalar con el dedo a los periodistas que no le gustan, como el portavoz del gobierno, que ignora sistemáticamente las preguntas de la prensa que a él no le gustan, como si en un cargo público se pudiera escoger para quien gobierna o a quién se responde…

Estar por estar

España vive desgobernada, loca, esquizofrénica, como la del muelle de San Blas, y algo polarizada gracias a Pedro y su pandilla que están por estar. Ellos ostentan un poder que no pueden ejercer porque perdieron y la consecuencia inmediata es no tener apoyos suficientes, ni presupuesto, ni política, ni rumbo y… ahora toca sacar apoyos, prometiendo lo que no deben. Así desdibujan España y transforman su democracia que es ya un holograma, una imagen ficticia, una quimera porque el presidente no gobierna y pareciera que lo suyo es reinar, pero no como Su Majestad, Felipe VI, sino de un modo absolutista; para él todo el poder: el poder judicial -al que desacredita cada vez que puede-, tiene manipulado al legislativo, sometido el ejecutivo que es incapaz de hacerle frente, porque cada vez son más sus perros de presa y acorralan y atosigan y parece que la oposición se hubiera cansado. Lo último de Pedro es mandar y ordenar a la presidenta del Congreso, tercera autoridad del Reino de España, que actúe a su favor, cuando lo que escucha en las Cortes le incomoda, como hizo el jueves sin ir más lejos, cuando algo le decía Feijoó y no le estaba gustando…

Empiezo a pensar que el presidente es un romántico y que lo que le gustaría es volver al antiguo régimen, al absolutista, el de clases y poderes, siempre que él esté al frente y quedarse okupando La Moncloa in aeternum. Pedro, cuando la fiesta se acaba, lo inteligente es marcharse. Claro que igual no podemos pedirte tanto, ¿no?

Almudena González

Maryna y Vadim, las otras guerras de Ucrania

Pensaba hablarles del día de las madres. Me gusta mayo porque todo el mundo celebra que son ellas y no los poderosos los que mueven el mundo, brindan futuro, educan generaciones -lo que dice una madre permanece eternamente – y son la esperanza para un mundo mejor, pues ellas son las guías de sus hijos. Las madres crían y junto a los padres co-crean, es decir, colaboran en la creación del mundo, que no es estática, sino que continua gracias a los dos.

Maryna necesita a Vadim

 

Conozco a una madre que se llama Maryna. Es grandota, tiene una cara redonda y una mirada de soles. Disfruta del paso doble cuando lo bailan otros y mueve un pie al son de la música. Ella es lista y atrevida. Valiente y cariñosa. Amante de los animales y mujer de ciencia. Tiene dos hijas pequeñas que viven desconectadas a ratos de una realidad terrible: su país está en guerra y su padre se quedó allí.

Maryna y sus hijas son parte de ese millón y pico de ucranianos que vinieron a Alemania.

No conozco a muchos desplazados de esta guerra. Conozco a Maryna. Está enferma. De esas enfermedades que a uno le dejan sin fuerza de la cantidad de veneno que hay que meter al cuerpo. Ya ha comenzado el tratamiento. Ella es de las que se sabe en manos de Dios y confía, pero sus amigas también sabemos que a Dios hay que pedirle trabajando, porque a Dios rogando y con el mazo dando. Así que estamos dando la tabarra a las autoridades, a las fundaciones, a la Cruz Roja, a las ONGes, al personal de fronteras para que Vadim, su marido, venga.

El cáncer en guerra

Imagino que la quiniela del cáncer no sólo le ha tocado a Maryna. La estadística de la prevalencia e incidencia del cáncer de mama en Ucrania dice que algo más de 100.000 mujeres al año lo padecen. Habrá otras muchas, imagino. Hay una edad en la que las células se vuelven locas; del estrés, de las mismas hormonas, de la pena tal vez.

La guerra ha dejado a muchas mujeres solas, criando a sus hijos. Ellas, generosas con su patria, ponen a salvo a los hijos y donan a sus maridos para la lucha. En cambio Ucrania no puede permitirse el lujo de agradecer el esfuerzo. Se pasan los días negando el permiso a sus hombres, ese que necesitan para ganar guerras mayores. El cáncer, esa guerra que se batalla en los cuerpos y puede que deje solos a los hijos, esos pobres niños que tendrán un doble drama que superar: la guerra de papá y la guerra contra la enfermedad de mamá.

Me duele Ucrania. Su guerra y también su propaganda sucia y mentirosa. Hace poco prometía permisos para la reunificación familiar en caso de enfermedad y ahora no deja a los esposos socorrer a sus mujeres. ¿Es ese marketing sólo de cara a la galería? ¿Es una estrategia para quedar bien frente a Europa?  De ahí no sale ni un hombre  sin haber entrado en la guerra de las mordidas al señor de la garita. Si la realidad siempre supera la ficción. ¡Almudena, niña despierta!

El tipo de la frontera

Me dice una amiga en Londres, que tiene contactos en la zona,  que las cosas se han puesto muy feas últimamente en Ucrania. Que todo depende del que está en la frontera. El corazón de un hombre se hiela en tiempos de guerra. Ven al igual como efectivo y desaparece el amigo, el vecino, el padre y el esposo. Nadie puede entrar, ni mucho menos salir sin ese permiso del tipo de la frontera.

No importan los documentos de ruego, esos que piden que se de un permiso a un hombre cuya mujer enferma y sus hijas quedan desatendidas por ello. Tampoco los informes del hospital, repletos de sellos alemanes – qué poco les importa a estos ucranianos un sello oficial -, tampoco los informes de biopsias de tumores malignos extendidos en cuerpos femeninos.

La guerra es la locura extrema del hombre. Entiendo que Ucrania lucha por su independencia, hace de frente hostil para evitar que Putin llegue a Europa, invada  Polonia y el mundo entero arda de nuevo. ¿Pero de qué sirve luchar por la libertad y la independencia si uno mismo no es libre para hacerlo? ¿No es acaso el hombre libre de escoger sus guerras?

Puede que Vadim sea imprescindible en este sin sentido, puede que sea ese hombre que marque la diferencia en la batalla, que cambie el rumbo de la guerra, pero donde no hay dudas de la necesidad de Vadim es aquí, con Maryna y eso se lo tendremos que imputar a Putin, que es el que nos ha metido en esto.

A Europa le duele tu sufrimiento, en cierto modo te agradece con armas que pares ese golpe infernal y cuida de tus mujeres lo mejor que puede. Tú, Ucrania, lucha, y logra esa libertad, pero mientras, si puedes, deja salir a los Vadim, de a poquito, para que puedan socorrer a sus mujeres enfermas, sin pagar el peaje de una injusta mordida. 

Almudena González