Quien celebre el ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela, además de despreciar la soberanía y la libre determinación de los pueblos, es incapaz de analizar las implicaciones que tendrá para Colombia el caos que acaba de desatar el presidente Trump en el país vecino.
Una cosa tiene que quedar absolutamente clara: la motivación de Estados Unidos no es otra que el petróleo. Ni siquiera se han esforzado en ocultarlo; todos los altos funcionarios del Gobierno Trump, liderados por el presidente, han venido hablando desde el mes de noviembre de la recuperación del petróleo “robado” a Estados Unidos en Venezuela. Sin ir más lejos, las declaraciones dadas por el vicepresidente J.D Vance el día de la agresión reforzaron que lo que se viene ahora es la “recuperación del petróleo robado”.
La guerra contra las drogas es la excusa de papel sostenida por los gringos para poder justificar los ataques contra una desprevenida Caracas, tal como en su momento lo fue la supuesta existencia de armas de destrucción masiva para desatar el infierno en Irak. Tanto en ese momento como ahora, el motivo real es uno y sólo uno, hacerse con el control de las reservas petroleras de un país soberano.
La diferencia es que ahora se ha pasado por encima la necesidad de solidificar la ficción para justificar la invasión. En su momento se citó al Congreso, se presentaron informes de investigación, en fin, se desarrollaron todas las acciones posibles para tratar de legitimar ante los ojos del mundo la intervención militar en suelo extranjero. En cambio, el Gobierno estadounidense actual funciona bajo una premisa simple pero apocalíptica: cualquier afirmación hecha por Trump es verdad. Lo único a lo que se dedica el gobierno americano actual es a moldear la realidad a los deseos de Trump.
Si hay un país que paga primero el precio de una escalada en Venezuela, ese es Colombia. No lo digo como consigna: lo dicen los números y la experiencia reciente. La crisis venezolana ya ha empujado a millones de personas a migrar; Reuters estima 7,7 millones de venezolanos fuera de su país desde 2014. Colombia, además, es el principal país receptor: las cifras oficiales regionales ubican en nuestro territorio cerca de 2,83 millones de refugiados y migrantes venezolanos. En otras palabras: cualquier escenario de guerra interna, vacío de poder o represalias prolongadas puede traducirse en presión inmediata sobre fronteras, sistemas de salud, empleo, educación y seguridad.
Aplaudir la desestabilización que está intentando crear Estados Unidos en Venezuela es tener ceguera histórica frente a lo que ocurre en una región cuando una potencia externa viola la soberanía de alguno de los países. Colombia es el primer territorio al que huirá la población venezolana en caso de un conflicto prolongado, estamos ante el riesgo de la mayor crisis humanitaria en la historia del país bajo los vitores de la derecha arrastrada y traicionera.
Lo más peligroso, no obstante, es el precedente que acaba de sentar Estados Unidos sobre la región. El día de hoy fue el petróleo de Venezuela, el día de mañana puede ser el carbón de La Guajira o el oro de Santurbán. ¿Qué pasará cuando Trump diga que Colombia le ha robado a Estados Unidos petróleo, carbón, minerales o metales preciosos? ¿Lanzará los mismos hurras la derecha cuando sea Bogotá la bombardeada en una madrugada?
La amenaza para América Latina, para Colombia, no puede ser subestimada. De aquí al 2028 tenemos en el hemisferio norte del continente a una nación hostil, que acaba de demostrar que está dispuesta a desplegar su poderío militar para conseguir los recursos naturales que asume le son propios por derecho divino. Si los pueblos latinoamericanos no se unen para resistir los embates imperialistas de Estados Unidos sufriremos el mismo destino de caos que lleva viviendo en los últimos veinticinco años el Medio Oriente.
PORTADA
Gustavo Petro activa alerta en la frontera con Venezuela, tras los bombardeos de EEUU
A siete meses de terminar el gobierno de Gustavo Petro cómo cierra el 2025
Polo Polo viajó a Tierra Santa para pedir» perdón» hablando desde el cristianismo pero vestido de Judío
Los 10 temas del año 2025 en Confidencial Noticias