El clérigo Alireza Arafi ha sido elegido para completar el último vértice del Consejo de Liderazgo de Irán, el triunvirato de transición conformado junto al presidente del país, Masud Pezeshkian, y el jefe del poder Judicial, Gholamhosein Mohseni-Ejei, para llenar provisionalmente el vacío dejado tras la muerte del líder supremo Alí Jamenei con vistas a la próxima elección de un sucesor.
Arafi parece, a primera vista, alejado de la cúpula iraní y de su estamento de seguridad pero en realidad está profundamente implicado en los quehaceres diarios del estamento clerical.
El clérigo, de 67 años, es vicepresidente segundo de la Asamblea de Expertos (el cuerpo deliberativo que elige al líder supremo) y ha sido miembro del poderoso Consejo de Guardianes, que examina a los candidatos electorales y las leyes aprobadas por el Parlamento, y además ejerce como presidente de los Seminarios Islámicos de Irán. En 2022 llegó a ser recibido en audiencia privada por el Papa Francisco.
El Gobierno iraní no ha perdido un minuto en recomponer a su cúpula en plena continuación de las operaciones conjuntas de EEUU e Israel contra el país.
Cabe recordar que este pasado sábado murieron, junto a Jamenei y parte de su familia, el jefe del Estado Mayor, Abdolrahim Musavi; el comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), Mohamad Pakpur, el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadé, asesor militar del líder supremo y secretario del Consejo de Defensa iraní, Ali Shamjani, y el general Golamreza Rezaian, jefe de los servicios de Inteligencia de la Policía iraní (FARAJA).
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