Mientras en Bogotá y su centralismo va en discusión el decreto 1428 que desmonta los subsidios del diésel, en Mitú, en el departamento del Vaupés, convivir con el diésel parece nunca haber sido uno de los privilegios, en un departamento donde las basuras impactan a la población y se la juega por agua potable o tomarla de un rio contaminado.
Preocupa ver como la historia se repite en un departamento siempre abandonado. El Gobierno Nacional anunció con bombos y platillos el despliegue de un puente aéreo y la llegada de los Hércules C-130 que pertenecen a la Fuerza Aeroespacial y 9.000 galones iniciales.
Para no decir menos, celebrar una medida de emergencia iniciando el año, con las alegrías del salario mínimo, es admitir, que, por este lado, el fracaso estructural de nuestra política energética en las Zonas No Interconectadas (ZNI).
Aunque se venda esta vez diferente, esta crisis siempre ha sido “humanitaria” y logísticamente mal planteada, que, además, el cambio climático y la contaminación, ha generó en secado de los ríos Guaviare y Unilla, estando en niveles mínimos históricos, represando cerca de 150.000 de combustible en Inírida y aislando a Mitú.
Esto nos permite concluir que la falta de agua en el río causa falta de energía en la planta de tratamiento del municipio, apagando las bombas del acueducto, tal como lo mencionó La Superservicios “nuestra planta de tratamiento es insuficiente y el riesgo sanitario es alto”.
Sin electricidad, sus habitantes dan prioridad de agua para los niños y los abuelos, mientras el comercio y la movilidad colapsan porque la gasolina llega una vez por semana y se va en un día.
Si bien, el ministro, Edwin Palma, habla de una «transición energética que reduzca la dependencia del diésel»; en la práctica, Vaupés y Guainía siguen siendo adictos al combustible fósil porque el Estado no ha construido otra alternativa viable, donde.
Que, de la misma manera, se dice a gritos proteger la amazonia, pero se tiene un botadero a cielo abierto digno de muchos documentales, que día a día surte de lixiviados el río Vaupés.
La respuesta de la GENSA (empresa encargada del suministro energético en este departamento) junto con el Ministerio de Minas y las Fuerzas Militares fue atendida, sin embargo, como lo menciona aso capitales “esto no es coyuntural, es estructural” y no se puede seguir administrando la precariedad energética a punta de PMU (Puestos de Mando Unificado) cada vez que llega el verano.
Se necesita entender que una capital de un departamento, que en su historia no ha contado con luz, agua y transporte, sea «contingencia logística», no, es una vulneración constitucional (ya que se habla tanto de constitución en plazas llenas y redes sociales) y de derechos fundamentales.
Iván Santisteban | Opinión
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