Ir al contenido principal

Horarios de atención

De lunes a viernes:
8:00 AM – 5:00 PM

Whatsapp: (+57) 317 599 0862
Teléfono: (+57) 313 7845820
Email: [email protected]

Confidencial Noticias 2025


Colombia es un país polarizado desde sus inicios. Eso es algo que todo sabemos de vieja data. Pero, lo que nadie hubiera podido predecir, además de una pandemia catastrófica, es que aquí íbamos a polarizar hasta la esperanzadora llegada del primer cargamento de vacunas para ponerle fin al coronavirus, la recesión, y la depresión social.

El repertorio de quejas fue exhaustivo: primero, que Estados Unidos, Alemania o Rusia ya habían empezado vacunar, como si fuera posible siquiera comparar el poder de negociación, presupuesto e influencia geopolítica de una superpotencia con el del cualquier otro país; segundo, que por qué tan demoradas, si en los países vecinos ya habían llegado las primeras mil dosis, hecho que hizo clamar a muchas voces, y ojo que no estoy mintiendo, que Colombia estaba peor que Venezuela; después, que por qué solo vacunas de Pfizer, y no de otros laboratorios, queja que con el pasar de los días se desmintió por la evidencia; también, que por qué iniciar el 20 de febrero, y no el 19, pues era mejor empezar antes que después…

La suma de quejas no paró en cuanto llegó el avión con las primeras 50.000 dosis de la vacuna el pasado lunes 15 de febrero. Muchos se llevaron las manos a la cabeza asegurando que 50.000 dosis no iban a alcanzar para una población de 50 millones de personas, y hasta criticaron que el avión que trajo este cargamento de la esperanza era de la aerolínea DHL, que es privada, y no de nuestra Satena, que es una aerolínea pública y que tiene sus propios, aunque más pequeños aeroplanos.

Por desgracia, todo lo anterior no es una simplificación absurda ni una caricatura, sino que son críticas reales a todo el complejo proceso de asegurarle a Colombia sus vacunas contra el Covid-19.

Y las críticas no pararon con el inicio del Plan Nacional de Vacunación: la lectura general es que los políticos adelantaron un show al realizar actos simbólicos con las primeras aplicaciones de dosis al heroico personal médico del país. Para ellos, lo relevante hubiera sido echar tierra a la noticia, al hecho, y seguir nuestra vida como si nada ocurriera. Ignoran el poder de lo simbólico, la necesidad de comunicar desde los tomadores de decisiones, a través de la celebración y el ejemplo, que tenemos como nación una tarea titánica, que requiere de la coordinación, disciplina y compromiso de 35 millones de personas.

¡Claro que había que comunicar, con todos los reflectores y eventos posibles, que iniciamos la vacunación! ¡Por supuesto que era necesario mostrarle el proceso, acompañado del presidente Duque, a los miles de colombianos que aún hoy sienten desconfianza de la vacuna misma! Muy seguramente, si todo se hubiera adelantado con el secretismo que sugieren, esas mismas voces críticas estarían hoy tramando una teoría de la conspiración, asegurando que el hecho de no ver al presidente mismo vacunándose apunta a que las vacunas son fraudulentas, o que no llegaron en el número anunciado, o que no son efectivas, o que…

Estas personas no conciben el daño que su postura puede lograr en una opinión pública que necesita estar concentrada en el objetivo del país, que es dejar atrás la pandemia. Muchos lo hacen bajo la fórmula de “criticar por criticar”, y lo que es peor, con miras a las próximas elecciones.

Al denunciar la supuesta politización del proceso de vacunación, hunden a los colombianos en un pesimismo que luego les puede pasar factura, cuando en esta sociedad perdamos la capacidad de celebrar nuestros logros colectivos, confiar en las autoridades o en los propósitos que tenemos como nación.

Ya para cerrar, estas personas ocasionan otro daño, aún peor: sirven como globos de distracción que nos apartan de los debates importantes. Por ejemplo, en lugar de criticar el color del avión, deberíamos estar hablando seriamente de la necesidad de tomar medidas para seguir desescalando el contagio. El proceso de vacunación es inmejorable, pero no será suficiente para hacer desaparecer la pandemia.

Incluso con 12.000 dosis diarias aplicadas en Bogotá, de seguir como vamos, lo más probable es que tengamos un tercer pico de contagios, con sus correspondientes desbordes del sistema de salud y sus cierres que aniquilan el comercio: más muerte y desempleo se ciernen sobre la capital, y nosotros debatiendo si el presidente debió ir al aeropuerto a recibir las vacunas o no…

¿No podemos dejar las pugnas por un solo momento y concentrarnos así en lo importante? Estas personas, sin lugar a dudas, necesitan una vacuna contra el pesimismo.

@oramirezvahos

Óscar Ramírez Vahos | Opinión

PORTADA

El Gobierno Nacional puso en marcha el proyecto el proyecto Escudo Nacional Anti Drones, con una inversión de 6.2 billones de pesos. Para su desarrollo se conformó un equipo multidisciplinario integrado por hombres y mujeres de las Fuerzas Militares y la…
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado este viernes que recibirá a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, en la Casa Blanca durante la primera semana de febrero, después de que esta misma semana ambos mantuvieran una llamada telefónica…
El presidente de la república, Gustavo Petro, respondió a la invitación de alias Iván Mordisco al ELN para conformar un bloque armado que atente contra la seguridad en la frontera entre Colombia y Venezuela, tras la captura por parte de los Estados Unidos de…
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, confirmó la muerte en desarrollo de operaciones militares de Cristian Eiler Matías Hernández, alias Polo, uno de los más peligrosos alfiles que tenía alias Iván Mordisco en el sur del país. La baja en combate fue…
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acordaron en su reciente llamada realizar «acciones conjuntas» contra el paramilitar Ejército de Liberación Nacional (ELN) para evitar que use Venezuela como…