La tasa de desempleo nacional se ubicó en 10,9% en enero, por debajo del 11,6% registrado en el mismo mes del año anterior. Se trata del nivel más bajo para un enero desde 2001, lo que marca un hito positivo en la evolución reciente del mercado laboral. En términos desestacionalizados, la tasa fue de 8,5%.
Sin embargo, el descenso del desempleo no obedeció principalmente a una dinámica robusta de generación de empleo, sino a una menor participación laboral. La Tasa Global de Participación (TGP) se redujo de 64,1% a 63,6%, mientras que la Tasa de Ocupación (TO) se mantuvo estable en 56,7%. Esto sugiere que parte de la caída en la desocupación se explica por una menor cantidad de personas buscando trabajo.
En términos de creación de puestos, frente a enero de 2025 se generaron 324.000 nuevos empleos, lo que representa un crecimiento anual de 1,4%. No obstante, la cifra evidencia una desaceleración frente al aumento de 4,0% observado un año atrás, confirmando una pérdida de dinamismo en el mercado laboral.
Por sectores, la mayor contribución al empleo provino de la administración pública, educación y salud, así como de las actividades profesionales y la industria. En contraste, los sectores de comercio y alojamiento y comidas registraron una destrucción significativa de puestos de trabajo. Este comportamiento resulta llamativo, dado que se trata de actividades intensivas en mano de obra y podría estar relacionado con el fuerte ajuste del salario mínimo, que habría elevado los costos laborales especialmente en estos segmentos.
Otro rasgo relevante fue el mayor dinamismo del empleo no asalariado, que creció 2,2%, frente a un aumento de apenas 0,6% en el empleo asalariado. Dentro del trabajo no asalariado, se destacó el incremento de trabajadores por cuenta propia y de empleadores o patrones, lo que podría reflejar una recomposición hacia modalidades laborales más flexibles o informales.
En materia de género, el contraste fue marcado: mientras el empleo femenino creció 4,0%, el masculino se redujo 0,3%. Las actividades profesionales y la industria fueron los sectores que más impulsaron la ocupación de las mujeres, consolidando una tendencia reciente de mayor participación femenina en áreas tradicionalmente menos feminizadas.
De cara a los próximos meses, las perspectivas apuntan a una continuación en la desaceleración de la creación de empleo, particularmente en el segmento formal. El impacto del fuerte incremento del salario mínimo podría seguir afectando a los sectores más intensivos en trabajo, limitando la generación de nuevos puestos y profundizando la recomposición hacia el empleo no asalariado.
Análisis realizado por Mariana Quinche, economista de BBVA Research
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