Ir al contenido principal

Horarios de atención

De lunes a viernes:
8:00 AM – 5:00 PM

Whatsapp: (+57) 317 599 0862
Teléfono: (+57) 313 7845820
Email: [email protected]

Confidencial Noticias 2025


El siglo XX fue aquel en que la política se transformó en crimen. Organizaciones políticas de todo tipo optaron por las formas de la delincuencia organizada a través de la conformación de grupos terroristas, insurgencias armadas y milicias. Asaltaron bancos, secuestraron personas, cobraron extorsiones, ejecutaron informantes, traficaron drogas y armas, y crearon negocios de fachada para blanquear activos.

El siglo XXI es, en cambio, el tiempo en el cual las organizaciones criminales se están convirtiendo en organizaciones políticas. Este fenómeno no es el resultado de una estrategia predeterminada ni de una concepción abstracta sobre la naturaleza de la organización; no es un producto intelectual, sino el resultado del crecimiento desmesurado y veloz de los recursos, capacidades y alcance de estas organizaciones. Ya no se trata de sobornar al poder: se trata de tener el poder.

La hipertrofia del crimen organizado está transformando las democracias en el Tercer Mundo y ha llegado a capturar la totalidad de un Estado, como en Venezuela, donde se estableció una dictadura criminal, constitucional. La tecnología, la globalización, el crecimiento económico, la desaceleración de la cultura y el déficit de legitimidad de las sociedades abiertas han impulsado dinámicas identitarias y relatos de reivindicación que las organizaciones criminales han adoptado para expandir su influencia social y vaciar a la democracia de contenido, con el fin de capturarla.

Como lo expresa Daniel Sansó-Rupert Pascual en su libro Democracia sin democracia:

“La criminalidad organizada es, entre muchas otras cosas, una forma de manifestación de crisis constitucional: la progresiva degradación de las normas, de las instituciones y de los límites que estas imponen al ejercicio del poder.”

Y es precisamente en este sentido que la capacidad institucional para combatir al crimen organizado y negarle su influencia política se torna paradójica, porque las mismas normas que sustentan al sistema impiden la defensa del sistema.

Los eventos en desarrollo en el mar Caribe —donde la flota americana impone un bloqueo armado a las operaciones de tráfico de drogas, tratando a los narcos como combatientes enemigos, es decir, como terroristas—, a la vez que transfiere presión a sus centros de operaciones y estructuras de mando en Venezuela, suponen una transformación muy relevante en el enfoque de la lucha contra el crimen organizado, porque lo identifican en su verdadera dimensión: como una amenaza a la seguridad nacional.

Igualmente, las operaciones militares ordenadas por el gobernador del estado de Río de Janeiro para desvertebrar la estructura de control territorial del llamado Comando Vermelho reflejan una visión estratégica que interpreta la realidad del fenómeno de las organizaciones criminales como enemigos activos del Estado, y no como simples delincuentes violentos.

Abordar esta amenaza implica cambiar la doctrina legal —incluso en cuanto a lo constitucional— y la doctrina operacional de las fuerzas de seguridad. Es necesario adaptar normas y capacidades a un contexto muy complejo, frente a un enemigo que se encuentra transversalmente implantado en todos los niveles del sistema, pero que, a la vez, cuenta con recursos armados duros y tecnología de grado militar para sostener su base operacional.

El choque con estas fuerzas será urbano, no solo en las grandes ciudades, y las fuerzas de seguridad deberán combatir en medio de la población, expuestas a campañas de operaciones psicológicas destinadas a desprestigiarlas y limitar su capacidad. Se trata de un campo de batalla multidimensional e impredecible, del que dependerá el futuro de la democracia y la libertad.

Hace un siglo, en Ypres y Verdún, la pregunta de los estrategas militares era cómo cruzar un campo de batalla barrido por la metralla; hoy, la gran pregunta, frente a los nuevos desafíos, es cómo cruzar una esquina barrida por la metralla.

Jaime Arango

Jaime Arango

Asesor de Seguridad Nacional 2018/2022. Comunicador Social. Diplomado en Análisis y Prevención del Terrorismo del Instituto Perry del Departamento de Defensa USA. Asesor de estrategia. Catedrático y columnista

PORTADA

El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, confirmó la muerte en desarrollo de operaciones militares de Cristian Eiler Matías Hernández, alias Polo, uno de los más peligrosos alfiles que tenía alias Iván Mordisco en el sur del país. La baja en combate fue…
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acordaron en su reciente llamada realizar «acciones conjuntas» contra el paramilitar Ejército de Liberación Nacional (ELN) para evitar que use Venezuela como…
En un video divulgado en las redes sociales, Iván Mordicos, jefe de la disidencia de las Farc conocida como Estado Mayor Central, propuso al ELN, lo mismo que a la Segunda Marquetalia, el EPL y las disidencias de Walter Mendoza, la creación de un bloque…
En un operativo de control y registro realizados en el municipio de Ponedera (Atlántico), uniformados de la Policía Nacional capturaron al expresidente de la Federación Nacional de Ganaderos (FEDEGAN) y exsenador, Jorge Visbal Martelo, quien fue condenado…
El candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, se reunió con el presidente de España, Pedro Sánchez, en medio de una gira en el exterior en donde espera conquistar el voto de los colombianos radicados en otros países. Cepeda calificó la reunión como…