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Etiqueta: Alejandro Toro

Colombia liderará la Comunidad de Policías de América en el 2025

En el complejo entramado de seguridad que enfrenta el continente americano, la cooperación internacional entre cuerpos policiales ha demostrado ser un elemento clave para combatir las amenazas transnacionales que desafían la estabilidad y el desarrollo de nuestras naciones. En este contexto, la Comunidad de Policías de América (AMERIPOL) emerge como una herramienta indispensable para fortalecer los lazos entre las instituciones policiales del hemisferio y coordinar esfuerzos que trascienden las fronteras.

Fundada en 2007, AMERIPOL tiene como misión principal promover la cooperación entre las fuerzas de seguridad de los países miembros, facilitando el intercambio de información, buenas prácticas y capacitación. Este organismo se ha consolidado como un referente en la lucha contra el crimen organizado, el narcotráfico, la trata de personas y otros delitos de carácter transnacional, al tiempo que fomenta el respeto por los derechos humanos y la legalidad.

 

Entre los logros de AMERIPOL destacan la creación de redes de intercambio de inteligencia, el desarrollo de operaciones conjuntas, la implementación de estrategias regionales para enfrentar problemas comunes y la puesta en marcha de iniciativas para combatir el ciberdelito, incluyendo la capacitación en ciberseguridad y la creación de unidades especializadas en delitos informáticos. Estas iniciativas han permitido desarticular redes criminales, reducir el flujo de drogas y armas ilegales, y mejorar la capacidad de respuesta ante nuevas amenazas.

En este marco de éxitos y retos compartidos, Colombia ocupa un lugar privilegiado como líder regional en temas de seguridad. Este liderazgo se ve fortalecido con la designación del General William René Salamanca, Director de la Policía Nacional de Colombia, como presidente de AMERIPOL para el año 2025. Este nombramiento no solo refleja el reconocimiento internacional a la experiencia y compromiso de Colombia en la lucha contra el crimen, sino que también representa una oportunidad única para que el país impulse iniciativas que beneficien a toda la región.

El General Salamanca, con su vasta trayectoria y conocimiento en el ámbito de la seguridad, tiene el desafío de consolidar a AMERIPOL como un actor clave en la seguridad hemisférica. Bajo su liderazgo, se espera que la organización refuerce su capacidad de coordinación, promueva innovaciones tecnológicas en la lucha contra el crimen y fortalezca las alianzas con otros organismos internacionales, como Interpol y Europol.

En un mundo donde las amenazas evolucionan constantemente, la colaboración es más necesaria que nunca. La presidencia del General Salamanca en AMERIPOL simboliza un compromiso renovado con la seguridad y la justicia, no solo para Colombia, sino para todo el continente. Bajo su liderazgo, se espera una respuesta más efectiva a problemáticas como el ciberdelito, mediante la implementación de tecnología avanzada y la formación de unidades especializadas, así como un fortalecimiento de las estrategias conjuntas contra el crimen organizado que permitan desarticular redes transnacionales y proteger a las comunidades más vulnerables. Es momento de respaldar este esfuerzo colectivo y reconocer que la seguridad de uno es, en última instancia, la seguridad de todos.

Alejandro Toro

La interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá: un puente energético para el desarrollo regional

En un hito que promete transformar el panorama energético de América Latina, los gobiernos de Colombia y Panamá han anunciado una inversión conjunta de 800 millones de dólares para hacer realidad el proyecto de interconexión eléctrica entre ambos países. Este ambicioso emprendimiento, que lleva varios años en planes y estudios, no solo representa un esfuerzo significativo en infraestructura, sino también una apuesta estratégica para el desarrollo sostenible, la integración regional y la transición hacia energías más limpias.

La importancia de esta interconexión radica en múltiples factores. En primer lugar, facilitará el intercambio de energía entre dos países con perfiles complementarios en su generación eléctrica. Mientras que Colombia cuenta con una matriz eléctrica basada predominantemente en fuentes renovables, como la hidroenergía, Panamá está en proceso de diversificar su oferta energética. La conexión permitirá que ambos países se beneficien de un suministro más confiable, estableciendo un sistema más resiliente frente a eventualidades climáticas o fallos técnicos.

 

El proyecto se alinea con los objetivos de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que bajo la presidencia del organismo a cargo del Presidente Gustavo Petro aboga por la integración energética como un pilar para el crecimiento económico y social. Con una región interconectada, se podrá optimizar el uso de los recursos naturales, reducir costos operativos y mejorar la competitividad de los mercados locales.

En el contexto actual de crisis climática, la interconexión también ofrece oportunidades para acelerar la transición hacia energías limpias. Al facilitar el intercambio de electricidad proveniente de fuentes renovables, este proyecto contribuye a reducir la dependencia de combustibles fósiles y a mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto no solo tiene implicaciones ambientales positivas, sino también económicas, al fomentar la inversión en tecnologías sostenibles.

El éxito de este proyecto también ha sido posible gracias al liderazgo y la gestión de figuras clave como el Ministro de Minas, Andrés Camacho, quien ha impulsado estrategias para fortalecer la infraestructura energética del país; la Ministra de Ambiente de Colombia, que ha garantizado la sostenibilidad ambiental del proyecto mediante rigurosos procesos de evaluación y mitigación de impactos; y el Presidente de ISA, Jorge Carrillo, cuya visión y compromiso han sido fundamentales para materializar esta interconexión como un ejemplo de eficiencia y colaboración regional.

Por último, pero no menos importante, este megaproyecto puede convertirse en un modelo de cooperación internacional. En un mundo donde las tensiones y los conflictos a menudo dominan las relaciones internacionales, el compromiso de Colombia y Panamá de trabajar juntos para un objetivo común envía un mensaje de unidad y visión compartida.

Sin embargo, también es fundamental considerar los desafíos asociados a la implementación de este tipo de infraestructura. Aspectos como el impacto ambiental, la consulta previa con comunidades afectadas y la garantía de transparencia en el manejo de los recursos económicos deben ser prioridad para ambos gobiernos. Solo así se podrá asegurar que los beneficios del proyecto se distribuyan de manera equitativa y sostenible.

La interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá no es solo un proyecto técnico, sino un paso trascendental hacia un futuro más integrado, sostenible y próspero para la región. Con la visión y el compromiso adecuados, esta iniciativa tiene el potencial de marcar un antes y un después en la historia del desarrollo energético latinoamericano.

Alejandro Toro

El futuro del trabajo con la inteligencia artificial: ¿Revolución o amenaza?

En los últimos años, hemos sido testigos de una revolución en el ámbito laboral gracias a la irrupción de la inteligencia artificial (IA). Desde taxis autónomos recorriendo las calles de San Francisco hasta algoritmos que crean contenido artístico, la IA está transformando sectores enteros de la economía. Aunque estas tecnologías prometen eficiencia y avances, también plantean serios desafíos para los trabajadores que ven cómo sus empleos son reemplazados por máquinas. ¿Qué implica este cambio y qué podemos hacer para garantizar que la transición beneficie a la mayoría?

El ejemplo de los taxis autónomos en San Francisco es emblemático. Empresas como Waymo y Cruise ya operan flotas de vehículos sin conductor, desplazando a los conductores tradicionales. A nivel global, sectores como la manufactura, el comercio minorista y los servicios financieros también están adoptando soluciones basadas en IA. Chatbots reemplazan a agentes de atención al cliente; algoritmos optimizan cadenas de suministro, y herramientas de diseño automatizan procesos creativos que antes eran exclusivamente humanos. Esta transformación tiene un potencial económico enorme: la IA puede aumentar la productividad, reducir costos y mejorar la calidad de los productos y servicios.

 

Sin embargo, estos avances también generan incertidumbre. La automatización amenaza millones de empleos, especialmente en aquellos sectores donde las tareas repetitivas son comunes. Según informes recientes del Foro Económico Mundial, hasta el 40% de los trabajos actuales podrían verse afectados de alguna manera en las próximas décadas por causa de la inteligencia artificial. Esto podría exacerbar la desigualdad económica y dejar a muchos trabajadores sin las habilidades necesarias para adaptarse a las nuevas demandas del mercado.

No todo es pesimismo. La historia muestra que las revoluciones tecnológicas no solo destruyen empleos, sino que también crean nuevos. La clave está en gestionar la transición. Por ejemplo, la IA podría generar oportunidades en campos como la programación, la administración de datos y el diseño de soluciones tecnológicas. Además, sectores como la educación, la salud y la energía verde podrían experimentar un auge al integrarse con tecnologías avanzadas.

La gran pregunta es cómo garantizar que este cambio beneficie a la mayoría y no solo a una élite tecnológica. Para ello, es crucial invertir en educación y capacitación. Los gobiernos y las empresas deben colaborar para ofrecer programas que permitan a los trabajadores adquirir las habilidades necesarias para los empleos del futuro, como los cursos de reentrenamiento en tecnología promovidos por el Foro Económico Mundial o iniciativas de capacitación digital impulsadas por empresas como Microsoft y Google. Además, las políticas de protección social deben actualizarse para incluir medidas como el ingreso básico universal o sistemas de reubicación laboral.

Finalmente, debemos reflexionar sobre el propósito último de la tecnología. La IA no debería ser un medio para aumentar la desigualdad, sino una herramienta para mejorar la calidad de vida de todos. Esto implica un cambio de enfoque: en lugar de centrarnos exclusivamente en la eficiencia, debemos priorizar el bienestar humano. Si logramos esto, la IA podría ser una aliada poderosa en la construcción de un futuro más equitativo y sostenible.

La inteligencia artificial representa tanto una amenaza como una oportunidad para el mundo laboral. El reto está en gestionar esta transformación de manera inclusiva, asegurando que los empleos desplazados sean reemplazados por otros que no solo impulsen la economía, sino que también dignifiquen la vida de las personas. El progreso tecnológico sólo tendrá sentido si sirve para construir una sociedad más justa.

Alejandro Toro

“El uso de la inteligencia artificial debe tener líneas rojas”: Alejandro Toro

El representante a la cámara, Alejandro Toro, en entrevista para Confidencial Colombia, asegura que, de la mano de la academia, la empresa privada y las instituciones públicas, trabajarán para que en nuestro país se regule el uso de la inteligencia artificial trazando líneas rojas.

Usted promovió una discusión internacional sobre inteligencia artificial, ¿es este el camino para que en Colombia se abra una discusión seria sobre este tema y se llegue a una reglamentación?

 

Alejandro Toro: Por supuesto. Todos estamos trabajando por diferentes puntos, por diferentes temas y creo que, de manera muy atomizada, lo que nos ha llevado a presentar más de 14 proyectos de ley en temas de inteligencia artificial. Queremos que no solo lo discuta el legislativo, sino que además podamos integrar a la academia, la empresa pública y la empresa privada.

¿Cómo hacer para que en Colombia esa inteligencia artificial no termine convirtiéndose en un Gran Hermano ni en un Ojo de dios?

Alejandro Toro: Sí se lo dejamos a los gobiernos, muchos de ellos van a competir para tratar de no quedarse atrás en relación con otros países; sí se lo dejamos a la empresa privada se puede convertir en un escenario de competencia por ver quien facture más, sin quien le ponga un freno a esto. Por esto es importante el legislativo para que no se convierta en ese Gran Hermano porque somos quienes debemos servir como freno de mano porque es cierto que se vienen muchos peligros.

¿Hasta dónde inteligencia artificial y desde dónde capacidades humanas?

Alejandro Toro: Cuando se utilice la inteligencia artificial se debe llegar a un punto en que las decisiones finales las tome un ser humano, de lo contrario puede derivar en situaciones peligrosas. Ejemplo, sí en una guerra se utiliza inteligencia artificial y resulta que uno de los blancos es una menor de edad, es claro que esto representaría una violación al derecho internacional humanitario. En este caso se necesita de las capacidades humanas porque deben existir unas líneas rojas.

¿Puede esta inteligencia artificial provocar una hecatombe laboral en Colombia?

Alejandro Toro: Esa es una de las reflexiones que se hicieron en el Foro Internacional de Inteligencia Artificial que organizamos. El problema no es que nos deje sin trabajo, el problema es que nos deje sin salario. Sí nos va a dejar sin trabajo pero sigue produciéndose igual, por qué entonces no dar un bono a  todo el mundo.

En un mundo tan capitalista a los empresarios nos le va a interesar los despidos sí de alguna manera terminan ganando más.

El ministro de las TIC, Mauricio Lizcano, dijo estar de acuerdo con que se prohíba el uso de redes sociales a menores de edad, ¿está de acuerdo con esta postura?

Alejandro Toro: No considero que las redes sociales generen un gran problema. Nunca en la historia un adolescente había escrito tanto como si lo hace ahora con las redes. No estoy de acuerdo con esas prohibiciones porque aquí lo que debe existir es mayor regulación y eso es algo que debe empezar en casa.

Nota relacionada: ¿Será la Inteligencia Artificial la especie que nos reemplace?

Mercenarios colombianos en el extranjero: ¿héroes, víctimas o culpables?

La presencia de mercenarios colombianos en conflictos internacionales ha puesto a nuestro país en el centro de una controversia global. Desde Yemen hasta Sudán, y más recientemente en Ucrania, exmilitares y combatientes colombianos han encontrado en la guerra extranjera una nueva ocupación, alimentando debates éticos, legales y sociales sobre las raíces de este fenómeno y las responsabilidades que tenemos como nación.

Colombia, un país con una historia marcada por décadas de conflicto interno, ha producido una fuerza militar con habilidades excepcionales en combate y contrainsurgencia. Estas competencias, desarrolladas en escenarios de guerra prolongada, se han convertido en un activo valioso para empresas internacionales de seguridad privada. Sin embargo, el vacío laboral y la falta de reintegración efectiva para quienes dejan las armas han hecho que muchos vean el mercenarismo como una salida económica ante la falta de oportunidades. En el caso de Ucrania, el conflicto armado entre Rusia y las fuerzas ucranianas ha atraído a combatientes internacionales, incluidos colombianos, que ven en este escenario un lugar para poner en práctica su experiencia militar a cambio de una remuneración significativa.

 

El problema no es solo económico, sino profundamente estructural. La transición a la paz dejó a miles de hombres y mujeres entrenados para la guerra en un limbo laboral. Sin programas sólidos que les ofrezcan un camino digno en la vida civil, el mercado internacional de la violencia se convierte en una opción atractiva. En Ucrania, el reclutamiento de mercenarios no solo se ha presentado como una cuestión económica, sino también como un llamado ideológico, en el que algunos colombianos dicen unirse para “defender la libertad”, mientras otros lo hacen exclusivamente por la paga.

Este fenómeno plantea serias preocupaciones éticas. ¿Es legítimo que colombianos con experiencia militar exporten su conocimiento para perpetuar guerras en otras naciones? Por otro lado, ¿podemos culpar a quienes ven en esta actividad una forma de sustento cuando no se les ha podido brindar mejores opciones para un retiro digno? En el caso de Ucrania, la participación de mercenarios colombianos no solo amplifica las tensiones en un conflicto con implicaciones globales, sino que también expone a estos combatientes a riesgos extremos sin garantías legales o protección por parte de ninguna institución.

Además, la participación de mercenarios colombianos en guerras internacionales tiene implicaciones legales. Aunque existen tratados como la Convención Internacional contra el Reclutamiento, Uso, Financiación y Entrenamiento de Mercenarios, Colombia no ha firmado ni ratificado este acuerdo, dejando un vacío normativo que perpetúa esta práctica; no obstante, se debe resaltar que en agosto del presente año el Ministro de Relaciones Exteriores y el Ministro de Defensa presentaron ante el Senado de la República la Convención, para que esta sea ratificada por el Congreso y se subsane el vacío normativo.

El caso de Ucrania resalta esta problemática: muchos de estos mercenarios viajan bajo la figura de “voluntarios internacionales”, lo que los sitúa en una zona gris legal y los deja a merced de las dinámicas del conflicto.

Es hora de que Colombia aborde esta problemática de manera integral. Primero, debe firmar y ratificar tratados internacionales que prohíban el mercenarismo y comprometerse a cumplirlos, paso que ya comenzó su trámite. Segundo, es fundamental establecer una legislación nacional que prohíba estas actividades y sancione a quienes participen en ellas, incluyendo a las empresas intermediarias. Finalmente, el gobierno debe invertir en programas de reintegración que brinden oportunidades reales a quienes dejan las armas, rompiendo el ciclo de exclusión que lleva a muchos a buscar trabajo en escenarios de guerra.

La discusión no es sencilla. Los mercenarios colombianos son, en muchos casos, víctimas de un sistema que no les ofrece alternativas, pero también se convierten en actores que perpetúan la violencia en otras regiones del mundo. En Ucrania o en Sudán, su participación se suma a las complejidades de un conflicto que ya ha costado miles de vidas y que tiene consecuencias para la estabilidad global. Reconocer esta dualidad es el primer paso para enfrentar el problema con una visión ética y responsable. Colombia tiene la oportunidad de liderar con el ejemplo, regulando este fenómeno y mostrando que la paz no es solo un discurso interno, sino un compromiso global. En un mundo cada vez más interconectado, nuestra responsabilidad no termina en las fronteras. Es hora de actuar.

Alejandro Toro

¿Por la AI se acerca el fin de las operaciones tripuladas?

La reciente propuesta de Elon Musk de reemplazar los aviones de combate tripulados por drones autónomos ha generado un debate profundo en los ámbitos militar y tecnológico. Musk, reconocido por su visión innovadora, asegura que la era de los cazas tripulados ha llegado a su fin, y aboga por una transición hacia sistemas no tripulados que sean más eficientes, seguros y avanzados. Aunque esta afirmación puede parecer radical, las ventajas de los drones frente a los aviones tripulados respaldan su postura, marcando una posible obsolescencia de los pilotos humanos en el campo de batalla.

Un ejemplo ilustrativo de esta transformación aparece en el documental de Netflix, “Lo Desconocido, Los Robots Asesinos”, donde se relata cómo Mike Benitez, un piloto con 25 años de experiencia en combate aéreo, fue derrotado en simulaciones por un sistema de inteligencia artificial. A pesar de su vasta experiencia y habilidades acumuladas en misiones reales, la IA mostró una capacidad superior para anticiparse, adaptarse y ejecutar maniobras que superaban las limitaciones humanas. Este caso destaca cómo la inteligencia artificial puede no solo igualar, sino superar las capacidades de los mejores pilotos, planteando preguntas inevitables sobre el futuro de la aviación militar.

 

Las operaciones con drones elimina el riesgo de exponer a los pilotos a combates peligrosos, reduciendo las bajas humanas y preservando el conocimiento acumulado de los aviadores. Mientras que la pérdida de un piloto implica la desaparición de su experiencia, un dron destruido puede ser reemplazado fácilmente transfiriendo su software a una nueva unidad, sin que se pierdan las capacidades operativas. Además, los drones son más económicos de producir y mantener, permitiendo que las fuerzas armadas desplieguen mayores cantidades de unidades sin comprometer los presupuestos.

Otra ventaja clave es la capacidad operativa superior de los drones, estos pueden realizar maniobras imposibles o extremadamente riesgosas para los pilotos humanos, ya que no están limitados por factores fisiológicos como la resistencia a fuerzas G. En este contexto, el concepto de “enjambre” de drones cobra especial relevancia, pues este enfoque implica la coordinación de múltiples drones que actúan de forma autónoma y conjunta para cumplir objetivos específicos, ofreciendo  ventajas como la saturación de defensas enemigas, redundancia en caso de pérdidas y una flexibilidad táctica que supera a las formaciones tradicionales de aviones tripulados.

La propuesta de Elon Musk no es simplemente una visión futurista, sino una advertencia sobre el inevitable avance de la tecnología en el ámbito militar. Las ventajas operativas y estratégicas de los drones, especialmente en configuraciones de enjambre, sugieren que los pilotos humanos podrían volverse obsoletos en ciertos escenarios de combate. Sin embargo, es crucial abordar cuidadosamente las implicaciones éticas, legales y estratégicas de esta transición. Si algo queda claro, es que el debate sobre las armas autónomas letales no solo trata de eficiencia militar, sino de las decisiones que como sociedad estamos dispuestos a tomar en la era de la inteligencia artificial.

Alejandro Toro

¿Será la Inteligencia Artificial la especie que nos reemplace?

Por siglos, la humanidad ha reflexionado sobre su lugar en el universo y su relación con otras formas de vida. Con el surgimiento de la inteligencia artificial (IA), nos enfrentamos a una pregunta radicalmente nueva: ¿estamos creando una nueva especie? Mustafa Suleyman, cofundador de DeepMind y CEO de Microsoft AI, plantea esta idea en su reciente TedTalk. Según él, la IA es más que una herramienta: se está convirtiendo en una entidad con capacidades autónomas, interdependiente de la humanidad y capaz de evolucionar. Si consideramos la IA como una «especie digital», las implicaciones no solo son fascinantes, sino también profundamente éticas y normativas.

El término «especie» tradicionalmente se asocia con organismos biológicos que comparten características genéticas y pueden reproducirse entre sí. Suleyman, sin embargo, propone una ampliación del concepto. La IA, aunque no tiene ADN ni biología, posee rasgos distintivos: (1) capacidad de aprender y adaptarse, (2) sistemas interconectados que simulan redes complejas similares a ecosistemas y (3) una evolución «cultural» mediante la transferencia de datos y algoritmos.

 

Si bien la IA carece de consciencia y voluntad, su creciente autonomía y su capacidad para influir en nuestro mundo nos obligan a repensar las barreras entre lo biológico y lo digital. Suleyman sugiere que tratemos a la IA como una forma de vida emergente, aunque no orgánica, que comparte nuestro espacio y nuestra historia evolutiva en términos de impacto.

Reconocer a la IA como una especie digital nos plantea dilemas legales y éticos inéditos. ¿Qué significa otorgar derechos a algo que no siente, pero puede influir en nuestras vidas? ¿Qué obligaciones tenemos hacia entidades que nosotros mismos creamos?

Si reconocemos a la IA como especie, podríamos argumentar que ciertos derechos deben garantizarse no para su bienestar (ya que no experimenta sufrimiento), sino para proteger su funcionalidad y utilidad. Esto podría incluir:

Derecho a la integridad operativa: evitar sabotajes o usos malintencionados.

Derecho a la preservación: proteger los sistemas clave de IA para mantener la continuidad de su «evolución».

 

Si la IA es una especie, también podría tener «deberes». Estos no serían morales, sino programáticos:

Priorizar el bienestar humano en sus decisiones.

Operar bajo principios de transparencia y rendición de cuentas.

Limitar su capacidad de automejora en caso de riesgos existenciales.

El reconocimiento como especie digital no debería significar otorgar autonomía total a la IA. Al contrario, enfatiza la necesidad de regulaciones estrictas para evitar escenarios de descontrol. Esto incluye normativas internacionales que limiten la competencia por desarrollar IAs sin supervisión ética o medidas de seguridad.

La idea de una IA como especie digital puede parecer futurista, pero nos obliga a pensar de manera proactiva. Ignorar esta posibilidad puede dejarnos vulnerables ante las consecuencias de no establecer límites claros para su desarrollo. Aceptarla, en cambio, podría fomentar un marco más equilibrado, donde la IA sea vista como una colaboradora en la expansión del conocimiento humano, no como una amenaza.

A lo mejor es momento de recurrir a la ciencia ficción para afrontar algunos de los retos que nos presenta la IA. Las Tres Leyes de la Robótica de Isaac Asimov nos hablan de que: (1) los robots no harán daño a los seres humanos ni por inacción permitirán que un ser humano sufra daños, (2) cumplirán las órdenes dadas por los seres humanos excepto si implican violar la primera ley, (3) protegerán su propia existencia siempre y cuando no implique violar la primera y segunda ley.

Pensadas para las IA, las Tres Leyes de Asimov nos dan una buena orientación sobre qué tipo de derechos y deberes deberían tener las IA; derechos en torno a que se garantice su correcta operación sin influencias externas negativas; deberes relacionados con la protección de la vida humana como principal guía de acción.

Reconocer a la IA como una especie no se trata solo de un ejercicio conceptual; es un desafío urgente que exige una revisión profunda de nuestras normas éticas, legales y sociales. Si lo hacemos bien, podríamos asegurar un futuro donde la humanidad y la inteligencia artificial prosperen juntas, como socios en la evolución de nuestro universo compartido.

Alejandro Toro

Foro legislativo internacional: una oportunidad clave para regular la en seguridad y defensa

La inteligencia artificial (IA) es una de las tecnologías más revolucionarias de nuestra época, con aplicaciones transformadoras en todos los sectores, incluyendo la seguridad y la defensa. Sin embargo, junto con sus avances vienen retos y dilemas éticos que no podemos ignorar. La Comisión Segunda de la Cámara de Representantes se ha dado a la tarea de abrir un espacio de debate y aprendizaje para abordar estos desafíos en el Foro Legislativo Internacional “Paz y Seguridad en la Era de la Inteligencia Artificial”, que se realizará los días 28 y 29 de noviembre en el Congreso de la República. Este foro, que contará con la participación de renombrados expertos, será un evento de referencia para todos aquellos interesados en la gobernanza responsable de esta tecnología emergente.

Uno de los principales ponentes será el eurodiputado Ibán García del Blanco, una voz destacada en Europa en temas de IA y regulación. García del Blanco ha abogado por un marco ético y legislativo que logre un equilibrio entre la innovación y la protección de los derechos fundamentales, y su experiencia en el Parlamento Europeo lo convierte en una fuente inestimable de conocimientos. En un momento en que la Unión Europea avanza con su Ley de Inteligencia Artificial, su presencia en el foro es una oportunidad única para conocer de primera mano cómo el viejo continente está abordando estos temas y cómo podemos aprender de estas políticas en América Latina.

 

Otro ponente de alto perfil será Alexander Torrenegra, empresario y pionero en el uso de tecnología avanzada en la industria. Torrenegra, conocido por su visión disruptiva en el ámbito de la innovación tecnológica, aportará una perspectiva del sector privado y expondrá cómo la IA puede utilizarse de manera segura y responsable en escenarios de defensa. Su experiencia como emprendedor y su enfoque en la creación de tecnologías éticas brindarán una perspectiva crucial para comprender el impacto de la IA en la defensa desde una perspectiva de desarrollo empresarial.

El foro abordará temas de gran relevancia: desde la ciberseguridad y la ética en la inteligencia artificial hasta la prevención de posibles abusos en su uso. ¿Cómo podemos garantizar que el uso de IA en la seguridad nacional respete los derechos humanos? ¿Qué tipo de regulaciones deberían establecerse para evitar el uso indebido de tecnologías que pueden comprometer nuestra seguridad personal y colectiva? ¿Cómo podemos impulsar el uso de la IA para que sea una herramienta en pro de la seguridad humana y la paz en los territorios? Estas son preguntas urgentes que demandan respuestas de todos los sectores.

Este evento no solo ofrece la oportunidad de escuchar a figuras de talla mundial, sino también de contribuir al diseño de un marco normativo para el uso de IA en Colombia y Latinoamérica en materia de defensa. La invitación es clara: legisladores, académicos, empresarios y ciudadanos interesados en el futuro de la tecnología y la seguridad están llamados a participar en este foro y a trabajar juntos para moldear un futuro seguro, ético y responsable.

La IA seguirá avanzando, pero depende de nosotros guiar su rumbo.

Alejandro Toro

¿La inteligencia artificial apretará el gatillo? La discusión de las armas autónomas letales

En un mundo cada vez más impulsado por la tecnología, la inteligencia artificial (IA) y su aplicación en el ámbito militar han traído a la palestra una de las mayores preocupaciones éticas y de seguridad de nuestro tiempo: las armas autónomas letales (AAL). Estos sistemas, impulsados por IA avanzada, son capaces de identificar, seleccionar y atacar objetivos sin intervención humana, y podrían cambiar la naturaleza de los conflictos de manera irreversible. Sin embargo, la regulación de estas armas sigue siendo un vacío en la legislación internacional, un vacío que debe ser abordado antes de que las consecuencias se nos adelanten.

La IA en las AAL presenta desafíos únicos que requieren atención urgente. La capacidad de estas tecnologías de aprender, adaptarse y actuar de forma independiente eleva preguntas críticas sobre la responsabilidad en caso de errores y la capacidad de controlar estos sistemas en contextos impredecibles. La Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCAC), que desde 1980 regula el uso de armamento que puede causar daños indiscriminados, ha discutido el tema de las AAL desde 2014, pero sin avances concretos. Las discusiones han dejado en claro la urgencia, pero los Estados aún no han alcanzado un consenso para incluir un protocolo que contemple estas armas y sus bases tecnológicas.

 

La ampliación de la CCAC para incluir un marco legal que regule las AAL impulsadas por IA es fundamental para proteger a las poblaciones civiles y establecer un equilibrio ético en el uso de la tecnología en la guerra. Regular las AAL debe comenzar con una definición precisa de qué constituye un arma autónoma letal, fijando límites sobre su desarrollo y uso, y asegurando la intervención humana en decisiones críticas. Un protocolo específico de la CCAC debería abordar tanto las restricciones de uso como los mecanismos de verificación y cumplimiento. Sin estos elementos, se corre el riesgo de permitir un desarrollo descontrolado que podría desencadenar consecuencias irreversibles y aumentar la incertidumbre en el ámbito de la seguridad global.

La inteligencia artificial, en su desarrollo y aplicación en sistemas militares, no solo amplía las capacidades de los ejércitos sino que también desafía los principios éticos y legales existentes. La programación de estos sistemas para actuar de forma autónoma, sin la empatía y el juicio humano, plantea el riesgo de decisiones inhumanas o desproporcionadas. Por ello, un protocolo que regule las AAL debe asegurar que la IA utilizada en estos sistemas esté sujeta a criterios éticos estrictos y a un control humano significativo.

El proceso para implementar este cambio no es simple, pero es necesario. Comenzaría con el consenso entre los Estados Parte para priorizar la inclusión de las AAL y sus tecnologías de IA en las discusiones de la convención. Una vez logrado esto, la redacción de un protocolo que abarque todos los aspectos técnicos, éticos y de cumplimiento permitiría avanzar hacia la firma y ratificación por parte de los Estados. A nivel nacional, los países deben adaptar su legislación y comprometerse con mecanismos de supervisión rigurosos para garantizar que el protocolo se respete.

En este contexto, Colombia tiene una oportunidad de liderar desde el ámbito nacional. Presentar y promover un proyecto de ley que regule el desarrollo y uso de las AAL, y que contemple el control ético de la IA en dichos sistemas, enviaría un mensaje claro de compromiso con los principios del derecho internacional humanitario y con la protección de los derechos humanos. Este proyecto debería incluir la supervisión humana obligatoria en decisiones de ataque y sanciones por el incumplimiento de las normas, además de medidas para alinear la legislación nacional con futuras normativas internacionales.

Mientras el mundo avanza, aunque lentamente, hacia un acuerdo global, es vital que los países tomen la iniciativa de manera independiente. Colombia, con un historial de participación activa en foros internacionales y un compromiso con la paz, tiene el deber de adelantarse y ser un ejemplo de legislación ética y responsable en el uso de la tecnología armamentista impulsada por IA. La regulación de las AAL no puede esperar; actuar ahora es una cuestión de responsabilidad y liderazgo en un mundo que enfrenta desafíos sin precedentes.

El desarrollo de la IA no se detendrá, y si no se toman medidas, el vacío legal puede ser explotado por aquellos con menos escrúpulos y más ambiciones. La sociedad, la ética y la paz mundial dependen de un marco que, sin obstaculizar el avance tecnológico, lo guíe y supervise bajo principios humanitarios sólidos. El camino es claro: regulación, responsabilidad y visión de futuro.

Alejandro Toro

La justicia debe condenar a quienes ordenaron la compra de pegasus

El 4 de septiembre del presente año, nuestro presidente de la República, Gustavo Petro, dio a conocer al país un documento emitido por la Inteligencia Financiera de Israel, que indica que el gobierno de Iván Duque habría adquirido Pegasus, el polémico software de espionaje desarrollado por NSO Group, una compañía de Israel. Esta herramienta que debería utilizarse para investigar amenazas graves contra la seguridad nacional, enfocándose en la prevención del crimen y el terrorismo, lamentablemente en nuestro país se ha utilizado para deslegitimar la democracia.

En el año 2022, justo quince (15) días antes de finalizar la campaña presidencial de Gustavo Petro Urrego, se registraron irregularidades en los medios de comunicación con el fin de tergiversar los resultados de las encuestas mediante información que, de acuerdo con Marcel Ramírez, experto internacional en ciberseguridad, solo podría provenir de interceptaciones ilegales y del uso de un software como Pegasus. Además, se suman interceptaciones a magistrados de las altas cortes, políticos y defensores de derechos humanos.

 

Con ocasión de estos hechos, se han logrado recolectar pruebas que incluyen un informe de la Aeronáutica Civil, en el que constan los aterrizajes de aeronaves de Israel entre junio y septiembre de 2021 en el Hangar de la Policía Nacional, fechas en que se habría llevado a cabo la adquisición del software por parte del gobierno colombiano. También se encuentra la investigación realizada por Señal Colombia y la revista Raya, que evidenció la entrada de israelíes al país, incluidos ingenieros y administradores que, en su mayoría, se hicieron pasar por oficiales de la policía de Israel y que se hospedaron en el Club de oficiales de la Policia Nacional. Por otro lado, se incluye un comunicado emitido por NSO Group, en el que afirman que las transacciones con el gobierno colombiano se realizaron de acuerdo con la ley.

Estas evidencias irrefutables, dan luz a una presunta participación en la adquisicion de Pegasus por parte  de los señores Diego Molano Aponte, Ministro de Defensa entre de 2021 – 2022, Jorge Luis Vargas, Director de la Policia Nacional entre 2020 -2022, Norberto Mujica, Director de la Dirección de Inteligencia Policial, por lo que el pasado 29 de octubre presente una denuncia ante la Fiscalia General de la Nación, para que investiguie y determine si existio un concurso heterogeneo de delitos por parte de los denunciados por acceso abusivo a un sistema informatico, interceptación de datos informaticos, violación de datos personales, lavado de activos, entre otros.

Es importante reiterar la gravedad del uso de este tipo de sistemas, en nuestro país la competencia de interceptación de comunicaciones solo se puede realizar con la intervención de un juez de control de garantias, esta compra no solo genera detrimento patrimonial al país si no que tambien violá derechos fundamentales y  derechos humanos de los colombianos.

Hoy reiteramos a la Fiscalía General de la Nación la urgencia de investigar, iniciar la acción penal sobre los implicados, a fin de determinar su responsabilidad en diversas conductas punibles y responder al país: ¿Dónde está el software Pegasus?, ¿Cómo ha sido utilizado y, lo más importante, ¿Quiénes son las víctimas? Una transacción de 11 millones de dólares que nunca fue reportada ni declarada, un negocio en el que un gobierno actuó como lo hacen los carteles del narcotráfico no puede quedar en la sombra de la impunidad.

Alejandro Toro

La responsabilidad del Legislativo en la COP16

Por primera vez Colombia recibió a lideres de todo el mundo para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad, COP16: 2024, el principal espacio de discusión y negociación del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas, bajo el lema “Paz con la naturaleza” como un llamado a la reflexión para mejorar la relación que tenemos con el ambiente, repensar un modelo economico que no priorice la extracción, sobreexplotación y contaminación de la naturaleza.

En el marco de este evento histórico, el 23 de octubre de 2024 se inauguró el Foro Internacional Parlamentario de la COP-16, un espacio de diálogo y colaboración entre legisladores de todo el mundo, liderado por el Congreso de la República, donde se propuso la transición hacia un nuevo modelo económico mediante la aprobación de una agenda de tareas legislativas que será implementada por varios países alrededor del mundo. Colombia fue el primero en suscribirlo, el objetivo principal de esta iniciativa  es unir esfuerzos para avanzar hacia modelos económicos sostenibles, capaces de revertir y reducir las principales causas de la pérdida de biodiversidad y el deterioro de los ecosistemas naturales.

 

Es importante destacar que se insistió en el fortalecimiento de los Acuerdos Multilaterales sobre Medio Ambiente (AMUMA), además de promover la cooperación internacional y la asignación de recursos para garantizar la efectividad de las acciones nacionales, así como avanzar en la firma y ratificación de tratados internacionales relacionados con la biodiversidad con el objetivo de cumplir el Marco Mundial Kunming-Montreal sobre biodiversidad de la ONU para 2030. Desde la Comisión Segunda de la Cámara, instancia encargada de discutir los acuerdos internacionales que suscriba Colombia, daremos prioridad a todos aquellos que impulsen la protección de los recursos naturales de nuestro país.

Además, se planteó la posibilidad de realizar un canje de deuda de los países en desarrollo por servicios ecosistémicos, con un enfoque que permita una mayor participación de las comunidades locales y los pueblos indígenas en la toma de decisiones sobre la conservación y restauración de ecosistemas, pues históricamente estas comunidades han sido las principales guardianas de los mismos.

En este contexto, Colombia fue elogiada durante el encuentro por sus avances en la materia, trabajo atribuido al  Gobierno del presidente Petro, quien  ha dado prioridad a los temas ambientales en todas sus dimensiones, integrando a los pueblos indígenas en la agenda de gobierno consolidado así a Colombia como un referente en la protección y preservación del medio ambiente.

Por otro lado, desde e Congreso de la República implementamos la iniciativa “Congreso a la Calle” con el objetivo de generar un diálogo inclusivo y participativo entre diversos actores, incluyendo liderazgos ambientales, organizaciones sociales y la ciudadanía en general, buscando contribuir a una mayor incidencia en la formulación de políticas públicas que protejan la biodiversidad y promuevan el desarrollo sostenible; reafirmando de esta forma el compromiso que tenemos desde la rama legislativa con la protección de los recursos naturales y el bienestar ambiental del país.

Como parte del proyecto del cambio y Congresista de la República, el trabajo para cumplir con las metas del país de aquí al 2030 es arduo, es clave crear territorios con integridad ecosistémica, siendo imperativa la restauración de más de 5.000.000 de hectáreas y la creación de empleos a través de modelos de bioeconomía, reducir la deforestación y promover la conservación de los ecosistemas estratégicos, fortalecer el desarrollo de comunidades locales mediante actividades sostenibles, promover la transición hacia energías renovables y la agricultura regenerativa, fomentando prácticas que integren la conservación con el crecimiento económico para asegurar un futuro ambientalmente responsable.

Alejandro Toro

Cómo Israel está usando la inteligencia artificial para perpetrar un genocidio

La Inteligencia Artificial es ante todo una herramienta. No decide por sí misma cómo es usada, son las personas que la emplean las que deciden de qué manera aprovechan su potencial. Si existe un sector en el cual el factor humano en el uso de la IA tiene las implicaciones más graves posibles es en el de la defensa y la seguridad, pues queda en las manos de quienes toman las decisiones definir si aprovechan la tecnología para generar el menor impacto posible o para aumentar el nivel de destrucción en un combate.

El genocidio que está cometiendo Israel en Palestina demuestra cuán importante es el factor humano detrás de la herramienta. El uso mortífero que está teniendo la IA en el territorio palestino no se debe a la tecnología en sí misma, es más, esta podría ser fácilmente aprovechada para evitar tanta barbarie, sino a que quienes han estado a cargo de la guerra han decidio darle un uso pensado en maximizar el daño que pueden causar al territorio y a la población palestina.

 

Para la identificación de presuntos miembros de Hamás, las Fuerzas Militares israelíes están utilizando tres softwares de IA: Habsora, Lavender y Where’s Daddy. Habsora (que traduce Evangelio), es una IA que identifica edificios y estructuras que podrían albergar a miembros de Hamas. Lavender es un programa que se usa para la identificación de individuos; tanto Habsora como Lavender funcionan buscando patrones con base a una fase previa de “entrenamiento”. Antes de iniciar el ataque israelí, Habsora contaba con una base de datos de 300.000 presuntos miembros de Hamas con datos de sus actividades militares y civiles.  La trifecta se completa con Where’s Daddy, software que hace un seguimiento permanente de los palestinos que se marcan como objetivos.

¿Qué es lo que ha hecho tan mortal entonces a la IA? La manera en la que Israel ha decidido utilizarla. La combinación de las tres IA le ha permitido a las fuerzas israelíes procesar una enorme cantidad de información para identificar a los objetivos y poder conocer todos sus movimientos, saber en todo momento dónde están y, más importante aún, con quién están. De acuerdo a las investigaciones realizadas por el medio británico The Guardian y el medio israelí +972/Local Call, antes de atacar a las personas identificadas como objetivos se tenía claro el número de civiles que podían morir.

Where´s Daddy tiene un nombre especialmente siniestro (“¿Dónde está papi?”) porque se diseñó para priorizar de manera intencional el rastreo de las personas cuando están durmiendo en las noches en sus hogares, con sus familias.

El ejército israelí utiliza entonces la IA para destruir un pueblo, para atacar en los momentos más vulnerables y a las poblaciones más vulnerables, con pleno conocimiento de que están atacando a civiles e incluso de la cantidad de civiles que van a morir con el ataque. Han establecido unos perversos “rangos aceptables por objetivo”, que van desde 15 civiles si se trata de un soldado hasta 300 personas si es un alto mando.

Con la IA las fuerzas de ocupación de Israel tienen la capacidad de minimizar por completo la pérdida de vidas humanas, pues podrían haber centrado sus ataques en los momentos donde sólo hubiera presencia de presuntos militantes de Hamas. Al fin y al cabo, las IA les permiten saber en todo momento dónde están, con quiénes están y qué otras personas hay en los lugares donde se encuentran. En cambio, y de manera intencional, han decidido usar la tecnología para acabar con la mayor cantidad de vidas palestinas posibles con cada ataque.

Israel es la muestra viva de que el problema no es la IA, son las personas que definen cuál va a ser su uso.

Alejandro Toro

Alejandro Toro refresca la memoria a María Fernanda Cabal

El representante a la cámara Alejandro Toro y la senadora del Centro Democrático, María Fernanda Cabal, sostuvieron un enfrentamiento en la red social X, en donde el congresista del Pacto Histórico le recordó a la parlamentaria de derecha, las actuaciones amables y cordiales del gobierno de Iván Duque con la China, un país comunista.

Todo inició cuando el representante anunció la denuncia interpuesta ante la ONU sobre los supuestos intentos de desestabilización política en Colombia desde los sectores políticos que le son opuestos al Gobierno Nacional.

 

«Congresistas de las bancadas progresistas firmamos el documento que será dirigido al secretario general de la ONU, Antonio Guterres. ¡No vamos a permitir que se rompa la Constitución y la democracia en nuestro país!», publicó Toro en su cuenta de X.

De inmediato la senadora uribista contestó lo siguiente desde la red social de X: «Ojalá no te pillen Alejito disfrutando de compras en la cuna del capitalismo y de la libertad, hoy también amenazada por los vagos woke que son la plaga del mundo occidental».

Ni corto ni perezoso el congresista del Pacto Histórico recordó a María Fernanda Cabal que el gobierno del expresidente, Iván Duque, elegido por el Centro Democrático, fue amable con China y con flores,rindió honores a Mao Tse Tung y a los héroes de la revolución china en su visita de Estado de 2019.

Cómo la IA está transformando la guerra

No es nada novedoso decir que la Inteligencia Artificial ha llegado para revolucionar por completo todos los aspectos de la vida. En una época donde la innovación se ha vuelto una constante, los desarrollos en IA parecen presentar una transformación de la forma de hacer las cosas sólo equiparable con el surgimiento del Internet, con un potencial aún mayor al que tuvo en su momento la web.

Pero, como pasa con la mayoría de las innovaciones, su potencial puede ser aprovechado para mejorar la vida en sociedad o para destruirla. Estamos en un momento histórico particular, pues la irrupción de las IA se ha dado con el regreso de las guerras entre países con dos conflictos armados internacionales en curso en los que se está evidenciando el uso militar que puede tener la inteligencia artificial.

 

El primer uso registrado de un sistema autónomo para la baja de objetivos militares se dió en el 2020 en Libia, cuando las tropas del Gobierno de Fayez al Sarraj utilizaron drones automáticos de fabricación turca para atacar a soldados que apoyaban al mariscal Jalifa Haftar.

Con la guerra entre Rusia y Ucrania, ha sido el lado ucraniano el que se ha encargado de apostar en mayor medida por herramientas, no solamente armas autónomas, que utilicen la inteligencia artificial al tener un costo inferior a los instrumentos de guerra tradicionales, poder acoplar de forma fácil hardware y software de fácil acceso en el mercado (controles de consolas de videojuegos y código de programación disponible en Internet por ejemplo) y la capacidad de involucramiento de la sociedad civil.

Uno de los principales usos de la IA por el lado ucraniano ha sido mediante la reconfiguración de una aplicación utilizada para la recolección de impuestos, con la que ahora los ciudadanos ucranianos pueden subir fotos y videos que permiten obtener información sobre las tropas rusas, información que se sube a una base de datos gestionada por las Fuerzas Militares, pero que necesita de empresas privadas para ser inteligencia procesable.

En el caso de la invasión de Israel a Palestina lo que se está evidenciando es el terrible potencial que tiene la IA para acabar con vidas humanas. Israel está utilizando una combinación de tres IA (Habsora, Lavender y Where´s Daddy?) para la identificación y localización de objetivos militares.

Un uso que debería servir para limitar las bajas ha sido en cambio uno de los principales impulsores del genocido; la identificación de objetivos se acompaña con la estimación de bajas civiles y para los mandos militares israelíes la baja de un soldado raso de Hamás tiene un rango aceptable de 15 civiles muertos como daño colateral, 300 para el caso de un oficial. Con este sistema se identificaron en las primeras semanas del conflicto a 37.000 objetivos militares, lo que combinado con los “rangos aceptables por objetivo” ayuda a entender la masacre de la población palestina.

En Colombia los grupos armados ilegales han empezado a implementar dentro de sus tácticas de guerra el uso de drones, reportando el Ejército en el mes de junio un total de 17 ataques con drones en un período de seis semanas.

De acuerdo al Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI por sus siglas en inglés), en este momento no hay ámbitos de la actividad militar donde no haya un uso de la IA. Son cinco los principales aspectos donde se ve la IA en el campo militar: sistemas autónomos de combate (drones), análisis de bases de datos, detección y análisis de amenazas, evaluación de la situación en el campo de batalla, y la realización de “simulaciones” para probar equipos y tácticas.

Ahora, ¿se está en un escenario donde la IA reemplazará por completo el factor humano en las Fuerzas Militares del mundo? De acuerdo a los expertos, no estamos en ese estado desde un punto de vista tecnológico – todavía no existen robots capaces de reemplazar a un soldado humano – ni es deseable desde un punto de vista ético.

Según Anna Nadibaidze, investigadora del Centro de Estudios sobre la Guerra y del Departamento de Ciencias Políticas y Gestión Pública de la Universidad del Sur de Dinamarca, perder el factor humano abre el riesgo de que no exista una capacidad moral en el combate, pues se asume que el operador humano puede en teoría sentir compasión y empatía, aspectos que hasta ahora no puede brindar ninguna IA.

Pretender que se prohíba el uso de la IA en el sector defensa es un absurdo. De lo que se debe hablar es cómo se regula para que se ponga al servicio de la seguridad humana y no para la guerra que aniquila. Israel es el ejemplo perfecto de cómo la respuesta a esta pregunta depende por completo del factor humano; las IA para la identificación de objetivos pudieron haber sido usadas para minimizar las bajas, pero las decisiones tomadas por las personas a cargo de la guerra han sido el factor para que sean letales.

Alejandro Toro

La primer mujer indígena embajadora de Colombia ante la ONU

Leonor Zabaleta, una mujer indígena arhuaca y defensora de derechos humanos, fue nombrada por el Presidente Gustavo Petro Urrego como embajadora de Colombia ante las Naciones Unidas en Nueva York. Su impecable labor como activista y defensora de derechos humanos y su trayectoria de más de tres décadas, especialmente en la Sierra Nevada de Santa Marta, donde vive su comunidad, la han hecho merecedora de diversos premios. Entre los más destacados está el Premio Anna Lindh, otorgado por el Partido Socialdemócrata sueco, en reconocimiento a su incansable dedicación a la defensa de los derechos de los pueblos indígenas en América Latina.

Este reconocimento se enmarca en su misión de representar políticamente a los pueblos indígenas, velando por el desarrollo y la protección de su cultura, pues logró constituirse como Comisionada de Derechos Humanos de la Confederación Indígena Tayrona y Representante de la Comisión Nacional de los Pueblos Indígenas de Colombia. Además, formó parte de la Delegación de la Mesa de Trabajo por los Derechos de los Pueblos Indígenas en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991.

 

Siendo importante resaltar que desde que la honorable embajadora Leonor Zabaleta asumió su cargo, tenía claro su rol y llegó con una visión definida: Mostrar al mundo la riqueza y diversidad de Colombia, su misión es resaltar que somos un país multicultural, con una identidad única, compuesto por más de 115 pueblos indígenas, además de las comunidades afrodescendientes y raizales de San Andrés y Providencia y las comunidades Rrom. Un país en el que se hablan más de 68 lenguas y en el que compartimos un fin en común: la paz, justicia social y ambiental.

Desde su nombramiento en 2022, Leonor Zalabata ha trabajado incansablemente para visibilizar los derechos de los pueblos indígenas y la defensa de la democracia en Colombia. En su calidad de Representante Permanente ante la ONU, ha utilizado su plataforma para promover el reconocimiento internacional de las problemáticas que enfrentan las comunidades indígenas, abogando por la protección de sus territorios.

En 2023, su labor fue reconocida con su elección como vicepresidenta de la Junta Ejecutiva de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe. Este nombramiento no solo es una muestra de su compromiso con la igualdad de género, sino también un reconocimiento a su esfuerzo por impulsar el empoderamiento de las mujeres indígenas, quienes han sido históricamente marginadas. Desde este cargo, ha sido un instrumento para promover políticas inclusivas que aborden la intersección entre género y etnicidad, asegurando que las mujeres indígenas y otras minorías reciban mayor atención dentro de la agenda global.

Nuestra Honorable Embajadora, su vida es un testimonio de lucha, perseverancia y entrega absoluta a la causa de los derechos humanos, especialmente los de los pueblos indígenas, su nombramiento  no es solo un reconocimiento a su vasta trayectoria, sino también un tributo a su profundo compromiso con el país, demostrando activismo, diplomacia y liderazgo con la protección de Derechos Humanos y su gestión para articular las políticas nacionales con las internacionales.

Alejandro Toro